Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!

Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!

Varios ciudadanos exploraron el bosque urbano del Parkway para conocer a estas pequeñas plantas que crecen en medio del asfalto.

Durante el recorrido identificaron varias especies de estas supervivientes urbanas y aprendieron cómo contribuyen a la biodiversidad de la ciudad.

Esta actividad fue organizada por el Jardín Botánico José Celestino Mutis y la red de cuidadores de este pulmón verde de Teusaquillo.

Bogotá, 15 de septiembre de 2025. Marina Roncancio vive desde hace dos años en La Soledad, un barrio de la localidad de Teusaquillo diseñado por el urbanista Karl Brunner y que empezó su construcción en la década de 1940.

Su apartamento, ubicado en uno de los últimos pisos de un edificio antiguo, tiene una vista privilegiada. Desde su ventana observa todos los días una densa mancha verde que es visitada por diversas aves residentes y migratorias.

Se trata del Parkway, un bosque urbano lineal de 800 metros donde habitan más de 400 árboles y arbustos de diversas especies y miles de plantas con diferentes formas, tamaños y colores que les sirven de alimento a los polinizadores.

Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!
Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!

“Vivo al frente de un paraíso. Hace poco me enteré que este bosque es defendido por un grupo de mujeres del barrio que llevan muchos años cuidando los árboles y dándole vida a jardines, como el que está ubicado cerca al monumento del Almirante Padilla”.

Sin embargo, Marina no había podido conocer a alguna de las guardianas del Parkway. Debido al poco tiempo que lleva en el sector, no ha hecho muchos amigos y además no hace parte de los grupos comunitarios.

La semana pasada, su hija vio una publicación en las redes sociales del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) donde invitaban a la comunidad a participar en una actividad ambiental organizada de la mano con la red de cuidadores del bosque urbano del Parkway.

“Inmediatamente pensé que esa red de cuidadores estaba conformada por las mujeres que mantienen verde al Parkway y por eso le dije a mi hija que diligenciara mis datos para participar en el recorrido que iban a hacer por el bosque”.

A Marina también le llamó mucho la atención la temática de la jornada. La pieza comunicativa del JBB tenía como título ‘Las plantas guerreras: el mundo de las ruderales en el bosque urbano del Parkway’.

“También decía que íbamos a hacer una caminata para conocer estas plantas que crecen entre el cemento y las grietas y las cuales se adaptan, resisten y contribuyen a la biodiversidad de la ciudad. Me pareció un tema muy novedoso e interesante”.

¡A conocer las ruderales!

El viernes 12 de septiembre, a las diez de la mañana, Marina llegó a la carrera 20 con diagonal 36 bis, uno de los extremos del Parkway donde hay una piedra angular extraída y cortada en las canteras del barrio Potosí y que fue ubicada en esta esquina en 1979.

Allí estaba Édgar Lara, ingeniero forestal del Jardín Botánico que se encargaría de liderar el recorrido por el mundo de las ruderales, acompañado por varias de las mujeres que hacen parte de la red de cuidadores de este bosque urbano.

Consuelo Sánchez, María Victoria Mogollón, Martha Castillo y Gladys Martínez le hicieron varias preguntas. Marina venció su timidez y les informó que, al igual que ellas, era vecina del Parkway y ama y defiende la naturaleza.

Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!
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“Yo quiero ayudarlas a cuidar los árboles y por eso me invitaron a ser parte de la red de cuidadores. Aunque no me conocían, todas fueron muy amables y cordiales y enseguida me sentí como si ya fuera parte de ellas”.

El grupo de exploradores creció con la llegada de Marco López, líder ambiental del barrio Quinta Paredes; Carolina Velásquez y David Cuartas, jóvenes del sector; Gloria Sánchez, hermana de Consuelo; y Cristina Mora, una de las guardianas del bosque urbano Brazo Salitre.

Édgar los organizó alrededor de una de las sillas del Parkway para revelarles los detalles de la actividad. “Hoy vamos a conocer varias especies de las ruderales, unas de las plantas más subvaloradas y menos estudiadas del reino vegetal”.

La charla inició con la explicación de su peculiar nombre. “Ruderales viene de la palabra en latín rudus, que significa escombro. Es decir que estas plantas se caracterizan por crecer en espacios con cemento, como las grietas de los andenes y las paredes e incluso en los tejados”.

Según el profesional, las ruderales están divididas en dos grupos: las viales y las arvenses. “Las primeras, como su nombre lo indica, viven en zonas que hacen parte del mobiliario vial, y las segundas en cultivos como las huertas”.

“¿Son las malezas?, preguntó Marina. “Así es, pero de malas no tienen nada. Estas pequeñas plantas se adaptan, resisten y contribuyen a la biodiversidad urbana. Mejoran la calidad del suelo para que otras plantas lleguen”.

El ingeniero enfatizó que las ruderales son verdaderas supervivientes urbanas y tienen roles fundamentales: actúan como plantas pioneras en la recuperación de los suelos degradados y ayudan a evitar la erosión.

“Son las primeras que se establecen en los suelos afectados por la mano del hombre y se riegan sobre ellos para protegerlos. Además, varias de ellas les sirven como fuente de alimento a las aves y los insectos”.

A su vez, según informó Édgar, las ruderales se propagan y crecen rápido, tienen un ciclo de vida corto y son bastante resilientes. “Se adaptan muy fácil en los ambientes contaminados y soportan muy bien las sequías”.

Especies como en botica

Luego de la introducción teórica sobre estas plantas guerreras que sobreviven en medio del asfalto, Édgar dio inicio a la exploración. “Vamos a agudizar nuestra vista para encontrarlas en el bosque urbano”.

La ortiga, un tesoro herbáceo que causa picazón al contacto, fue la primera en ser identificada en el plato de un cerezo. “En mi tierra, Santa Marta, la conocemos como pringamosa y la utilizan para castigar a los desobedientes”, apuntó María Victoria.

Consuelo, la líder más visible de la red de cuidadores del bosque del Parkway, complementó las palabras de su amiga. “Es una planta muy poderosa por sus propiedades medicinales. Sus infusiones o ungüentos sirven para aliviar los dolores del cuerpo y tratar el acné”.

Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!
Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!

Marina, la más tímida del grupo, también intervino. “Varias personas me han dicho que ayuda a crecer el cabello y curar las enfermedades respiratorias. A la ortiga la he visto en muchas áreas urbanas, como en las grietas de las calles y andenes”.

Al lado de esta planta medicinal, Édgar identificó otra ruderal: la cerraja. “Como podemos ver, tiene hojas espinosas o dentadas. Las flores son amarillas y sus semillas tienen pelos sedosos;  también cuenta con propiedades medicinales y es consumida en ensaladas”.

En otra zona del Parkway, los exploradores encontraron a la hierba mora, una planta que pertenece a la familia de las solanáceas que se encuentra en casi todo el mundo y está emparentada con la papa y el tomate.

También aparecieron el lechero, planta que, a pesar de ser no comestible porque tiene un látex blanco tóxico, sirve para curar los meniscos; el falso diente de león; y la uchuva, otra familiar de la papa que da un fruto bastante consumido en las huertas urbanas.

El carretero, una leguminosa que hace parte de los tréboles, maravilló a los expedicionarios. Según Édgar, es una de las ruderales más poderosas para mejorar la calidad de los suelos al fijar bastante nitrógeno.

“Además, las flores amarillas de esta planta rastrera les brinda mucho alimento a los polinizadores, como los copetones, el jilguero y las abejas. He podido fotografiar a varios de estos animales en los carreteros del suelo del Parkway”, aseguró Consuelo.

El recorrido siguió sorprendiendo a los participantes. En menos de media hora, encontraron especies como el maíz tostado, la lengua de vaca (sirve para fortalecer el cabello), la vicia (con flores moradas) y el calzoncito o maletica (sus hojas tienen estas formas).

“El que encuentre a una de las ruderales más conocidas, el hermoso diente de león, se gana un abrazo. Me contaron que hace poco la empresa de aseo cortó el césped en el Parkway y por eso no lo he visto”, mencionó Édgar.

María Victoria, Martha y Consuelo lo identificaron en los alrededores del monumento del Almirante Padilla, donde la guadaña no hizo tantos estragos. “Esta hermosa ruderal con flor amarilla ayuda a la digestión y tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias”.

Muchos aprendizajes

Hacia el mediodía, el recorrido por el mundo de las plantas más guerreras llegó a su fin. Édgar reunió a sus aplicados y curiosos alumnos para dialogar sobre los aprendizajes que les dejó esta experiencia en el bosque urbano del Parkway.

Marina, que seguirá participando en este tipo de actividades y piensa convertirse en una de las guardianas de este pulmón verde de Teusaquillo, aseguró que el mayor aprendizaje fue conocer que las ruderales no son malezas o malas hierbas.

“Eso es lo que piensa la mayoría de la gente y por eso siempre retiran las plantas que aparecen en medio de las grietas de los andenes y jardines. Este recorrido me permitió conocer que, además de ser hermosas, tienen muchas propiedades medicinales”.

Historias del verde urbano: ¡Recorrido por el mundo de las ruderales, las plantas más guerreras!
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Para Martha, esta experiencia les dejó nuevos conocimientos sobre estas plantas poco valoradas. “Son las grandes protectoras del suelo. Por eso, ahora vamos a poner mucha atención para no pisarlas”.

Consuelo, que a través del proyecto de ciencia participativa que desarrolla la red con el Jardín Botánico ha aprendido bastante sobre estas diminutas y poderosas plantas, contó una historia personal.

“En los balcones de las ventanas de mi apartamento tengo jardines que crecen como quieren. Varias de las plantas son ruderales y algunas ya se metieron en mi cocina; jamás las voy a quitar porque no causan ningún daño”.

La líder de la red de cuidadores aprovechó su intervención para dejar un mensaje contundente. “Muchas personas no respetan la vida de estas pequeñas plantas porque creen que ensucian el paisaje. Debemos cambiar esa forma de pensar: el verde es lo más maravilloso que hay”.

María Victoria piensa igual que su compañera de batallas ambientales. “La gente quiere acabar con todo el verde porque les molesta. En los edificios quitan todo lo que crece de forma natural y solo dejan el cemento. La naturaleza solo nos brinda beneficios”.

Marco, el líder ambiental de Quinta Paredes, ha denunciado en reiteradas oportunidades que los antejardines desaparecen a pasos agigantados. “No podemos continuar así. Debemos seguir diciéndole a la comunidad que participe en estos recorridos para cambiar con esa visión”.

Cristina Mora, la guardiana del bosque urbano Brazo Salitre, considera que ese cambio también debe llegar a las entidades del Distrito. “Las que se encargan del aseo nos retiran la hojarasca y podan las ruderales. Pensemos en organizar una actividad para sensibilizar a sus funcionarios”.

Édgar finalizó su actividad con una reflexión. “Las ruderales son una belleza inesperada que florece en sitios agrestes como el cemento. Lo mismo nos pasa a los seres humanos: a pesar de las circunstancias difíciles, nos esforzamos por volver a florecer”.