Historias del verde urbano: ¡Tomografía arbórea en el bosque urbano Canal Boyacá!
Más de 20 ciudadanos conocieron cómo el Jardín Botánico José Celestino Mutis evalúa el estado interno de los árboles a través de un equipo de última tecnología.
Expertos del grupo de investigación aplicada le realizaron una tomografía a un urapán adulto de este bosque urbano de la localidad de Fontibón.
Esta actividad científica y de educación ambiental fue realizada en el marco de la celebración del Día Mundial del Árbol.
Bogotá, junio de 2026. Las hermanas Clara Galvis y Rosa Isabel Galvis, habitantes del barrio Bosques de Modelia, sueñan con convertirse en nuevas guardianas de uno de los pulmones verdes de la localidad de Fontibón: el bosque urbano Canal Boyacá.
“Este hermoso bosque, conformado por miles de árboles ubicados alrededor del canal, es un tesoro de la ciudad que purifica el aire y les brinda alimento y refugio a las aves. Siempre hemos querido ser parte de la comunidad que lo ha defendido durante décadas”.
Este año, el sueño verde de estas adultas mayores amantes de la naturaleza empezó a materializarse cuando conocieron a Liseth Reyes, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB).


“Liseth nos informó que durante todo el año va a realizar varios talleres para fortalecer los conocimientos ambientales de la comunidad y aumentar la participación ciudadana en el cuidado del bosque; aceptamos encantadas su invitación”.
Clara y Rosa Isabel ingresaron a un grupo de WhatsApp donde la profesional del JBB publica las piezas gráficas de las actividades de educación ambiental que realiza cada 15 días en el bosque urbano Canal Boyacá.
“A mediados de junio participamos en nuestro primer taller ambiental: una pajareada por varias zonas del bosque donde aprendimos mucho sobre las aves residentes y migratorias y la relación que tienen con los árboles”, informó Clara.
Durante el avistamiento, Liseth las invitó a la próxima actividad en el Canal Boyacá, una clase teórica y práctica donde la ciencia, la investigación, la tecnología y el arbolado adulto serían los protagonistas.
“El equipo de investigación aplicada de la Subdirección Técnica Operativa les iba a mostrar cómo evalúan el estado interno de los árboles a través de un equipo de última tecnología: un tomógrafo sónico”, dijo la licenciada en biología.
Las hermanas confirmaron de inmediato la asistencia al taller, una experiencia científica y técnica que se realizaría el miércoles 24 de junio, en el marco de la celebración del Día Mundial del Árbol, en horas de la mañana.
“No sabíamos que los árboles también pueden ser evaluados por dentro a través de equipos tecnológicos. Por nada del mundo nos íbamos a perder esta actividad que estaría llena de muchos aprendizajes”.
Ciencia en el territorio
A las ocho de la mañana, cerca de 20 personas, la mayoría habitantes de la localidad de Fontibón, ya estaban listas para conocer la tomografía arbórea que iba a realizar el JBB en el bosque urbano Canal Boyacá.
Gustavo Ardila, Angie Moncada y Danna González, profesionales del grupo de investigación aplicada, les dieron la bienvenida y los llevaron hacia una zona del bosque donde habitan varios árboles longevos.
Los alumnos se organizaron alrededor de un urapán con más de 20 metros de altura. Mientras Liseth daba la apertura de la actividad, los expertos sacaron de un maletín todo el material para realizar la clase.


Varios sensores que se fijarían alrededor del tronco para realizar la tomografía; una tableta para registrar las mediciones; un metro; un pequeño martillo; y un calibrador de precisión (Calliper) que permite definir la geometría del árbol.
“Hoy van a conocer cómo funciona el tomógrafo sónico, un equipo que nos permite observar el estado interno de la madera de un árbol sin necesidad de cortarlo. Con las ondas sonoras que registra el equipo se obtiene una imagen que ayuda a identificar cavidades, pudriciones y otras alteraciones que no pueden verse desde el exterior”.
Gustavo, ingeniero agrónomo y experto en el manejo integral de las plagas que afectan los árboles, les explicó que este tomógrafo es utilizado por el equipo de investigación aplicada en varios de sus proyectos.
“En la clase de hoy les vamos a explicar detalladamente cómo funciona este instrumento y la técnica que utilizamos para evaluar el estado interno de los árboles. No les de pena preguntar: estamos para aclarar todas las dudas”.
La ingeniera forestal Angie Moncada tomó la palabra para iniciar con la tomografía arbórea. “El tomógrafo es de suma importancia porque nos permite evidenciar si un árbol está afectado internamente y así tomar medidas para su recuperación”.
El primer paso de la tomografía arbórea es observar cuidadosamente el árbol. “Buscamos señales visibles, como ramas secas, heridas o afectaciones en el tallo, que nos indiquen dónde podría existir un daño interno y, por tanto, dónde conviene realizar la evaluación”.
Después, según informó la ingeniera, es ubicar el norte. “Nos sirve como punto de referencia para instalar el primer sensor y orientar la tomografía. Así, si el instrumento identifica una cavidad o una pudrición, podemos saber exactamente en qué parte del tronco se encuentra”.
La bióloga Danna González tomó el metro para medir el perímetro del árbol y definir la altura donde se realizaría la medición. “Este es el tercer paso del procedimiento. En este caso, la tomografía se hará a 30 centímetros de la base del árbol para evaluar el estado interno de la sección basal del tronco”.
Los expertos instalaron varios clavos alrededor del tronco del urapán, todos a la misma distancia. Posteriormente, utilizaron el Calliper, un apartamento parecido a un compás de gran tamaño, para hacer la geometría del árbol (la zona donde se hará el análisis).
Los profesionales ubicaron varios sensores que emiten ondas de sonido. “Cada sensor lo martillamos varias veces (lo debe hacer la misma persona) y así se genera una triangulación con las ondas del sonido”.
Según Angie, la velocidad de las ondas sonoras permite conocer el estado interno de la madera. “Si las ondas viajan rápido, es porque la madera está sana. Cuando tardan más en recorrer el tronco, pueden revelar la presencia de pudriciones, cavidades u otros daños. Toda esta información es procesada en una pantalla sónica, un pequeño computador que nos genera una imagen con diferentes colores”.
El resultado final es un tomograma con varios colores: café indica que la madera estructural está en buen estado; verde es un término de transición; morado es el inicio de una descomposición; y azul es la presencia de una cavidad en el interior.
“En el urapán del bosque urbano Canal Boyacá que evaluamos, el tomograma salió de color café en la mayoría de la zona evaluada. Esta evaluación preliminar indica que está bien internamente en el área donde se realizó la tomografía”.
Durante aproximadamente dos horas, los cerca de 20 alumnos quedaron sorprendidos con todos los pasos de esta técnica. Las hermanas Clara Galvis y Rosa Isabel Galvis anotaron todos los nuevos conocimientos en sus agendas.
“Fue una clase bastante enriquecedora. Los profesionales del JBB nos explicaron detalladamente el procedimiento y resolvieron todas nuestras preguntas. El estudio de los árboles es algo maravilloso y queremos seguir aprendiendo”.






