El puente vehicular de Usaquén que floreció con una nueva jardinera

El puente vehicular de Usaquén que floreció con una nueva jardinera

El Jardín Botánico de Bogotá recuperó la jardinera del puente vehicular de la calle 106 con carrera 11, un separador ubicado en medio de dos carriles y una ciclorruta.

4.415 plantas de cuatro especies fueron replantadas en un área de 310 metros cuadrados.

Los colores de las flores y hojas de estas coberturas vegetales embellecieron a esta estructura vial de la localidad de Usaquén. Nueva crónica #BogotáReverdece.

Las crónicas de antaño revelan varias hipótesis sobre el origen del nombre de Usaquén, localidad del norte de Bogotá ubicada en las faldas de los Cerros Orientales y que en la época prehispánica fue un territorio muisca.

Una de ellas hace referencia a Usaque, un título honorífico y de distinción concedido por el Zipa a los caciques de mayor linaje. Según la Alcaldía Local de Usaquén, esta palabra significa distinción, honor, vigor y fortaleza.

Otra teoría proviene de una práctica religiosa realizada por los sacerdotes o jeques para construir la vivienda del cacique. Antes de introducir las columnas en las fosas, se realizaba un ceremonial que consistía en introducir a una niña impúber ataviada con sus mejores galas.

El puente vehicular de Usaquén que floreció con una nueva jardinera
El puente vehicular de Usaquén que floreció con una nueva jardinera

“Los sacerdotes dejaban caer los maderos sobre las niñas y luego eran pisadas con tierra. Los muiscas creían que la fortaleza y la buena suerte de la edificación dependían de la construcción sobre los cuerpos sacrificados; la ceremonia fue llamaba Usaque”, asegura la Alcaldía Local.

Durante la Colonia, las antiguas tierras muiscas fueron ocupadas por los españoles. Todo indica que en 1539, los europeos dieron comienzo a la fundación de la población de Santa Bárbara de Usaquén, título que aún conserva.

Con el paso de los años, Usaquén se convirtió en proveedor de materiales para la construcción de Bogotá. Por ejemplo, con las piedras y arenas de sus canteras se sentaron las bases del Capitolio Nacional y del antiguo Palacio de Justicia.

A mediados del siglo XX se presentaron varios asentamientos de personas de estratos socioeconómicos bajos en los Cerros Orientales de Usaquén. Al mismo tiempo, inició la urbanización de la zona con la construcción de viviendas y luego edificios de apartamentos.

“En Usaquén se ha venido desarrollando una importante infraestructura vial que cruza la localidad en toda su extensión y comunica a la capital con el nororiente del país”, indica la Alcaldía Local en su página web.

El puente vehicular de Usaquén que floreció con una nueva jardinera
El puente vehicular de Usaquén que floreció con una nueva jardinera

Verde en medio del cemento

Aunque el verde y varios ecosistemas estratégicos como el humedal Torca y el bosque andino de los Cerros Orientales sobreviven en Usaquén, la modernidad y el desarrollo urbano mandan la parada en sus 6.550 hectáreas.

Una de sus obras más recientes fue el puente vehicular de la calle 106 con carrera 11, una estructura con una longitud de 420 metros y dos carriles por cada cada sentido; en uno de ellos se construyó una ciclorruta.

Luego de afrontar varios reveses e inconvenientes, el moderno puente entró en operación a mediados de diciembre de 2013. Según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), dos aspectos generaron una demora en su operación.

“El primero fue un estudio solicitado por los vecinos del sector sobre las condiciones de seguridad del paso de una red matriz del acueducto por inmediaciones del puente. El otro tuvo que ver con diferencias entre la interventoría y el constructor”.

Desde que entró en operación el polémico puente, el separador que divide a los dos carriles vehiculares fue reverdecido por el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) con miles de plantas de diferentes especies.

Sin embargo, las condiciones climáticas de la ciudad, la contaminación de los vehículos y los comportamientos de algunos ciudadanos, afectaron varias de las plantas de la jardinera y muchas no resistieron el paso del tiempo.

“Esto nos llevó a recuperar la jardinera a través de la puesta en marcha del proyecto ‘Puente de la 106’. La primera actividad fue recorrer el separador para evidenciar las coberturas vegetales que se vieron afectadas”, informó Édgar Bernal, ingeniero del grupo de jardinería del JBB.

La inspección arrojó que se debían hacer replantes en un área de 310 metros cuadrados a lo largo del separador central del puente de la calle 106 con carrera 11. Según Bernal, la zona albergaría 4.415 plantas de cuatro especies.

“El diseño de la nueva jardinera alterna los colores de cuatro especies: sietecuero mexicano, hiedra uña de gato, hiedra miami y lirio híbrido”, informó el ingeniero agrónomo.

Sin embargo, para que las plantas crecieran adecuadamente y pintaran de colores al separador del puente vehicular, primero fue necesario recuperar el suelo de la jardinera.

“Se revisó la geomembrana del suelo y le adicionamos un sustrato con compost para que el replante fuera exitoso y el desarrollo fisiológico de las plantas no se viera afectado”.

Durante dos semanas, Bernal y su cuadrilla de operarios aplicaron el nuevo suelo, replantaron las 4.415 nuevas plantas de cuatro especies y realizaron jornadas de riego.

“Con estas plantas formamos bandas de color verde y rojo, cada una separada por una linea naranja de las flores del lirio híbrido. El diseño de la jardinera es bastante llamativo y ordenado”, mencionó el experto.

Los miles de ciclistas que recorren a diario la ciclorruta del puente de la calle 106 con carrera 11, ahora pueden admirar un paisaje colorido mientras pedalean por este sector de la localidad de Usaquén.

“Vamos a realizar otras jornadas de riego para que las plantas de la jardinera se desarrollen adecuadamente y se minimice la afección causada por las condiciones climáticas adversas. Invitamos a toda la ciudadanía a que cuiden estas coberturas vegetales del norte de la ciudad”.