Historias del verde urbano: ¡Dos jardineras de la calle 26 vuelven a florecer!
El Jardín Botánico José Celestino Mutis continúa recuperando los jardines de la también llamada avenida El Dorado o Jorge Eliécer Gaitán.
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El Jardín Botánico José Celestino Mutis continúa recuperando los jardines de la también llamada avenida El Dorado o Jorge Eliécer Gaitán.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis continúa recuperando los jardines de la también llamada avenida El Dorado o Jorge Eliécer Gaitán.
Dos jardineras triangulares ubicadas en Fontibón y Teusaquillo renacieron con un nuevo diseño y 2.231 plantas de siete especies.
Con esta intervención, la entidad ya suma 15 áreas ajardinadas transformadas en este icónico corredor vial catalogado como el más arbolado de la ciudad.
Bogotá, septiembre de 2026. Hace más de una década, la icónica calle 26, un corredor vial de 13,3 kilómetros que conecta los cerros orientales con el Aeropuerto Internacional El Dorado, floreció con los colores de miles de plantas.
En ese entonces, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) le dio vida a 42 jardineras en varios separadores y andenes, coberturas vegetales que suman un área de 4.246 metros cuadrados y las cuales le dieron más diversidad a la vía más arbolada de la ciudad.
Jorge Rodríguez, ingeniero de la línea de jardinería de la entidad, escogió especies como tíbar, diete, ajo y llamas para reverdecer aún más la también llamada avenida El Dorado o Jorge Eliécer Gaitán, un ícono bogotano que fue inaugurado en 1959.


Con el paso del tiempo, este proyecto de jardinería se vio afectado por las dinámicas sociales de la capital, como una alta presencia de habitantes en condición de calle y la disposición inadecuada de basura y escombros.
El año pasado, cuando el ingeniero agrónomo Sergio Rivera ingresó al JBB y le adjudicaron el mantenimiento de las jardineras de las principales vías de Bogotá, evidenció que los jardines de la calle 26 agonizaban.
“Los tíbares, que rodean los jardines, superaban los dos metros de altura y se convirtieron en cambuches de los habitantes de calle. Los interiores estaban inundados con toda clase de residuos sólidos”.
El ingeniero decidió realizar una poda drástica de estos arbustos en las 42 jardineras de la calle 26, una actividad donde Ferney Loaiza, operario del equipo de colecciones vivas, los dejó de aproximadamente 80 centímetros.
“Durante la poda encontramos todos los residuos que escondían las jardineras: plásticos, papeles, botellas, colillas, cobijas, ropa, inodoros, navajas, cuchillos, llantas, tablas, muebles y colchones; recogidos 134 metros cúbicos de basura”.
Luego de esta limpieza, Sergio y su cuadrilla de nueve operarios empezaron a recuperar los jardines de la emblemática avenida. “Iniciamos con dos jardineras cercanas al Portal ElDorado de TransMilenio y luego el jardín triangular de la estación Modelia de TransMilenio”.
Luego, la cuadrilla jardinera transformó un triángulo al frente de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN) y cuatro jardines de los separadores centrales ubicados entre las avenidas Boyacá y Rojas.
En 2026, Sergio y sus operarios priorizaron la recuperación de las jardineras de La Ventana a Bogotá, Intiwatana y Longos, obras de arte que hacen parte de los ocho monumentos del Museo Vial de la calle 26.
“También transformamos 188 metros cuadrados de dos jardines triangulares ubicados al frente del centro comercial Gran Estación y en un sector del barrio Modelia. En todas las intervenciones plantamos especies, algunas nativas, que atraen a los polinizadores”.
Para septiembre de este año, el ingeniero decidió revivir dos de las jardineras más críticas de la avenida El Dorado ubicadas en un andén y un separador de las localidades de Fontibón y Teusaquillo.
La transformación de este mes sería en la jardinera ubicada en medio del Centro Comercial y de Negocios Torre Central y el periódico El Tiempo (Fontibón), y en un andén de la carrera 44a que colinda con un lavadero de carros.
“Ambas áreas ajardinadas perdieron más del 90% de su cobertura vegetal debido a los habitantes de calle y personas que arrojaron basura y escombros en sus interiores. Una de ellas se convirtió en el baño de las mascotas”.
Cambio extremo
La jardinera de Fontibón que colinda con el centro comercial Torre Central y el diario El Tiempo, 75,2 metros cuadrados que perdieron su belleza floral, fue la primera en ser intervenida por este equipo jardinero del JBB.
“La jardinera solo tenía tíbares en los alrededores y una cortadora en el centro. Su interior era un botadero de basura donde encontramos varios inodoros, escombros y residuos de los vendedores de la zona; el suelo estaba bastante afectado por el aceite usado de cocina”.
A finales de agosto, Sergio y los operarios Maira Vargas, Damaris Sánchez, Rosa Ocampo, María Nontoa, Candelaria Arrieta, Karen Calambas, Omar Tombe, Elsa Bautista y Luis Caicedo retiraron el material vegetal sobreviviente.


“Luego del retiro de todas las plantas antiguas y los residuos, en los primeros días de septiembre aplicamos ocho metros cúbicos de tierra abonada y adecuamos el terreno para realizar la transformación”.
El pasado martes 15 de septiembre, Sergio, Maira, Damaris, Rosa, María, Candelaria, Karen, Omar, Elsa y Luis revivieron esta jardinera con el replante de 700 plantas de cuatro especies: vinca, llama, lirio amarillo y clavel chino.
“El diseño fue una pirámide conformada por triángulos. En los extremos plantamos vincas y en el interior llamas, plantas que cuando se consoliden van a dar flores naranjas que le darán mucho color al sector”.
La jardinera ubicada en el andén sur de la carrera 44a, una zona residencial de la localidad de Teusaquillo rodeada por edificios y hoteles y que alberga un antiguo lavadero de vehículos, fue renaturalizada el miércoles 16 de septiembre.
Este jardín de 152,1 metros cuadrados era uno de los más críticos de la calle 26. Los tíbares, ajos y llamas desaparecieron por el exceso de orines de las mascotas y habitantes de calle y varios escombros. “Era el baño público de la zona”.
En esta área ajardinada que cuenta con un falso pimiento en el centro, Sergio y los nueve operarios aplicaron ocho metros cúbicos de tierra negra e hicieron el trazado para plantar 1.531 plantas de cuatro especies: duranta variegada, lirio híbrido, agapanto y llama.
Según el ingeniero, las especies que transformaron estas dos jardineras de la calle 26 se caracterizan por ser resistentes a las condiciones climáticas y las dinámicas sociales de ambos sectores de Fontibón y Teusaquillo.
“Las escogí porque resisten muy bien la sequía, algo que ya estamos viviendo por el fenómeno de El Niño, e incluso soportan la sobredosis de orines de los perros. Las durantas, agapantos y lirios son especies guerreras en Bogotá”.
En la jardinera de la carrera 44a, Sergio y su cuadrilla instalaron un cerramiento con malla de gallinero. “La tenencia inadecuada de las mascotas es crítica en este sector. Con esta malla buscamos disminuir el ingreso de las mascotas a la jardinera”.
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