Historias del verde urbano: “El bosque en páginas”: el proyecto ambiental de una joven scout en el tesoro más verde de Ciudad Montes
María José López, una joven de 16 años del grupo scout 33 Antonio Nariño, creó un proyecto para dar a conocer la biodiversidad del bosque urbano Ciudad Montes.
Se trata de un diario naturalista donde los ciudadanos dibujan la flora y fauna de este parque de la localidad de Puente Aranda mientras recorren sus coberturas vegetales.
En los recorridos, la joven scout y uno de los líderes de la red de cuidadores del bosque, cuentan historias biodiversas de este pulmón verde del suroccidente de la ciudad.
Bogotá, 16 de noviembre de 2025. El domingo marchaba con normalidad en el parque Ciudad Montes, un bosque urbano de la localidad de Puente Aranda con un área de 63.700 metros cuadrados y 60 años de historia ubicado a pocos metros del canalizado río Fucha.
Las canchas de tenis, fútbol, sóftbol, voleibol y baloncesto lucían repletas de deportistas, al igual que las pistas de patinaje y trote, los juegos infantiles, los gimnasios al aire libre, la zona de tejo y la extensa arenera.
Las bancas que rodean el lago, un cuerpo de agua artificial lleno de patos con una fuente y tres jirafas en cemento, estaban ocupadas por los adultos mayores. La música de los aeróbicos, a todo volúmen, se escuchaba por todos los recovecos del parque.


En una zona boscosa que colinda con la Casa Museo, edificación donde vivió el prócer Antonio Nariño, más de 50 niños y jóvenes del grupo scout 33 Antonio Nariño se preparaban para hacer sus actividades ambientales dominicales.
María José López Gutiérrez, una joven de 16 años de la tropa Olympia, estaba gobernada por los nervios. Las manos de esta scout le sudaban, las piernas le temblaban y sus ojos no paraban de pestañear.
A las nueve de la mañana, cuando Alexánder Guáqueta, licenciado en ciencias sociales que hace parte de la red de cuidadores del bosque urbano Ciudad Montes, llegó al sitio de encuentro de los scouts, la estudiante de décimo de bachillerato lo abordó de inmediato.
Este líder ambiental de 40 años que se encarga de los proyectos relacionados con el arbolado, jardines biodiversos y ciencia participativa, evidenció su nerviosismo extremo y la calmó durante una charla que duró unos pocos minutos.
“En los pasados recorridos que hemos hecho por el bosque te ha ido muy bien. Ya conoces gran parte de la flora y fauna de este lugar y estoy seguro que tu actividad será todo un éxito; yo te acompañaré para complementar tu información”.
Los nervios de María José eran entendibles. Le iba a presentar su proyecto ambiental, un diario naturalista llamado “El bosque en páginas”, a los padres y familiares de varios scouts de las tropas Manada Kipling, Olympia, comunidad Meissa y el clan Robin Hood.
Alexánder y la joven scout que lleva tres años en este grupo, llevaron a los más de 20 adultos a la zona más conservada del bosque urbano, un amplio rectángulo boscoso que está protegido por una cerca y el cual fue nombrado Ecoparque.
Los organizaron en la ecoaula, una maloca indígena ubicada en el Aula Viva Agroecológica, un sitio donde los huerteros de la red de cuidadores realizan sus actividades de agricultura urbana y aprovechamiento de residuos orgánicos.
¡Diario del bosque!
María José, motivada por Alexánder y Nicolás Cajamarca, su jefe scout, venció los nervios y la timidez y se dirigió a los padres y familiares de sus compañeros, quienes estaban sentados en varias bancas de madera ubicadas alrededor de una fogata.
“Hoy les voy a presentar el proyecto ambiental que creé este año para dar a conocer la flora y la fauna de este hermoso bosque urbano de la localidad de Puente Aranda. El objetivo es que dibujen las plantas y animales que vean durante el recorrido en este diario naturalista”.
Los más de 20 participantes se organizaron en grupos de cuatro personas. A cada uno, María José le entregó un pequeño cuaderno con 24 páginas en blanco y una portada con el nombre del proyecto, “El bosque en páginas”, rodeado por hojas y flores de diversos colores.


Antes de recorrer las diferentes áreas del Ecoparque, un lugar donde funcionó el primer vivero del Distrito hace más de tres décadas, la joven scout, que vive con sus papás y dos hermanas en el barrio Santa Rita, les informó sobre los inicios de este proyecto ambiental.
“El tema ambiental me empezó a interesar hace como dos años, cuando participé en algunas de las actividades de mantenimiento de los jardines biodiversos que lidera Alexánder. El grupo scout 33 Antonio Nariño hace parte de la red de cuidadores de este bosque urbano”.
Según María José, conocer el interior del Ecoparque la hizo enamorarse de la flora y fauna del lugar. “Aunque conocí el parque Ciudad Montes desde muy niña, nunca lo vi como un bosque. Eso cambió a través de las actividades de riego y deshierbe que hemos hecho en los jardines”.
El despertar ambiental de la adolescente empezó a nutrirse de nuevos conocimientos a través de las charlas y recorridos que Alexánder realiza con los scouts. Así descubrió que en este bosque urbano se han identificado más de 170 especies de fauna y flora.
Por ejemplo, a través del proyecto de ciencia participativa de la red de cuidadores y el Jardín Botánico de Bogotá (JBB), se han registrado 31 especies de aves locales, 29 de aves migratorias, cuatro de rapaces, 63 de artrópodos, 79 de árboles, 15 de arbustos y 12 de hongos.
“Todos esos tesoros que alberga el bosque me motivaron a crear un proyecto que permitiera dar a conocer su biodiversidad. La mayoría de personas, como yo en el pasado, vemos la zona solo como un parque para hacer ejercicio y no como un sitio lleno de naturaleza”.
María José le pidió asesoría a Nicolás Cajamarca, su jefe scout. “Hicimos una lluvia de ideas y recordamos que Alexánder nos había hablado de un diario naturalista, un proyecto que el Jardín Botánico trabajó en el bosque para registrar la flora y fauna a través de dibujos”.
Juntos maduraron la idea y acordaron crear un diario naturalista para las personas que participan en los recorridos por el bosque urbano Ciudad Montes, empezando por los más de 50 scouts del grupo 33 Antonio Nariño.
“En agosto nació ‘El bosque en páginas’, una bitácora que sería dibujada por los scouts y otros ciudadanos mientras recorren el bosque. Mi jefe Nicolás hizo el diseño de la portada y los jefes del grupo scout mandaron a imprimir varios cuadernos”, dijo María José.
Recorridos inspiradores
Como los recorridos por el bosque urbano Ciudad Montes serían liderados por María José, la joven empezó a investigar más sobre la flora y fauna y los proyectos ambientales que ha desarrollado la red de cuidadores.
“Alexánder me capacitó mucho y también me dio consejos para dirigirme a personas de diferentes edades, algo que no fue fácil para mí porque soy muy tímida. También nos ayudó a escoger los sitios para hacer los recorridos”.
El primer piloto de “El bosque en páginas” fue realizado el domingo 31 de agosto con sus 25 compañeros de la tropa Olympia (niños y jóvenes entre los 11 a 16 años), quienes visitaron varias de las estaciones del Ecoparque y otras coberturas vegetales del bosque urbano.

“En esta primera ruta ecológica, los scouts de la tropa registraron en el diario naturalista la fauna y flora que observaron. A María José le fue muy bien liderando la actividad y yo complementé su charla con información sobre la biodiversidad del bosque”, apuntó Alexánder.
En este ejercicio, la joven líder del proyecto evidenció que sus compañeros también comparten su interés por la naturaleza. “Todos estuvieron muy atentos a las charlas y dibujaron varias plantas de los jardines biodiversos, los árboles del bosque y algunas aves”.
El 21 de septiembre, el turno fue para la Manada Kipling, niños scouts entre los cinco y 11 años. En esta ocasión, les dieron stickers con las figuras de varias plantas y flores para que las buscaran en el bosque y luego las ilustraran en sus diarios naturalistas.
“Fue un ejercicio de búsqueda. Los pequeños debían buscar la flor o la planta de los stickers en las coberturas vegetales del bosque. Para mí fue un reto porque no sabía si los niños me estaban entendiendo; pero al final todo salió muy bien y dibujaron cosas hermosas”.
Los scouts mayores del grupo 33 Antonio Nariño, pertenecientes al clan Robin Hood y la comunidad Meissa (con edades que llegan hasta los 23 años), participaron en los recorridos por la biodiversidad del bosque urbano el domingo 12 de octubre.
“Al principio sentí mucho susto y pena porque todos son mayores que yo y no sabía si me iban a prestar atención. Sin embargo, estaba equivocada porque todos estuvieron atentos, interesados y preguntaron mucho sobre la teoría; sus dibujos son obras de arte”.
El 19 de octubre, María José realizó un recorrido de retroalimentación con sus compañeros de la tropa Olympia, actividad donde fortalecieron sus diarios naturalistas, que ya tenían varios dibujos hechos durante el primer ejercicio, con nuevas especies.
“En esta actividad tuvimos la participación de David Camel. El experto realizó un taller de botánica donde los scouts pudieron observar con microscopios digitales y lupas con iluminación led las características de líquenes y musgos del bosque urbano”, apuntó Alexánder.
Cierre del piloto
Los más de 20 familiares de los scouts ya estaban listos para conocer la magia biodiversa del bosque urbano Ciudad Montes. El objetivo era que dejaran volar su imaginación y así ilustrar la flora y fauna en los diarios naturalistas.
“Hoy, domingo 9 de noviembre, es el cierre del piloto de este proyecto ambiental. Vamos a recorrer zonas del Ecoparque como los jardines biodiversos, la huerta, el bosque más conservado y un sitio donde habita un roble abuelo”, dijo María José.
Durante cerca de dos horas, los adultos se sumergieron en la biodiversidad de esta joya verde de la localidad de Puente Aranda, para la mayoría desconocida, y aprendieron sobre el proceso de consolidación del bosque urbano, que ya suma más de tres años.


“Esta actividad con los padres y los familiares de los scouts fue muy especial porque pudieron ver con sus ojos cómo este grupo scout está aportando al cuidado de la flora y fauna del bosque urbano Ciudad Montes”.
En los diarios naturalistas dibujaron las figuras del roble abuelo, un gigante que supera los 60 años de vida y está en proceso de convertirse en árbol patrimonial; además de las flores de las salvias, algodoncillos y fucsias que habitan en los jardines biodiversos.
“Durante el recorrido registraron varios colibríes, abejas y mariposas. También les mostramos fotografías de animales que están presentes en el bosque, como la serpiente sabanera, lechuzas, búhos y otras rapaces”, expresó Alexánder.
Los familiares se llevaron las bitácoras a sus casas. Algunos manifestaron que quieren volver al bosque para seguir nutriendo sus diarios naturalistas. “Me hicieron muchas preguntas sobre la biodiversidad y me sentí muy bien porque les pude responder”, manifestó María José.
El nuevo reto
“El bosque en páginas” no ha llegado a su fin. Según la joven scout y su jefe, este diario naturalista estará presente en las actividades que piensa hacer durante 2026 el grupo 33 Antonio Nariño, que lleva 50 años trabajando todos los domingos en el parque Ciudad Montes.
“Como el piloto con las diferentes tropas de los scouts y sus familiares fue exitoso, el próximo año queremos hacer estos recorridos con las personas que visitan el bosque urbano los domingos, en especial los niños y jóvenes”.
La segunda fase busca que los ciudadanos vean este sitio de la localidad de Puente Aranda como un reservorio de biodiversidad y no solo como un parque deportivo. “La mayoría de las personas ignoran que el bosque urbano abarca los 63.700 metros cuadrados del parque”.

Para María José, este sería un nuevo reto como líder del proyecto. “Los recorridos con mis compañeros y sus familiares me aportaron experiencia para abordar a toda clase de público. Voy a empezar a estudiar más de biodiversidad para poder hablar con más propiedad”.
Según Alexánder, el proyecto ambiental de esta joven está conectado con las otras estrategias ambientales y educativas que la red de cuidadores del bosque urbano Ciudad Montes trabaja con el grupo 33 Antonio Nariño y el Jardín Botánico.
“Por ejemplo, Yenny Rosas, profesional del JBB, nos presentó la herramienta del diario naturalista a la red de cuidadores y nosotros empezamos a trabajarla con los scouts, uno de los grupos más activos en el proceso de consolidación del bosque urbano”.
Esta alianza tripartita también logró consolidar el laboratorio biocultural, una estrategia pedagógica que genera conocimiento y sentido de apropiación en la ciudadanía a través de juegos y actividades lúdicas y prácticas.
“Todos los domingos, los scouts del grupo 33 Antonio Nariño realizan varias actividades del laboratorio en el bosque urbano para que la ciudadanía conozca sobre su flora, fauna y demás procesos ambientales”.
Además, la red de cuidadores, el grupo scout, Idartes y la Academia Superior de Artes de Bogotá, le dieron vida al museo itinerante ambiental, un proyecto conformado por dibujos de la biodiversidad del bosque urbano creados por los cerca de 50 niños y jóvenes scouts.
“Cada proceso educativo y ambiental que trabajamos con los scouts, está conectado. El año entrante queremos robustecer el proyecto de María José para que tenga más alcance y llegue a muchas más personas”, precisó Alexánder.
Por ejemplo, la Subdirección Científica del Jardín Botánico y la red de cuidadores del bosque urbano de Ciudad Montes tienen contemplado hacer recorridos ambientales con los niños durante 2026.
“Los pequeños podrán anotar o dibujar la flora y fauna que vean en los recorridos en las bitácoras creadas por María José. Todos nuestros procesos están integrados y los vamos a fortalecer con el apoyo de actores como el Jardín Botánico”.
* Agradecimientos a Alexánder Guáqueta por algunas de las fotografías.






