Historias del verde urbano: ¡El corazón jardinero del Quirigua vuelve a latir!
El Jardín Botánico José Celestino Mutis renovó una jardinera en forma de corazón ubicada en un parque de este barrio de la localidad de Engativá.
Con un nuevo diseño y 1.052 plantas de cuatro especies, los 80 metros cuadrados de esta cobertura vegetal renacieron.
El futuro de las bellas a las once, botones de oro, ajos y cintas depende de los comportamientos de la ciudadanía y la adecuada tenencia de las mascotas.
Bogotá, agosto de 2026. Quirigua, un barrio de la localidad de Engativá que empezó a construirse durante la década de 1970 sobre un extenso terreno lleno de vacas y cultivos, alberga una jardinera que fue diseñada con el símbolo del amor.
Hace varios años, en un parque de bolsillo ubicado en la carrera 94 f con calle 86 bis y rodeado por casas de dos pisos, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) le dio vida a una jardinera de 80 metros cuadrados con la forma de un corazón.
Miguel David, ingeniero agrónomo de la línea de jardinería de la Subdirección Técnica Operativa, conoció esta peculiar cobertura vegetal del Quirigua, un barrio que fue fruto de un proyecto del Instituto de Crédito Territorial, a inicios de este año.


“En febrero, cuando ingresé al JBB, visité los 39 proyectos de jardinería de Engativá y Fontibón, 21.000 metros cuadrados que me asignaron, para evidenciar su estado. En el Quirigua, no pude identificar la forma de corazón de este antiguo jardín”.
Según el profesional, más del 50% del material vegetal de la jardinera, miles de bellas a las once y cintas malamadres, había desaparecido por la mala tenencia de las mascotas de algunos residentes del sector.
“Evidencié que la principal problemática de esta jardinera era el ingreso constante de los perros y gatos, mascotas que hacen sus necesidades y afectan considerablemente el desarrollo de las plantas”.
A finales de mayo, Miguel y su cuadrilla de siete operarios visitaron el corazón jardinero del Quirigua, el nombre de un yacimiento arqueológico maya en Guatemala, para realizar una jornada de mantenimiento.
“Tenía pensado hacer replantes in situ para recuperar el jardín, pero el material vegetal sobreviviente estaba en mal estado por las presiones sociales. Tomé la decisión de transformar en su totalidad los 80 metros cuadrados con un nuevo diseño”.
El ingeniero le mostró fotos y videos del corazón del Quirigua a Laura Posada, coordinadora de la línea de jardinería. Al ver las imágenes que revelaban su lamentable estado, le dio luz verde para iniciar la transformación.
“Mi meta era cambiar el diseño original de la jardinera, un tipo de corazón conformado en los entornos del área y que para mí tenía más forma de triángulo. Además, me propuse aumentar las especies: de dos a cuatro”.
Vuelve a latir
El primer paso de la transformación del corazón jardinero del Quirigua, una cobertura vegetal que tiene como vecinos a varios árboles y arbustos plantados recientemente por el JBB, fue diseñar su nuevo aspecto.
“A través de píxeles, es decir puntos de color, consolidé varias figuras geométricas en toda el área: un amplio triángulo en los extremos, seguido por una circunferencia y un corazón en todo el centro”.
1.052 plantas de cuatro especies fueron escogidas por el ingeniero agrónomo para revivir este antiguo proyecto jardinero de Engativá: bella a las once, botón de oro, ajo y cinta liriope. “Cada una sería plantada en las nuevas zonas del jardín”.


“Los ajos irían en el triángulo externo y las cintas liriopes en varios semicírculos que lo rodean. El botón de oro le daría vida a un círculo y las bellas a las once, que florecen rosadas, conformarían el corazón central”.
El 10 de agosto, luego de atender otros proyectos críticos de las dos localidades que tiene a su cargo, Miguel visitó esta jardinera del Quirigua en compañía del técnico Cristian Ortiz y los operarios Yuly Pizare y Elí Arias.
“Destinamos varios en la preparación del terreno, es decir hacer el descapote (retiro de todo el material vegetal antiguo) y limpiar la tierra. Por fortuna, esta jardinera contaba con tierra en buenas condiciones”.
El 18, 20 y 24 de agosto, Miguel lideró el trazado y los dos operarios plantaron las más de 1.000 nuevas plantas. Las bellas a las once, cintas, botones de oro y ajos hicieron que el corazón jardinero del Quirigua volviera a latir.
“Quedamos muy satisfechos con el resultado. Cuando las bellas a las once florezcan, el corazón central de esta jardinera quedará totalmente pintado de rosado. Instalamos un cerramiento provisional para mitigar el ingreso de las mascotas”.
Varios habitantes del sector se acercaron a admirar el nuevo aspecto de la jardinera. “A todos les dije que el futuro de las plantas depende, en gran medida, de la buena tenencia de las mascotas. Nosotros realizaremos varios riegos y mantenimientos para que se consoliden”.






