Tejiendo territorios: : La voz de las magnoliáceas suena tan fuerte como la voz de los niños y las niñas

Tejiendo territorios: : La voz de las magnoliáceas suena tan fuerte como la voz de los niños y las niñas

Las plantas hablan un lenguaje único, a veces las personas prestamos atención y logramos entender lo que nos dicen. Para esto es necesario estudiarlas, saber sobre sus hojas y raíces, pero también conocerlas en su día a día, saber que entre sus ramas a veces hallamos algunos insectos e identificar cuando estos desaparecen y surgen muchos de otra especie, o cuando sus hojas empezaron a cambiar y la vitalidad del árbol disminuye.

Las magoliáceas son una familia de árboles y arbustos que se han visto afectados por los usos de su madera y la tala para ganadería. Algunos de sus árboles son reconocidos con cariño por su valor ornamental y también dan hogar a insectos y aves. Varios de ellos son endémicos, es decir que solo crecen de manera natural en nuestro país. Por fortuna, algunas magnolias se encuentran en los bosques urbanos de Bogotá, mostrando que las ciudades pueden convertirse en espacios de conservación y cuidado de la biodiversidad.

Tejiendo territorios: : La voz de las magnoliáceas suena tan fuerte como la voz de los niños y las niñas

En Teusaquillo, cerca al Bosque Urbano La Esmeralda, un grupo de niños y niñas entre los 5 y 12 años de la Institución de Educación Preescolar Kihiza Montessori las han estudiado y han aprendido sobre estos árboles que se encuentran en condición de amenaza. Los niños y niñas, de la mano del Jardín Botánico y dentro de su programa académico, han registrado los cambios que han identificado en el desarrollo de cada una de estas plantas, por medio de dibujos, medidas y anotaciones, los pequeños se han convertido en los traductores oficiales de sus queridos árboles naturales. Gracias al monitoreo que adelantan juiciosamente y a la divulgación de lo que han aprendido, están impactado a su colegio, familias, vecinos y cualquiera que los escuche.

El pasado mes de septiembre, mediante un ejercicio de serigrafía adelantado por los niños y niñas, se visibilizaron mensajes de cuidado y conservación de las magnolias, con frases como: “Cuidemos nuestras magnolias nativas” estampadas en sus camisetas como una síntesis del proceso de aprendizaje y cuidado, promoviendo la educación ambiental desde la comunicación orientada a explicar la importancia de estos árboles tan apreciados por los chicos.

Con el proceso adelantado y las herramientas adquiridas que reconocen la importancia y el rol de estas especies, los niños y niñas aportan al cuidado del Bosque Urbano La Esmeralda y a la conservación de las magnolias nativas. De esta forma la voz de estos guardianes de la vida suena cada vez más fuerte, y sus explicaciones son escuchadas cada vez más lejos, ya no solo en su colegio o en sus familias, sino en nuevos espacios que se ven impactados por su mensaje de cuidado, lleno de ternura y por reflexiones que surgen en torno al papel de los niños que participan en la protección de la naturaleza en nuestra ciudad. Gracias a su interés y dedicación esta experiencia contribuirá a conservar este género emblemático de nuestro país.

Estos niños y niñas le han permitido a las magnoliáceas ser escuchadas y valoradas, llevando su experiencia a nuevos espacios y grupos que se ven sensibilizados por su trabajo de cuidado y divulgación de este género, que se encuentra en grave riesgo por la pérdida de ecosistemas naturales y por la tala indiscriminada.