¡A ubicar y conocer los árboles patrimoniales del Parque de la Independencia en el celular!
El Jardín Botánico lanzó el piloto de señalética digital de los árboles patrimoniales y de interés público de la ciudad.
El primer sitio que cuenta con esta estrategia es el Parque de la Independencia, un ícono que alberga algunos de los individuos arbóreos más antiguos de Bogotá.
Un código QR instalado en una placa dentro del parque, contiene un documento con información histórica de 21 árboles, la mayoría palmas de cera.
El objetivo es replicar este proyecto en los sitios donde habitan los más de 210 tesoros verdes patrimoniales de la capital.
Con 114 años de vida, el Parque de la Independencia es uno de los sitios más antiguos de la capital que ha sobrevivido al paso del tiempo. Fue inaugurado en 1910 como una de las conmemoraciones del primer centenario de la independencia de Colombia.
Sus 14 hectáreas, rodeadas por sitios emblemáticos como la Biblioteca Nacional, la antigua Plaza de Toros de la Santamaría y el Planetario Distrital, están conformadas por un denso bosque urbano ubicado en las faldas de los cerros orientales.
Sus cientos de árboles de gran porte se mezclan con monumentos icónicos como el Quiosco de la Luz y el Bolívar Ecuestre, una escultura del Libertador que volvió a su sitio original luego de estar varios años en el Monumento a Los Héroes.
Los ciudadanos que recorren los recovecos de este parque de la localidad de Santa Fe observan con admiración a los individuos arbóreos de avanzada edad. Solo basta con ver su tamaño imponente y las cicatrices en sus troncos para saber que son abuelos.


Según Julio Cesar Palacios, coordinador de la línea de coberturas patrimoniales del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), el Parque de la Independencia, en sus primeros años conocido como el Parque de los Hermanos Reyes, alberga algunos de los árboles más antiguos de la ciudad.
“En este sector del centro de la ciudad encontramos 21 árboles que fueron elevados a la categoría de patrimoniales debido a su importancia histórica. Algunos de ellos, como las palmas de cera, superan los 100 años de edad”.
Debido a esto, el JBB escogió al Parque de la Independencia como la primera parada de un piloto de señalética digital de los árboles patrimoniales y de interés público que hay en la ciudad, un proyecto que busca difundir datos e imágenes históricas de estos tesoros verdes.
“Queremos que las personas conozcan los diferentes individuos arbóreos que cuentan con esta designación a través de un código QR que puede ser leído por medio de los celulares y tablets. Seleccionamos a La Independencia por su importancia histórica”, precisó Palacios.


¡A empaparse de historia verde!
El pasado 7 de noviembre, en el marco de la conmemoración del Día de la Bogotaneidad, el equipo de la línea de coberturas patrimoniales del JBB llegó al Parque de la Independencia para instalar la primera señalética del proyecto.
En una zona donde habitan la mayoría de las 17 palmas de cera declaradas como patrimoniales, José Santos, uno de los operarios de la entidad, abrió un hueco profundo. Luego de casi una hora, introdujo una base o soporte en cemento.
El hoyo fue rellenado con la misma tierra que sacó Santos. Los profesionales del Jardín Botánico, entre ingenieros e historiadores, utilizaron algunos equipos para cerciorarse que la base quedara derecha.
“Al final de la intervención, pegamos la placa que contiene el código QR y el nombre del proyecto en letras y en braille, el sistema táctil de escritura y lectura para personas ciegas”, mencionó Elizabeth Herrera, ingeniera del equipo.
Al tomarle una foto al QR con el celular o tablet, este descarga inmediatamente un documento en PDF con información de los 21 árboles patrimoniales del Parque de la Independencia, también conocido como Bicentenario.
Lo primero que encontrarán los ciudadanos es la ubicación de estos individuos arbóreos: 17 palmas de cera (Ceroxylon quindiuense), dos cauchos tequendama (Ficus tequendamae), un ombu o árbol de la bella sombra (Phytolacca dioica) y un caucho sabanero (Ficus soatensis).
También conocerán algo de la historia de estos individuos. Por ejemplo, las palmas de cera fueron traídas con el objetivo de adornar el parque con especies representativas del país durante la conmemoración del bicentenario de la independencia.
“Desde su inauguración ya se tenían presentes registros de la plantación de esta especie de palma nativa en las zonas verdes y algunos senderos principales. Estas palmas son el símbolo vegetal más preciado del lugar”, informa el documento.
El PDF incluye todos los códigos de estos árboles patrimoniales en el Sistema de Información para la Gestión del Arbolado Urbano (SIGAU). “Las personas pueden ingresar los códigos a la página del SIGAU y consultar todas sus características”, apuntó Palacios.
Rutas de árboles patrimoniales
La Independencia no será el único lugar con este proyecto digital. Según Palacios, en 2025 el JBB espera instalar la señalética de árboles patrimoniales y de interés público en varios sitios emblemáticos del centro de la ciudad.
“Tenemos proyectado continuar este piloto con los árboles icónicos del centro histórico de la ciudad. Por ejemplo, el otro año vamos a ubicar la señalética en sitios como el Museo Nacional, la Quinta de Bolívar y el Terraza Pasteur”.
En el mediano plazo, el Jardín Botánico tiene como meta que los más de 210 árboles patrimoniales o de interés público de la ciudad cuenten con esta señalética. “Comenzamos con los del centro debido a su contexto histórico, pero vamos a incluirlos a todos”.


Este proyecto de señalética digital busca que los ciudadanos reconozcan este patrimonio verde y vivo que, lamentablemente, solo es recordado cuando alguno de los árboles llega al final de su vida y debe ser retirado.
“Con esta estrategia queremos consolidar rutas turísticas de árboles patrimoniales. Por ejemplo, una de ellas estará en el centro de la ciudad; la ciudadanía visitará los sitios donde están ubicados, los identificará y aprenderá sobre su historia”, puntualizó Palacios.
El profesional espera que los bogotanos no afecten la señalética. “Estas placas solo buscan educar y transmitir ese patrimonio. Con este proyecto estamos mezclando el componente educativo con el ambiental; nuestro llamado es a que no vandalicen las placas”.






