Historias del verde urbano: Actividades comunitarias ‘como en botica’ para cuidar el verde de Bogotá
Habitantes de Bosa, Engativá, Fontibón, Kennedy y Usaquén participaron en jornadas de cerramientos para los árboles, avistamientos de aves y aplicación de chipeado y talleres de botánica y agricultura urbana.
Estas acciones de renaturalización y cuidado de las coberturas vegetales fueron lideradas por los profesionales del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico José Celestino Mutis.
Bogotá, julio de 2026. La plantación o replante de árboles y arbustos, el montaje de jardines y la creación de la huertas es el primer paso de la renaturalización de las áreas urbanas del espacio público de Bogotá.
Para que estas coberturas vegetales se desarrollen adecuadamente y así se conviertan en refugios para la biodiversidad y presten diversos servicios ecosistémicos, es necesario del comportamiento adecuado de la ciudadanía.
Ante esto, los profesionales del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) realizan actividades de educación ambiental con la comunidad para que sean los custodios del verde.


“Nuestro objetivo es que el arbolado, las jardineras y las huertas cuenten con sus guardianes comunitarios. Por eso, las actividades de renaturalización de los ingenieros y operarios cuentan con el apoyo de los profesionales sociales”, dijo Yenny Rosas, coordinadora del equipo.
La semana pasada, decenas de habitantes de Bosa, Engativá, Fontibón, Kennedy y Usaquén participaron en acciones como cerramientos para los árboles, jornadas de avistamientos de aves y aplicación de chipeado y talleres de botánica y agricultura urbana.
En el parque Bosques de Mariana, ubicado en la localidad de Engativá, la licenciada en biología Alejandra Núñez convocó a los 39 vigías ambientales del colegio Antonio Villavicencio para que participaran en una jornada de mantenimiento y cerramiento comunitario.
“En este parque replantamos cinco cayenos, arrayanes y azucenos. Los estudiantes aprendieron el procedimiento técnico para plantar, crearon carteles artísticos con mensajes de cuidado y ayudaron a montar los cerramientos”.
Según la profesional, estos cerramientos elaborados con palos de madera buscan mitigar el impacto de las mascotas y los daños causados por los balones. Los niños y jóvenes también ayudaron a regar los individuos vegetales y se comprometieron con su cuidado.
“El colegio tiene un gran interés en seguir participando en estas iniciativas desde el liderazgo del PRAE con las docentes Fabiola y María Cristina Martínez. Se espera continuar con el cerramiento de 14 árboles en total”.
Adriana Tusso, licenciada en biología que tiene a su cargo los procesos sociales en la localidad de Kennedy, lideró tres actividades pedagógicas en el parque Timiza, sitio icónico de la ciudad que está en proceso de consolidarse como bosque urbano.
“Este bosque urbano fue escenario de la tercera jornada de avistamiento de aves, una actividad que sigue despertando el interés de la comunidad por conocer y valorar la biodiversidad presente en este importante espacio verde de la localidad”.
Decenas de ciudadanos participaron en la pajareada y lograron avistar dos especies que no habían sido registradas en los anteriores ejercicios: el guaco y la chisga capanegra. “Cada vez son más los ciudadanos interesados en aprender sobre las aves de Timiza”.
El guaco fue visto posado tranquilamente a orillas del emblemático lago de aguas verdosas del parque, donde permanecía con una actitud serena y contemplativa; esto les permitió a los asistentes observar sus características con detalle.
“Las chisgas, pequeñas y muy activas, revoloteaban entre los arbustos y el suelo mientras buscaban semillas para alimentarse. Aunque suelen ser aves tímidas, en esta oportunidad una pareja permaneció el tiempo suficiente para que los participantes pudieran apreciarlas”.
La segunda actividad fue un taller para aprender a elaborar un desodorante natural con varias de las plantas medicinales y aromáticas, actividad brindada por la ingeniera Claudia Veloza y que promovió el aprovechamiento responsable y el intercambio de saberes con la comunidad.
“Los ciudadanos conocieron los beneficios de algunos ingredientes de origen natural y cómo los productos obtenidos de las huertas pueden transformarse en alternativas sostenibles que favorecen el bienestar personal y el cuidado del ambiente”.
Este encuentro fortaleció la participación comunitaria y evidenció el valor del trabajo articulado entre las diferentes estrategias del Jardín Botánico, “impulsando espacios de educación ambiental, innovación y apropiación del territorio”.
Por último, Adriana estuvo a cargo de una jornada de mitigación frente a los efectos del fenómeno de El Niño en Timiza que consistió en la aplicación de chipeado en los platos de varios árboles, material vegetal resultante de las talas.
“Varios ciudadanos nos ayudaron a aplicar el chipeado, material natural que contribuye a conservar la humedad del suelo, reducir los efectos de la sequía, proteger el arbolado y fortalecer su capacidad de adaptación ante las altas temperaturas”.
Bosa, Fontibón y Usaquén
En Bosa, la profesional social Viviana González estuvo en cabeza de actividades de cuidado de las coberturas vegetales en varios colegios de la localidad y en Tierra Viva, bosque urbano que está en fase de cocreación.
“En la Ciudadela Educativa de Bosa, colegio donde plantamos 156 árboles, 31 estudiantes participaron en una jornada de mantenimiento. Los niños y jóvenes llenaron la bitácora de crecimiento de los individuos arbóreos y nos ayudaron con el riego”.
Esta acción de renaturalización y cuidado también fue realizada con 40 estudiantes del Débora Arango, otro de los cinco planteles educativos que hacen parte de la estrategia de colegios para la adaptación al cambio climático.


“Por último, con la Subdirección Educativa realizamos una terapia de naturaleza y respiración en el bosque urbano Tierra Viva. 28 estudiantes del colegio Alfonso Reyes Echandía y personas de la comunidad se conectaron con la naturaleza”.
En Canal Boyacá, bosque urbano de Fontibón, la licenciada en biología Liseth Reyes desarrolló la jornada “En búsqueda de los guardianes de la Mutisia clematis”, la planta insignia del JBB que fue descubierta por José Celestino Mutis en la Expedición Botánica.
“La actividad estuvo orientada en la apropiación social del conocimiento sobre esta especie emblemática. Durante la jornada se abordaron aspectos históricos, culturales y ecológicos de la Mutisia, así como conceptos relacionados con especies nativas, endémicas y exóticas”.
Este taller también promovió el reconocimiento de la morfología de la Mutisia, la importancia para los polinizadores y las acciones necesarias para favorecer su conservación. “Invitamos a la comunidad a participar activamente en su cuidado una vez llegue al bosque urbano”.
En Usaquén, la profesional Mileta Brito lideró una jornada lúdica y pedagógica sobre la importancia y conservación de las coberturas vegetales con niños, jóvenes y la Junta de Acción Comunal de San Antonio Norte.
“Aprendieron a reconocer los árboles y los servicios ecosistémicos que prestan en el parque Codabas y participaron en un riego. A través de juegos de concentración y fichas técnicas, los niños aprendieron a reconocer los árboles como purificadores del aire y protectores del suelo”.






