Historias del verde urbano: Los ‘escuderitos’ del arbolado de Santa María del Lago

Historias del verde urbano: Los ‘escuderitos’ del arbolado de Santa María del Lago

El Jardín Botánico José Celestino Mutis replantó 17 árboles y arbustos en dos parques de este barrio de la localidad de Engativá.

Cerca de 30 niños y jóvenes del Liceo San Rafael de Alicante, el jardín infantil Torre Fuerte y la fundación Hogar Santísima Trinidad, los apadrinaron.

Estos pequeños serán los nuevos guardianes del arbolado joven y los ayudarán a regar durante la temporada de sequía.

Bogotá, abril de 2026. Santa María del Lago, un barrio residencial de la localidad de Engativá ubicado en medio de la calle 80, la avenida Boyacá y la carrera 76, es uno de los 17 sitios de Bogotá que cuenta con su propia esponja hídrica.

Se trata de un humedal de 10,86 hectáreas donde se han registrado 86 especies de aves residentes y migratorias, además de tesoros de la fauna silvestre como la rana y culebra sabanera y varios invertebrados acuáticos y terrestres.

Este oasis biodiverso rodeado por viviendas y apartamentos fue el primero en ser blindado por el Distrito. Para evitar sus afectaciones antrópicas, las entidades ambientales lo cercaron y solo se permite el ingreso ciudadano entre las seis de la mañana y las cinco de la tarde.

Historias del verde urbano: Los ‘escuderitos’ del arbolado de Santa María del Lago
Historias del verde urbano: Los ‘escuderitos’ del arbolado de Santa María del Lago

Según la Fundación Humedales Bogotá, Santa María del Lago es uno de los humedales con mejor calidad de agua y más visitados de la ciudad. Su cuerpo de agua ocupa 5,64 hectáreas y es un lugar propicio para las actividades pasivas de recreación y educación ambiental.

“Hemos identificado 4.327 individuos vegetales de 59 especies, 57 géneros y 39 familias. A pesar del inmobiliario construido y la artificialización, el humedal conserva varias funciones ecológicas”, informa la fundación en su página web.

El verde del sector no es exclusivo de este ecosistema que actúa como un riñón. Los humedales filtran los contaminantes y cumplen un rol protagonista en la regulación de las inundaciones y almacenamiento del agua.

Tres Banderas y Santa María del Lago, los dos parques del barrio, albergan decenas de árboles y arbustos longevos. Las especies predominantes son holy liso y espinoso, eugenia, ligustro, chicalá amarillo y cerezo.

Hace menos de tres años, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) aumentó la diversidad arbórea y arbustiva de estos parques con la plantación de varios individuos vegetales. Sin embargo, debido a las dinámicas sociales de las zonas, varios no sobrevivieron.

“Desafortunadamente, el arbolado joven se ha visto impactado por los balonazos de los estudiantes de los colegios del barrio que utilizan el parque, al igual que por los orines de las mascotas de los residentes”, dijo Tatiana Sandino, ingeniera forestal del JBB.

La profesional, que tiene a su cargo el mantenimiento del arbolado joven de las localidades de Engativá y Barrios Unidos, evidenció que debía realizar el replante de 17 árboles y arbustos en ambos parques.

“Estos individuos no sobrevivieron a la mano del hombre. Por eso, decidí hacer una jornada de replante en el marco de la celebración del Día de la Tierra, una actividad que debía contar con la participación de la comunidad”.

Alejandra Núñez, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, socializó la futura jornada con varios habitantes y colegios que están ubicados en inmediaciones de ambos parques.

“La comunidad estuvo de acuerdo con los replantes en los parques. Por su parte, dos instituciones educativas y una fundación quisieron participar en la jornada, la cual fue agendada para el viernes 24 de abril”.

Guardianes patojos

La renaturalización de los parques Tres Banderas y Santa María del Lago, este último ubicado en los límites del humedal, fue dividida en dos momentos: el primero a las ocho de la mañana y el segundo a las 10.

El Liceo San Rafael de Alicante y la fundación Hogar Santísima Trinidad fueron invitados al primer turno: la renaturalización de Tres Banderas, un parque con dos canchas deportivas, un monumento con tres astas, un gimnasio, un parque de niños y varios árboles de porte mediano.

Cerca de 20 niños y jóvenes ayudaron a replantar 10 árboles y arbustos, de especies como cayeno, árbol del hierro, chicalá amarillo y rama negra. Tatiana y Alejandra les explicaron detalladamente cómo se realiza esta actividad de renaturalización.

Historias del verde urbano: Los ‘escuderitos’ del arbolado de Santa María del Lago
Historias del verde urbano: Los ‘escuderitos’ del arbolado de Santa María del Lago

“Luego de que nuestros operarios retiraran las materas aireadoras o bolsas plásticas que contienen el pan de tierra, los pequeños ayudaron a echar la tierra abonada en los huecos. También escribieron sus nombres en los tutores de madera”, dijo la licenciada en biología.

El parque Santa María del Lago, donde fueron replantados siete árboles y arbustos (pino romerón, cayeno y rama negra), fue renaturalizado por niños de transición y primero de primaria del jardín infantil Torre Fuerte.

Martín Quintero, un pequeño de seis años que fue escogido como personero del plantel educativo, fue el que propuso esta jornada ecológica. “Yo amo a los árboles y por eso le dije a la profesora que quería participar en una plantación con mis amigos”.

Según Alejandra, cuando socializó el replante en el jardín infantil, la docente le dijo que era uno de los sueños de Martín. “El niño se puso muy contento cuando le informaron que íbamos a plantar en el parque”.

Luego de las indicaciones técnicas por parte del JBB, Martín, Emiliano, Emanuelle, Santiago, Thiago, Valeria y Mía, una niña apasionada por los polinizadores, ayudaron a echar la tierra abonada en los siete nuevos individuos vegetales del parque.

“Cada uno escribió su nombre o el de alguno de los personajes de dibujos animados que les gusta, en los tutores de madera que les darán estabilidad a los árboles y arbustos. Hoy se convirtieron en sus escuderos o guardianes”, concluyó la profesional social.