Bogotá sigue en la consolidación de su apuesta por una mejor calidad del aire en la ciudad
Con más de 400 árboles plantados y 30 acciones ambientales estratégicas se le rindió tributo a la Tierra en su día
30 actividades ambientales desarrolladas durante una semana en el marco del Día de la Tierra.
413 árboles y arbustos plantados o replantados en zonas urbanas y rurales de Bogotá.
14 localidades impactadas, fortaleciendo la renaturalización de la ciudad.
Recuperación de dos jardineras en la calle 26.
Más de 100 ciudadanos sensibilizados mediante procesos de educación ambiental.
Avances en restauración ecológica con más de 10.000 árboles plantados en zonas rurales estratégicas.
Articulación entre comunidad, entidades y academia para la sostenibilidad urbana y rural.
Bogotá, 28 de abril de 2026. Con una apuesta estratégica por la renaturalización de la ciudad y la apropiación ciudadana del entorno, el Jardín Botánico de Bogotá, conmemoró el Día de la Tierra con una agenda de gran impacto en la capital. Con la suma de 30 actividades ambientales simultáneas, realizadas entre el 20 y el 25 de abril, se llevó a cabo la siembra y recuperación de más de cien individuos vegetales, así como el fortalecimiento de la conciencia ambiental en la capital.
Esta celebración, que inició el 22 de abril, se consolidó como una fiesta ambiental de la ciudad, con intervenciones en 14 localidades: Bosa, Ciudad Bolívar, Engativá, Fontibón, Kennedy, La Candelaria, Rafael Uribe Uribe, Santa Fe, Suba, Teusaquillo, Tunjuelito, Usaquén y Usme.
El balance es satisfactorio: 413 árboles y arbustos plantados o replantados, la recuperación de espacios verdes estratégicos y la participación de comunidades, instituciones y organizaciones sociales, en una movilización colectiva por el cuidado del planeta.
Una semana para honrar la vida en la Tierra
Este año el Jardín Botánico preparó una agenda robusta para honrar al planeta durante toda una semana, alineada con nuestra misión de renaturalizar y fortalecer las coberturas vegetales de Bogotá.
La programación incluyó jornadas de plantación, restauración ecológica, recuperación de jardineras y talleres de educación ambiental, dirigidos a distintos públicos, con el objetivo de generar un impacto tanto ecológico como social.
Uno de los logros más destacados fue la intervención en la calle 26, donde se recuperaron dos jardineras en uno de los corredores viales más representativos de la ciudad, aportando a la conectividad ecológica y al paisaje urbano.
Impacto territorial: la ciudad como escenario de acción
Las actividades no se concentraron en un solo punto, sino que se desplegaron estratégicamente por toda la ciudad, llevando el mensaje ambiental a diferentes territorios.
En parques, avenidas, instituciones educativas y espacios comunitarios, los equipos técnicos del Jardín Botánico, junto con la ciudadanía, realizaron jornadas de plantación que no solo sumaron árboles, sino también apropiación social.
En el parque El Tunal, por ejemplo, se replantaron 25 individuos vegetales y se avanzó en el proceso para convertir este espacio en un bosque urbano, mediante ejercicios de co-creación con la comunidad.
De igual forma, en Timiza (Kennedy), Ciudad Bolívar, Engativá y Suba, se desarrollaron intervenciones que combinaron la plantación de especies nativas con actividades pedagógicas que fortalecieron el vínculo entre las personas y la naturaleza.
Estos espacios se consolidan como nodos clave dentro de la estrategia de renaturalización urbana, en la que la participación ciudadana juega un papel fundamental.
Restauración ecológica: una apuesta por la ruralidad
Más allá del entorno urbano, el tributo a la Tierra tuvo un componente fundamental en la ruralidad bogotana, donde se adelantan proyectos de restauración ecológica de gran escala.
Uno de los epicentros fue el Parque Arqueológico y del Patrimonio Cultural de Usme, conocido como la Hacienda El Carmen, un territorio donde se une la riqueza natural y el valor histórico.
En este lugar, el Jardín Botánico, en articulación con el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, ha avanzado en la restauración de cerca de cuatro hectáreas, con la siembra de 10.580 árboles de más de 45 especies nativas del bosque altoandino.
Además, se proyectó una segunda fase que ampliará la intervención a cinco hectáreas adicionales, mediante innovadores núcleos de restauración que replican la dinámica natural de los ecosistemas.
Teusacá: restaurar y proteger
Otro punto clave fue la cuenca del río Teusacá, en la localidad de Santa Fe, donde el Jardín Botánico desarrolla un proyecto de restauración de más de tres años. En este territorio, se han intervenido 8,4 hectáreas y plantado más de 10.000 árboles nativos, con el objetivo de recuperar ecosistemas estratégicos.
Uno de los mayores desafíos en esta zona es el control del retamo espinoso, una especie invasora que afecta la biodiversidad local. En este sentido, el Jardín Botánico ha logrado intervenir 2,6 hectáreas, implementando estrategias innovadoras como el compostaje para su manejo. Durante la conmemoración, se plantaron 100 nuevos árboles, consolidando los avances en este proceso de restauración.
Educación ambiental: sembrando conciencia
Más allá de las cifras, uno de los resultados más relevantes de esta semana fue el impacto en la ciudadanía. A través de talleres, encuentros comunitarios y actividades pedagógicas, más de 100 personas participaron en procesos de sensibilización sobre el cuidado de los recursos naturales.
Niños, jóvenes, líderes comunitarios, instituciones educativas y organizaciones sociales se involucraron activamente, comprendiendo no solo la importancia de plantar árboles, sino también de cuidarlos y protegerlos.
Un compromiso con el futuro
El balance de esta conmemoración deja en evidencia que cada acción cuenta en la lucha contra la crisis ambiental.
Con este tributo verde, el Jardín Botánico de Bogotá reafirma su papel como líder en la renaturalización de la ciudad y como un actor clave en la construcción de una capital más sostenible, resiliente y consciente de su entorno.
La invitación es clara: la protección del planeta es una tarea colectiva, y Bogotá ya está dando pasos firmes hacia un futuro más verde.
‘Aquí Sí Pasa, Bogotá, mi Ciudad, mi Casa’






