Historias del verde urbano: El nuevo vestido floral del parque de Teusaquillo donde habitó una antigua araucaria
El Jardín Botánico José Celestino Mutis le dio vida a una jardinera de 13,5 metros cuadrados en el parque El Triángulo, ubicado en el barrio San Luis.
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El Jardín Botánico José Celestino Mutis le dio vida a una jardinera de 13,5 metros cuadrados en el parque El Triángulo, ubicado en el barrio San Luis.
350 plantas de seis especies ahora habitan en este sector conocido por una araucaria longeva que fue talada debido a su deficiente estado físico y sanitario.
Esta nueva cobertura vegetal de la localidad de Teusaquillo fue cocreada con la comunidad de la zona.
Bogotá, noviembre de 2026. Una araucaria crespa (Araucaria araucana) de 30 metros de altura y un tronco tan grueso que era imposible de abrazar, fue el mayor tesoro botánico de El Triángulo, un parque de bolsillo ubicado en la calle 58 con carrera 21.
Según los habitantes más antiguos de este sector del barrio San Luis, en la localidad de Teusaquillo, esta especie conífera, nativa de Chile y Argentina y con hojas que forman un pompón, fue plantada hace más de 50 años.
“Sin embargo, el origen de la araucaria es todo un misterio, es decir que no sabemos quién ni cuándo la plantaron. Lo que sí es un hecho es que se convirtió en un ícono para la comunidad”, dijo Carolina Tobar, miembro de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio.


En 2021, el gigante arbóreo empezó a perder las hojas crespas de sus ramas y un color café quemado se apoderó de todo su follaje. Las entidades ambientales del Distrito la atendieron para ver si se recuperaba.
Por ejemplo, el equipo de Manejo Integral de Plagas y Enfermedades del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) le realizó varios tratamientos, como endoterapia, fertilización edáfica, aspersión y fertilización foliar y poda.
Pero la imponente araucaria no respondió. Siguió perdiendo su verde y luego una de sus ramas, que superaba los dos metros de largo, se desprendió y destruyó una de las bancas de cemento del parque.
En septiembre de 2024, la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), luego de una evaluación técnica, concluyó que el individuo arbóreo longevo e icónico estaba muerto en pie y representaba un alto riesgo para la ciudadanía.
“Presenta un deficiente estado físico y sanitario, necrosis y pudrición en las ramas”, cita el acta de emergencia por alto riesgo de la SDA que le ordenó al Jardín Botánico realizar la tala de la araucaria.
Luego de varios intentos de la comunidad para salvar la joya botánica del parque El Triángulo o la Araucaria, como una acción de tutela que fue negada debido a las evidencias técnicas, el JBB lideró mesas de trabajo con la ciudadanía que se extendieron durante casi un año.
“En la última reunión, realizada en mayo de 2015, la mayoría de los ciudadanos de la zona aceptaron la tala debido al alto riesgo de volcamiento de la araucaria”, recuerda el profesional social Orlando Blandón.
El 4 de junio del año pasado, una cuadrilla del grupo de arbolado adulto del JBB realizó la tala del antiguo gigante verde en presencia de varios miembros de la JAC, habitantes del barrio San Luis y funcionarios de la Personería de Bogotá y la Alcaldía Local de Teusaquillo.
Carolina Tobar y los demás residentes que presenciaron la partida de la araucaria, no podían ocultar la tristeza. Acostumbrarse a no ver más la exuberancia verde de la araucaria cincuentona, no sería fácil.
“Esta araucaria es un símbolo del barrio. Aunque comprendemos que ya había cumplido su ciclo de vida, siempre habitará en nuestros corazones y en las miles de fotos que le tomamos cuando estaba verde y vigorosa”.
Cocreaciones
El día de la tala, Octavio Naranjo, jefe de la oficina de arborización del JBB, informó que la entidad iba a realizar una nueva mesa de trabajo con la comunidad para renaturalizar el parque El Triángulo con nuevas coberturas vegetales.
“El objetivo es hacer un trabajo de cocreación técnico y social con la ciudadanía para plantar árboles o arbustos en los alrededores del parque y darle vida a un nuevo jardín cerca al hogar de la antigua araucaria”.
El primer fruto de las cocreaciones se concretó a mediados de agosto de 2025 cuando el JBB plantó 14 nuevos individuos arbóreos y arbustivos en el sector (tres en el parque de bolsillo, 10 en andenes y uno en el parque San Luis) y replantó siete más.


“Más de 10 habitantes de San Luis participaron en la plantación y replante de los 21 árboles y arbustos de especies como palma de cera, sietecueros, fucsia arbustiva, rama negra, barbasco y chicalá rosado”, expresó Orlando.
Este año, Claudia Aponte, ingeniera forestal del equipo de jardinería del JBB, realizó varias jornadas de concreción con la comunidad del barrio para escoger la zona y el diseño de un nuevo jardín polinizador.
“Luego de varios ejercicios comunitarios con Carolina Tobar, miembro de la JAC de San Luis, acordamos darle vida a un jardín de 13,5 metros cuadrados en un sector del parque El Triángulo cercano al tocón de la antigua araucaria”.
Jardín en forma de río
Según Claudia, el diseño acordado con la comunidad recrea el movimiento del agua en un río. “Decidimos que este jardín polinizador tuviera varias curvas. Para esto, seleccionamos seis especies que tienen flores de diferentes colores”.
Este listado incluyó chispita, suelda con suelda variegada y morada, Plectrantus, gazania y bella a las once. “Luego de hacer varios cálculos matemáticos, evidencié que el nuevo jardín iba a requerir 350 plantas”.
Entre el 26 y 30 de octubre, la ingeniera forestal y las operarias de su cuadrilla Alejandra Murillo, Astrid Mora, Besaida Garabato, Eucaris Miranda y Flor Morales, crearon la nueva cobertura vegetal.


“Los primeros días descapotamos la zona, aplicamos nueva tierra abonada e hicimos el trazado del diseño con estacas y piolas. La líder comunitaria Carolina Tobar estuvo muy pendiente de nosotros y les brindó alimentación a los operarios”.
El viernes 30 de octubre, el equipo jardinero de las localidades de Teusaquillo y Los Mártires plantó 350 plantas de seis especies en los 13,5 metros cuadrados del nuevo jardín. “Al finalizar realizamos una jornada de riego”.
Como los residentes del sector que tienen perros los sacan a diario al parque El Triángulo, Claudia y sus operarias instalaron un cerramiento con malla de gallinero y estacas. “Es una medida de protección que mitigará el impacto de las mascotas”.
Carolina Tobar quedó bastante satisfecha con el nuevo jardín. “Lo vamos a cuidar y regar. Esta hermosa jardinera recibirá el mismo amor y cariño que le dimos durante tantos años a la araucaria”.
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