Historias del verde urbano: El vecino del humedal Capellanía recibió 26 árboles y arbustos
Villa del Pinar, un parque de la localidad de Fontibón ubicado a pocos metros de esta esponja hídrica, recuperó su arbolado joven.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis lo rentaruzalizó con especies como ocobo, caucho Tequendama, roble, mangle, cedro, guayacán de Manizales y pino romerón.
Habitantes del sector y Gmóvil SAS, operador privado del Sistema Integrado de Transporte Público, participaron en esta actividad realizada durante el Día de la Tierra.
Bogotá, abril de 2026. Villa del Pinar, un pequeño parque de Fontibón situado en una de las esquinas donde se unen las avenidas La Esperanza y Ciudad de Cali, está rodeado por el urbanismo, la magia de la biodiversidad, la industria y la modernidad vial.
Su vecino natural más cercano es Capellanía, un humedal de 58,9 hectáreas con varios espejos de agua donde se han registrado 85 especies de aves, como la monjita y la tingua de pico rojo, además de anfibios como la rana y la culebra sabanera.
Decenas de industrias y fábricas, además de algunas torres de apartamentos nuevos, hacen parte de sus alrededores. El parque también limita con un extenso garaje donde se estacionan los buses de TransMilenio que transitan por la troncal El Dorado.


El interior de Villa del Pinar, que cuenta con una cancha de baloncesto y varios rodaderos, columpios, pasamos y ruedas carcomidas por el óxido, está pintado de verde. Se destacan árboles longevos de especies como acacia, sangregado, liquidámbar y chicalá amarillo.
El arbolado joven, decenas de árboles y arbustos plantados por el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) hace menos de tres años, no ha corrido con buena suerte. Según Augusto Chávez, habitante del barrio Puerta de Teja, estos tesoros botánicos tienen varios enemigos.
“Algunos ciudadanos de los conjuntos de apartamentos traen sus mascotas al parque y dejan que los perros hagan sus necesidades en los árboles pequeños. Además, hay personas que los vandalizan”.
Lizeth Gómez, ingeniera forestal del JBB que tiene a su cargo el arbolado joven de las localidades de Fontibón y Teusaquillo, evidenció que 26 individuos vegetales no sobrevivieron a las dinámicas sociales y climáticas y por eso debían ser replantados.
“Este parque, donde he avistado varias de las aves que habitan o visitan el humedal de Capellanía, necesitaba recuperar su arbolado. Por esta razón, prioricé una jornada de replante para celebrar el Día de la Tierra”.
El objetivo era replantar 26 árboles y arbustos de especies como ocobo, caucho Tequendama, roble, mangle de tierra fría, mermelada, cedro, guayacán de Manizales, cariseco, fucsia arbustiva, pino romerón, sietecueros y eucalipto pomarroso.
“Pero no queríamos renaturalizar el parque solo con el trabajo de mi cuadrilla de cuatro operarios. Como el ideal era celebrar el Día de la Tierra, esta actividad debía contar con la participación de la comunidad”, dijo la ingeniera.
Liseth Reyes, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, visitó el parque para invitar a los residentes y trabajadores aledaños. Gmóvil SAS, operador privado del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá, estuvo bastante interesado.
“Esta empresa, que funciona en el patio de TransMilenio, aceptó participar en la jornada de replante con algunos de sus trabajadores. Varios habitantes de la zona también manifestaron su interés por ayudar a renaturalizar el parque”.
El pasado miércoles 22 de abril, fecha en la que se conmemora el Día de la Tierra, cerca de 30 ciudadanos, entre personal de Gmóvil SAS y residentes de los conjuntos de apartamentos, llegaron a Villa del Pinar para fortalecer su verde.
Las dos profesionales del Jardín Botánico los reunieron en un sector del parque para explicarles el paso a paso de las plantaciones que realiza la entidad en las áreas urbanas de la ciudad. Un roble, una especie nativa del bosque altoandino, sirvió de ejemplo.
“Nuestros operarios se encargan de la actividad más dura: retirar una gran cantidad de escombros para abrir huecos de un metro cúbico de profundidad. Hoy ustedes nos van a ayudar a aplicar el hidroretenedor y la tierra abonada para que estos árboles crezcan hermosos”.
Luego de aprender sobre la técnica de plantación y algunas generalidades de las 12 especies que iban a renaturalizar el parque, los residentes y trabajadores de Gmóvil se distribuyeron en varios grupos para replantar los 26 árboles y arbustos.
Míriam Heredia, una adulta mayor y habitante de Ferrocaja, barrio ubicado al frente del parque, cumplió el sueño de plantar un árbol. “Apadriné un mangle de tierra fría, un tesoro que va a purificar el aire y les brindará refugio y alimento a las aves que viven en el humedal Capellanía”.
Augusto Chávez, que hizo amistad con Míriam durante la jornada de replante, también se convirtió en guardián del arbolado de Villa del Pinar, un parque que visita a diario para caminar, trotar o escuchar las melodías de las aves.
“Plantar árboles es lo mejor que podemos hacer para honrar a la madre Tierra. Espero que los ciudadanos que visitan este parque cuiden los nuevos tesoros que hoy recibimos por parte del JBB; yo regaré los que ayudé a plantar cada tres días”.
Los trabajadores de Gmóvil SAS que participaron en el replante, también se convirtieron en padrinos del arbolado joven. “Plantarlos es apenas el inicio. Como somos vecinos del parque, los vamos a regar cada vez que los veamos secos”.






