Historias del verde urbano: Un nuevo bosque nativo empieza a consolidarse en la ruralidad de Usme
La ganadería y las especies exóticas afectaron gran parte de la biodiversidad nativa de un predio de 5,96 hectáreas de la vereda Curubital.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis inició la restauración ecológica de este terreno con 2.801 árboles del bosque altoandino y el subpáramo.
Fueron plantados en 60 núcleos y 15 franjas ubicadas en claros, pastizales, rondas hídricas y parches de vegetación secundaria.
Bogotá, junio de 2026. El bosque nativo de Curubital, una vereda de 3.038 hectáreas ubicada en la ruralidad de la localidad de Usme y que limita con el páramo más grande del planeta, Sumapaz, palideció por la mano del hombre.
Millones de árboles de los ecosistemas altoandino y subpáramo fueron desplazados por los cultivos de papa, arveja y nabos; pastizales para las vacas, caballos y ovejas; o plantaciones forestales de especies exóticas.
Las orillas del río Curubital, una serpiente caudalosa y rocosa que zigzaguea por un tramo de 11.967 metros de largo y la cual desemboca en el embalse La Regadera, perdieron sus barreras naturales.


Un predio de 5,96 hectáreas que colinda con este titán hídrico, un terreno adquirido por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) en la década de 1960, perdió la mayoría de su biodiversidad nativa.
El constante pisoteo del ganado y la introducción de miles de cipreses con fines comerciales, una especie nativa del Mediterráneo oriental, pusieron fin al crecimiento de los tesoros botánicos de la región.
Ante la acelerada transformación del predio, este año la EAAB autorizó al Jardín Botánico de Bogotá (JBB) para que diera marcha a un nuevo proyecto de restauración ecológica, un proceso que ayuda a recuperar los ecosistemas degradados, dañados o destruidos.
“Este nuevo proyecto es fruto de un convenio que tenemos con el Acueducto y el cual nos ha permitido restaurar otros sitios rurales de localidades como Usme, Santa Fe y Ciudad Bolívar”, dijo Paola Valencia, coordinadora del equipo de restauración ecológica del JBB.
Alejandro Ángulo, biólogo de este grupo de la Subdirección Técnica Operativa, fue delegado para liderar este proyecto de restauración con el apoyo de las cuadrillas de los ingenieros Johana Rueda y Luisa Morales.
“En marzo visitamos el predio y evidenciamos que la mayoría de la zona estaba afectada por la ganadería y la plantación de cipreses. Por eso, la primera fase fue realizar el control de estos tensionantes”.
Los tres profesionales socializaron el proyecto con los campesinos de la zona para que retiraran el ganado del predio. Luego se enfocaron en el área de los cipreses, la más cercana al paso del río Curubital.
“Durante varios meses retiramos los rebrotes de los cipreses y el arbolado adulto caído con el objetivo de abrir espacios para la futura plantación. En esta fase también se hizo el control de otras especies como zarzamora y cardo”.
Con Ángela Zabaleta, bióloga y profesional biótica del equipo de restauración, Alejandro lideró la revisión de las coberturas vegetales nativas sobrevivientes en el sector para definir los futuros escenarios y estrategias de restauración dentro del predio.
“En esta fase decidimos intervenir el sector a través de núcleos y franjas de restauración en zonas como los claros de la plantación exótica de los cipreses, los pastos limpios de la ganadería, las áreas pantanosas y los parches de vegetación secundaria”.
A mediados de abril, mientras se adelantaban las actividades de control de tensionantes, los profesionales se sorprendieron al encontrar varias flores de color rojo en forma de péndulo en algunos colglomerados arbóreos del predio.
Se trataba de la Mutisia clematis, una hierba trepadora endémica de los Andes de Colombia que fue descubierta por el sabio José Celestino Mutis durante la Real Expedición Botánica y que es la planta simbólica del Jardín Botánico.
“La restauración ecológica de este predio de la vereda Curubital debía incluir a este tesoro botánico. Por eso, una de las estrategias que definimos fue conectar los conglomerados donde la registramos a través de franjas”.
Inicia la restauración
Los profesionales del equipo de restauración ecológica decidieron trabajar con cerca de 40 especies nativas del bosque alto altoandino y el subpáramo para renaturalizar el predio de Curubital, tanto priserales, mesoserales y tardicerales.
El listado incluye tabaquillo, pegamoso, blanquillo, amargoso, chilco de páramo, tinto y cervetano (priserales); borrachero, mortiño, uva camarona, cucharo, uña de gato, té de Bogotá, salvio negro y corno (mesoserales); y arrayán blanco, rodamonte y encenillo (pricerales).
“El objetivo de este proyecto es representar el crecimiento de un bosque en su hábitat natural. En los núcleos, las especies priserales (de rápido crecimiento) irían en los extremos; las mesoserales en el medio; y en el interior una tardiceral (árboles que se demoran en crecer)”.


Entre abril y junio, los expertos del JBB y 28 operarios estuvieron metidos de cabeza en el predio para plantar 2.801 árboles nativos en aproximadamente 60 núcleos o módulos y 15 franjas de restauración ecológica.
“Los núcleos están ubicados en la zona de claros de la plantación exótica de los cipreses y en los pastos limpios. Nuestra meta es recuperar el sotobosque y aprovechar la regeneración natural presente en estas áreas”, informó Alejandro.
Las franjas fueron creadas en las zonas pantanosas y los parches de vegetación secundaria. “La franja más grande es de 195 árboles y está en una zona de drenaje con bosque ripario. En algunos pastizales montamos cercas vivas”.
Como la quebrada La Regadera también fluye por una zona del predio, el JBB le dio vida a varias franjas en la ronda para que se conecten con los parches de vegetación nativa. “También enriquecimos zonas con pastos enmalezados y vegetación secundaria”.
El lupino, una especie priseral fundamental en los procesos de restauración, tiene una fuerte presencia en el terreno. “Fortalecimos las zonas donde hay lupinos plantando franjas con especies mesoserales y tardicerales”.
El hábitat de la Mutisia clematis, especie nativa llamada comunmente como clavellino o bejuco, también fue fortalecida en ese proyecto. En los alrededores de los conglomerados arbóreos donde fue registrada, se crearon franjas de restauración.
“Nuestra idea fue construir franjas para unir los parches del predio donde está la Mutisia y que así se pueda extender. Además, vamos a crear un mejor microclima para promover la germinación de la semilla”.
Según Alejandro, la plantación de los 2.801 árboles nativos en los núcleos y franjas representa el inicio del proyecto de restauración ecológica en Curubital, un predio de la EAAB donde el JBB trabajará durante varios años.
“La restauración inicia después de la plantación. Ahora evaluaremos el comportamiento de las diferentes estrategias, las especies que escogimos y los tensionantes, un trabajo que nos permitirá consolidar el proyecto”.
Aula ambiental
La fauna nativa, como aves, mamíferos y herpetos (anfibios y reptiles), también se verá beneficiada con este nuevo proyecto de restauración ecológica del Jardín Botánico en la ruralidad de Usme.
En junio, Alejandro inició la instalación de perchas de diferentes niveles para favorecer la presencia de diferentes especies de aves. También comenzó a crear refugios para los mamíferos con material vegetal de la zona de los cipreses.
“Tenemos proyectado montar seis perchas y ocho refugios para mamíferos y cuatro para los herpetos (en áreas pantanosas). Estos últimos serán sitios para protegerse de las rapaces, los principales depredadores en la zona”.


Alejandro aseguró que estos procesos buscan convertir el predio en un aula ambiental donde los habitantes de la vereda y ciudadanos de otras partes de Bogotá puedan conocer todas las estrategias de restauración ecológica.
“El equipo social de la Subdirección Técnica Operativa ya está socializando el proyecto con los campesinos de la zona para que sean parte de este proceso de restauración. El objetivo es que conozcan las estrategias y nos ayuden a cuidar el nuevo bosque nativo”.
Aunque en la fase de plantación participaron 28 operarios de tres cuadrillas, de ahora en adelante el mantenimiento de los núcleos y franjas estará a cargo de los siete operarios que lidera Alejandro.
“Jose, David, Gina, Diana, Jazmín, Felipe y Norbey serán los guardianes de este nuevo bosque nativo. Estaremos en Curubital varios años hasta que esta nueva cobertura se consolide y preste diferentes servicios ecosistémicos”.






