Historias del verde urbano: ¡Bosque urbano Canal Boyacá fortalece sus tejidos comunitarios!
El equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico José Celestino Mutis, lidera talleres de educación ambiental en este pulmón verde de Fontibón.
En mayo y junio, decenas de ciudadanos participaron en varias de estas actividades teóricas y prácticas relacionadas con el arbolado, los artrópodos y las aves.
El objetivo es fortalecer los tejidos comunitarios y aumentar la participación ciudadana en el cuidado del bosque urbano.
Bogotá, junio de 2026. Este año, Liseth Reyes, licenciada en biología de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y una gran enamorada de las arañas, escarabajos, mariposas y abejas, cumplió un sueño botánico.
Luego de varias pruebas y entrevistas, la magíster en ciencias y biología de la Universidad Nacional de Colombia ingresó al equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB).
“Desde que era niña soñaba con trabajar en esta hermosa entidad fundada hace 70 años por Enrique Pérez Arbeláez, un botánico y sacerdote que dedicó toda su vida al estudio de las plantas de Colombia”.


A Liseth le asignaron como área de trabajo Fontibón, una localidad del occidente de la ciudad conformada por 3.327 hectáreas y donde el JBB lidera varios proyectos de arbolado, jardinería y agricultura urbana.
“Mi trabajo consiste en que la comunidad participe de una manera activa en todas las actividades de renaturalización, como plantaciones y montajes de jardineras y huertas; además de crear estrategias sociales para el cuidado de las coberturas vegetales”.
Otra de sus tareas es liderar el componente social del bosque urbano Canal Boyacá, cerca de siete hectáreas llenas de verde que están rodeadas por viviendas, torres de apartamentos y establecimientos comerciales de los barrios Modelia, La Esperanza y Tarragona.
“Este bosque urbano, uno de los 21 que fueron priorizados por el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá, está en proceso de fortalecer sus coberturas vegetales a través de varias cocreaciones con la ciudadanía”.
Según la profesional social, el fortalecimiento del verde en Canal Boyacá, un trabajo mancomunado entre el Distrito y la comunidad, va mucho más allá de aumentar los árboles, arbustos, jardines y huertas.
“La estrategia de bosques urbanos, liderada por el JBB y la Secretaría de Ambiente, también busca fortalecer los tejidos comunitarios en los territorios y así consolidar grupos de ciudadanos que lideren sus propios proyectos y nos ayuden a cuidar las coberturas vegetales”.
Para Canal Boyacá, un pulmón verde que cuenta con varios líderes ambientales que llevan décadas defendiendo la biodiversidad de la acelerada jungla de cemento, Liseth diseñó una nueva estrategia social.
“Mi objetivo es que este bosque tenga un mayor número de guardianes, es decir nuevas personas que se sumen a la red de cuidadores. Para aumentar la participación ciudadana, diseñé una serie de talleres de educación ambiental”.
El arbolado, los artrópodos y las aves fueron las primeras temáticas escogidas para estas actividades ambientales. “La meta es que la comunidad conozca la biodiversidad presente en el bosque a través de estos talleres y así aumentar la participación en su cuidado”.
En las primeras actividades de educación ambiental en el Canal Boyacá, Liseth lideró varias jornadas de avistamiento de aves y exploraciones en medio del bosque en las que participaron algunos líderes del sector.
Luego, la licenciada en biología fijó su mirada en un grupo de más de 30 adultas mayores que hacen ejercicio dos veces a la semana en una zona dura que colinda con el CAI de Modelia, sitio que hace parte del bosque urbano.
“Hablé con Jamelis Amador, líder del grupo. Acordamos realizar nuestra primera actividad el viernes 15 de mayo, un diario de naturaleza para explorar la morfología, texturas y estructuras del arbolado a través de la pintura en acuarela”.
En uno de los auditorios del Grupo Alianza Estratégica GAE Ltda., empresa ubicada al lado del canal, 15 adultas mayores se convirtieron en artistas botánicas al dibujar y pintar con acuarelas las hojas, flores y frutos del chicalá amarillo, caucho sabanaero, sauco y jazmín del cabo.
“Fue una actividad muy bonita donde las señoras conocieron las generalidades de estos árboles que habitan en el bosque urbano y también aprendieron las diferencias entre las especies nativas, introducidas e invasoras”.
Taller de bichos
Para el segundo taller de educación ambiental con estas adultas mayores del Canal Boyacá, un bosque urbano que alberga más de 1.700 árboles y arbustos, Liseth escogió al grupo de animales invertebrados más numeroso y diverso del planeta.
El viernes 12 de junio, la licenciada en biología llegó a las ocho de la mañana al CAI de Modelia para recoger a sus alumnas. “10 señoras quisieron participar. También llegaron algunos habitantes del barrio interesados en los temas ambientales”.
La empresa Grupo Alianza Estratégica GAE le volvió a prestar uno de sus auditorios. “Hoy vamos a sumergirnos en el mundo de los artrópodos. Son unos bichos hermosos, bastante especializados y con una larga historia evolutiva”.


Sobre una mesa, Liseth organizó el material didáctico del taller: varias figuras plásticas de estos animales y decenas de frascos con insectos, cangrejos, ciempiés, arañas y escarabajos que fueron colectados.
“Este taller busca dar a conocer la importancia de estos organismos y las funciones que desempeñan en los ecosistemas, además de desmitificar algunas percepciones negativas que suelen existir sobre ellos”.
Estos bichos se dividen en cuatro grupos principales: arácnidos, miriápodos, insectos y crustáceos. “Todos son fundamentales para el sostenimiento del planeta: polinizan, descomponen la materia orgánica y actúan como controladores biológicos”.
La actividad inició con los arácnidos, invertebrados terrestres que respiran por tráqueas y se caracterizan por tener ocho patas y carecer de alas y antenas. En este grupo están las arañas, escorpiones, garrapatas y ácaros.
“Muchas personas les tienen miedo o no los quieren por su aspecto intimidante. Sin embargo, son protagonistas en el equilibrio ecológico porque regulan las poblaciones de insectos y les sirven de alimento a las aves y otros animales”.
Los alumnos conocieron varios ejemplares biológicos de estos animales, como la araña lobo (presente en Bogotá), escorpiones y el vinagrillo, un arácnido inofensivo que segrega un líquido con olor a vinagre.
“Para cazar o defenderse, la mayoría de los arácnidos (en especial arañas y escorpiones) producen veneno, pero son pocos los que representan un peligro para el ser humano. En este bosque urbano habitan varias de sus especies”.
La clase de bichos continuó con los miriápodos, un grupo al que pertenecen los ciempiés y milpiés. Tienen cuerpos alargados y divididos en muchos segmentos, cada uno con múltiples pares de patas. Carecen de alas, son terrestres y respiran por tráqueas.
“Los milpiés son redondos, se convierten en una bolita cuando se sienten amenazados y se alimentan de materia vegetal en descomposición. Por su parte, los ciempiés son aplanados, más pequeños, rápidos y son depredadores carnívoros”.
La curiosidad de los alumnos llegó a su tope cuando inició la clase de los crustáceos, invertebrados en su mayoría acuáticos que respiran por branquias. Cuentan con 10 o más patas y entre dos y cuatro antenas.
“En este grupo están los cangrejos, langostas, camarones y langostinos”, informó Liseth. “Aunque les parezca raro, en la sabana de Bogotá podemos encontrar uno de ellos: se trata del cangrejo sabanero”.
Los alumnos tuvieron la oportunidad de ver y tocar con cuidado un ejemplar biológico del cangrejo sabanero, un tesoro colombiano que aún sobrevive en varios cuerpos de agua de la cuenca alta del río Bogotá.
El taller de artrópodos terminó con los insectos, un amplio grupo al que pertenecen las moscas, mosquitos, abejas, hormigas, abejorros, mariposas, libélulas, escarabajos, cucarachas y muchas más especies.
“Su cuerpo está dividido en cabeza, tórax y abdomen. Tienen alas, seis patas, dos antenas y también son conocidos como hexápodos. Sus servicios ecosistémicos son bastante variados: por ejemplo, las abejas y mariposas están entre los grandes polinizadores del planeta”.
Por su parte, según explicó Liseth, los escarabajos reciclan la materia orgánica, le devuelven nutrientes esenciales al suelo, controlan las plagas y algunos polinizan. “Es el grupo de animales con mayor cantidad de especies en el planeta”.
“El taller de bichos fue todo un éxito. Los asistentes aprendieron mucho sobre estos maravillosos animales y me pidieron organizar una salida de campo en el bosque urbano para conocer varios de ellos en su hábitat natural”, dijo la profesional social.
Pajareada
Cerca de 40 especies de aves han sido registradas por la comunidad en el bosque urbano Canal Boyacá, registros de la biodiversidad urbana que son publicados en un proyecto de ciencia participativa de la plataforma iNaturalist.
“Es un sitio ideal para los ciudadanos que les gusta pajarear. Por esta razón, varios de los talleres de educación ambiental que tengo proyectados en este bosque urbano serán jornadas de avistamiento de aves”.
La primera pajareada de junio fue realizada el martes 16, jornada que inició a las siete de la mañana en el CAI de Modelia con la participación de 10 personas, entre habitantes y líderes ambientales de Fontibón.


“Esta actividad fue liderada por tres compañeros del JBB expertos en aves: Laura Santacruz, bióloga del grupo de arbolado adulto de la Subdirección Técnica Operativa; y Byron Pardo y Stefany Figueroa de la Subdirección Educativa”, precisó Liseth.
Luego de una corta charla por parte de los expertos sobre el manejo de los binoculares y algunas aplicaciones para registrar e identificar aves, los expedicionarios iniciaron su recorrido por varias zonas arbóreas del bosque urbano.
Una de las participantes llevó un equipo especializado en registrar los cantos y llamados de la avifauna, insumos que serán incluidos en la futura guía de las aves de este bosque urbano de la localidad de Fontibón.
“El Jardín Botánico trabaja en la creación de guías de aves en los 12 bosques urbanos que están siendo fortalecidos, unas cartillas que contarán con fotografías y códigos QR con algunos de los sonidos de la avifauna”, informó la licenciada en biología.
Durante más de dos horas, los expedicionarios registraron ‘alados’ como la mirla, chamón, cucarachero, colibrí chillón, sirirí, tángara palmera, golondrina, gavilán maromero o espíritu santo, torcaza, jilguero y tingua azul.
“No vimos tanta diversidad porque la etapa de migración ya terminó. Sin embargo, este bosque urbano alberga varias especies de rapaces (como el búho orejudo) y hace algunos años la comunidad vio un guácharo, un registro único en la ciudad”, aseguró Laura Santacruz.
Clara Galvis y Rosa Isabel Galvis, hermanas y habitantes del barrio Bosques de Modelia, describieron esta actividad como una experiencia única. “Es nuestra primera pajareada y queremos participar en las demás actividades; somos nuevas guardianas del Canal Boyacá”.
Liseth las invitó al próximo taller de educación ambiental en este bosque urbano. “El miércoles 24 de junio la comunidad va a conocer cómo les hacemos tomografías a los árboles para evaluar su estado interno; todos están invitados”.






