Historias del verde urbano: ¡El nuevo río floral que fluye por la calle 26!
Las tres pirámides de Longos, uno de los ocho monumentos del Museo Vial de la calle 26 o avenida El Dorado, recuperaron su jardinera.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis transformó esta cobertura vegetal de 252,5 metros cuadrados, con 3.030 nuevas plantas de tres especies.
Sietecueros mexicanos, botones de oro y vincas conformaron un río floral que zigzaguea por esta estructura que simboliza las cordilleras del Pacífico colombiano.
Bogotá, agosto de 2026. La emblemática calle 26, una amplia serpiente verde y gris de 13,3 kilómetros lineales y que también es conocida como la avenida El Dorado o Jorge Eliécer Gaitán, alberga ocho obras de arte metálicas y monumentales que fueron construidas en 1994.
Se trata de Pedazo de Río, Horizontes, Doble Victoria Alada, El Viajero, La Ventana a Bogotá, Intiwatana o Intihuatana, Eclipse y Longos, monumentos ubicados entre la carrera 50 y el aeropuerto y que conforman un Museo Vial.
Según, “Bogotá, un museo a cielo abierto”, un libro del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), este museo al aire libre nació durante la presidencia de César Gaviria Trujillo y estuvo en cabeza de la primera dama, Ana Milena Muñoz.


“Ella, motivada por la celebración de los 456 años de la fundación de Bogotá, conformó un grupo de trabajo para diseñar y ejecutar un proyecto que dotara de esculturas a varias avenidas a través de una gran convocatoria de artistas”.
Los artistas Bernardo Salcedo, Édgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar, Antonio Seguí, Carlos Rojas, Fernado de Szyszlo, Ángela Gurria y Hugo Zapata fueron los artífices de estas obras que se fusionan con el arbolado de la calle 26, la vía más verde de la ciudad.
Hace más de una década, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) reverdeció los alrededores de tres de estos monumentos con el montaje de jardineras, coberturas vegetales que recibieron especies como tíbar y hebe morado.
“Las jardineras de La Ventana a Bogotá, Intiwatana y Longos hicieron parte de un proyecto que hizo florecer 42 zonas de la calle 26 y que suman un área de aproximadamente 4.200 metros cuadrados”, dijo Jorge Rodríguez, ingeniero que lideró la creación de estos jardines.
Declive y resurrección
En 2025, cuando Sergio Rivera ingresó al equipo de jardinería de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, quedó impresionado con el estado de las zonas ajardinadas de la calle 26, una avenida que fue inaugurada en 1958.
Según el ingeniero agrónomo, la alta presencia de habitantes en condición de calle hizo palidecer estas antiguas coberturas vegetales. “Los tíbares y hebes alcanzaron un gran tamaño y se convirtieron en los refugios o baños de los habitantes de calle”.
Entre los sitios más críticos estaban los monumentos de La Ventana a Bogotá, Intiwatana y Longos. “Los dos primeros contaban con varios cambuches y el tercero, conformado solo por hebe morado, era un baño al aire libre”.


Ante este panorama, Sergio, que tiene a su cargo 10 proyectos de jardinería del JBB en las principales avenidas, priorizó el trabajo de su cuadrilla de nueve operarios en las 42 jardineras de la avenida El Dorado.
“La primera actividad fue la poda drástica de los tíbares y hebes, actividad realizada entre junio y agosto con la ayuda de Ferney Loaiza, operario del equipo de colecciones vivas; con una motosierra, dejó estos arbustos a una altura de 80 centímetros”.
En la poda aparecieron plásticos, papeles, botellas, colillas, cobijas, ropa, inodoros, navajas, cuchillos, llantas, tablas, muebles y colchones. En total se recogieron 134 metros cúbicos de residuos sólidos y material vegetal en todas las jardineras de la 26.
“Luego de esta transformación, consolidé un plan de trabajo para recuperar los jardines de esta icónica avenida con un nuevo diseño y el reemplazo de las plantas antiguas con nuevas especies de porte bajo”.
Durante el segundo semestre de 2025, Sergio y sus operarios revivieron ocho jardineras de la 26 ubicadas en los separadores que colindan con sitios como el Portal ElDorado de TransMilenio, la estación Modelia, la DIJIN y las avenidas Boyacá y Rojas.
Para 2026, el profesional priorizó su carta de navegación jardinera en los monumentos de La Ventana, Intiwatana y Longos, además de otros jardines triangulares en sectores de Engativá y Teusaquillo.
“A mediados de abril recuperaremos los 270 metros cuadrados de jardines de La Ventana a Bogotá (calle 26 con carrera 85d) con el replante de 3.400 plantas de seis especies que representan los cerros orientales, las nubes y los rayos del sol”.
En mayo la intervención fue en Intiwatana (carrera 81B). 378 metros cuadrados ubicados en los alrededores de esta escultura de la cultura inca recibieron 3.400 plantas de cinco especies: vinca, lirio amarillo, llama, bella a las once y clavel chino.
“Los jardines de estos monumentos están entre los proyectos mejor trazados y florecidos que he liderado en el JBB. Como ya no cuentan con arbustos, los habitantes de calle no los utilizan para montar sus cambuches”.
El río floral de Longos
En agosto el turno fue para los jardines de Longos, un monumento ubicado en uno de los separadores de la calle 26 con carrera 50 (localidad de Teusaquillo) y conformado por tres estructuras piramidales, triangulares y alargadas.
Según el libro “Bogotá, un museo a cielo abierto”, el artista Hugo Zapata quiso representar el movimiento de la tierra hacia el cielo en estas imponentes estructuras de hierro de color ocre opaco, cada una con 30 metros de largo.
“El nombre de longo se remite a largo o elongación. Zapata representó las largas entradas de la tierra en el mar de Bahía Solano, en el Pacífico colombiano. Al mismo tiempo, la obra remite a los cerros que forman el telón de fondo de la ciudad”.


El monumento, de acuerdo con el libro del IDPC, propone una relación con el paisaje inmediato que la recibe. “Los cuerpos de formas montañosas se instalan en sentido en el que enmarca la vía ocultando con su altura los automóviles que van por la calzada contraria”.
“La obra de Zapata es de carácter cósmico. Cada gesto del artista nos plantea un problema alrededor de las formas orgánicas, una pregunta a la naturaleza y a la relación del ser humano con ella; siempre está presente la cosmología de los pueblos precolombinos”.
El 11 de agosto, Sergio y los operarios Maira Vargas, Damaris Sánchez, Rosa Ocampo, María Nontoa, Candelaria Arrieta, Karen Calambas, Omar Tombe, Elsa Bautista y Luis Caicedo, retiraron todo el material vegetal antiguo, es decir los hebes morados.
“Este material estaba seco, viejo y muy afectado por los orines y excrementos de los habitantes de calle. Luego del retiro de los hebes morados, ese día aplicamos 16 metros cúbicos de tierra abonada, una actividad que volvimos a realizar el 20 de agosto”.
Al día siguiente, con la zona cubierta por 32 metros cúbicos de tierra abonada, los jardineros delimitaron todo el jardín y le adicionaron un nuevo sector. La cobertura quedó con un área de 252,5 metros cuadrados, una serpiente de 177 metros de largo y 1,5 metros de ancho.
Sergio escogió tres especies para transformar la jardinera de Longos: sietecueros mexicano, botón de oro y vinca. “Este replante contaría con un total de 3.030 plantas, 1.010 por cada especie”.
Entre el 26 y 27 de agosto, el ingeniero agrónomo y sus operarios replantaron el material vegetal en los alrededores de las tres pirámides de hierro, estructuras que han sido vandalizadas con varios grafitis que exhiben mensajes políticos.
“Esta renovada jardinera tiene la forma de un río que zigzaguea por las tres estructuras. Desde el puente vehicular de la carrera 50 se puede apreciar a la perfección la forma de un cuerpo de agua pero con miles de sietecueros, vincas y botones de oro”.
Con este nuevo jardín de la calle 26, ubicado en medio de la Gobernación de Cundinamarca y el Instituto Nacional de Salud (INS), Sergio terminó sus intervenciones en los monumentos del Museo Vial.
“Longos, La Ventana a Bogotá e Intiwatana recuperaron sus jardines y ahora pueden ser visitados por los ciudadanos para que aprecien su belleza floral. En lo que queda de este año vamos a transformar otras zonas ajardinadas de la calle 26”, concluyó el ingeniero.






