Tejiendo territorios: Siempre cerca

Tejiendo territorios: Siempre cerca

En Bogotá las personas se preocupan por la naturaleza, muchas veces se organizan entre sí para poder cuidarla y construyen procesos comunitarios de protección ambiental que el distrito acompaña por medio de metodologías que buscan trabajar de la mano con las comunidades identificando temas pertinentes frente a la crisis ambiental global. Estos procesos son guiados inicialmente de manera cercana y luego, una vez fortalecidos, continúan manteniendo su autonomía, pero con un acompañamiento que se adapta a sus nuevas etapas y necesidades, como el apoyo en actividades que les permitan continuar con sus iniciativas.

Un ejemplo de esos procesos fue el realizado por los y las estudiantes del Liceo Hermano Miguel La Salle que cuidan el Bosque Urbano Brazo Salitre. El proceso se acompañó iniciando por el reconocimiento de su territorio y sus necesidades a partir de un ejercicio cartográfico en el que se reconoció esta importante área verde para su barrio y, en general, para la ciudad.

Tejiendo territorios: Siempre cerca
Tejiendo territorios: Siempre cerca

A partir del reconocimiento de su entorno y la investigación sobre él, las iniciativas empezaron a brotar y por parte de Bogotá se apoyó lo que formularon las y los estudiantes mismos, quienes se apropiaron de este bosque y buscaron que más personas supieran de él.

En conjunto realizaron un manual en el que la comunidad educativa puede consultar información básica sobre el bosque y desde el que se invita a cuidarlo y se explica su importancia. Inicialmente entre ellos mismos lo conocieron y probaron, su diseño, información y mensaje.

De primera mano, las y los estudiantes conocieron el bosque y  no solo aprendieron de él para su iniciativa, sino que también empezaron con su ejemplo a generar el impacto que quieren tener en el bosque. Observaron árboles, el estado en general de ese ecosistema y recogieron la basura que allí encontraron.

Con el apoyo de la ciudad se socializaron los hallazgos y la invitación de las y los estudiantes y se pudo realizar un encuentro en el que se conversó sobre el bosque y su estado; lo que concientizó a más personas de la comunidad, incluídos también a la comunidad escolar que tienen acceso permanente al manual.

¿Luego de esto qué queda por hacer? Las niñas, niños y jóvenes que participaron apropiándose, creando y compartiendo el cuidado del bosque, podrán continuar con ese sueño a partir de los nuevos conocimientos e ideas con las que creció este proceso, podrán continuar como comunidad protegiendo este corredor ambiental, hábitat de naturaleza en medio de nuestra ciudad. Desde Bogotá se siguen acompañando sus sueños e ideas, con asesoramiento en temas ambientales y apoyos a solicitudes que nos realizan en las visitas que tenemos.