Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada

Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada

“Encontrémonos en los bosques urbanos”, la nueva estrategia social y técnica del Jardín Botánico, llegó a la localidad de Engativá.

Más de 20 mujeres que cuidan el bosque urbano del barrio Villas de Granada, participaron en un taller de semillas nativas y criollas.

En este encuentro conocieron el proyecto de bancos de semillas agroecológicas de la entidad y aprendieron sobre los tipos y métodos de conservación y reproducción de estos tesoros ancestrales.

Bogotá, 19 de julio de 2025. Hace 35 años, Claudia Franco cumplió dos grandes sueños en un mismo sitio de la localidad de Engativá: comprar casa propia para vivir con su hijo, madre y mascotas y contemplar a diario un paraíso boscoso repleto de aves.

En Bosques de Granada segundo sector, un conjunto de casas de tres pisos del barrio Villas de Granada, encontró la vivienda de sus sueños ubicada al frente de un frondoso bosque conformado por cerca de 6.400 metros cuadrados.

“Desde que me mudé al hogar de mis sueños, todos los días me despierto con el canto de las aves. En el antejardín construí una fuente de agua que es visitada por decenas de colibríes o picaflores; también sembré muchas plantas con flores coloridas”.

Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada
Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada

Al poco tiempo, los niños que jugaban en este parque de bolsillo reverdecido por acacias, sangregados, urapanes, pinos y eucaliptos, se sorprendieron al escuchar unos ruidos extraños que provenían del dosel de los árboles.

Según Claudia, una mujer con el cabello crespo y pintado de un rojo encendido, los pequeños vieron varios cuerpos de gran tamaño de color oscuro vojar por medio del bosque y salieron corriendo gritando que eran brujas.

“Uno de esos niños era mi hijo. Cuando me contó, salí al bosque a observar qué era lo que estaban viendo y le dije que se trataba de varios búhos y lechuzas que se camuflaban en las ramas de los árboles más altos”.

Este episodio se regó como arroz por la zona, ubicada en la carrera 114 con calle 77. Desde esa época el sitio es conocido por la comunidad como el parque de Las Brujas. Claudia asegura que, al comienzo, no le molestó ese nombre cargado de misticismo.

“Pero algunas personas empezaron a decir que los árboles caminaban y los búhos y lechuzas los tenían embrujados. Lamentablemente, las rapaces están asociadas con mitos y leyendas de brujas y por eso muchas personas las atacan”.

Claudia y otros habitantes de Bosques de Granada se unieron para vencer los cuentos falsos y comenzaron a socializar en la comunidad que los búhos y lechuzas no le hacen daño a nadie y son fundamentales para el equilibrio del ecosistema.

“Les dijimos que estas hermosas aves controlan los roedores y en este lugar encuentran el refugio ideal para ocultarse de los seres humanos. Le dimos un nuevo nombre al parque: ecobosque urbano de Granada”.

Los nuevos guardianes del bosque, ubicado cerca del humedal Jaboque y la ronda del río Bogotá, empezaron a fortalecer las coberturas vegetales. Le dieron vida a varios jardines y pacas, una huerta comunitaria y plantaron más árboles y arbustos.

“En esa época no sabíamos que no estaba permitido plantar sin la asesoría de entidades como el Jardín Botánico de Bogotá (JBB). Pero no lo hicimos con mala intención: lo único que queríamos era ver el ecobosque mucho más verde”.

También plantaron una cerca viva alrededor del parque para mitigar la inseguridad y el consumo de drogas; instalaron afiches y pancartas con mensajes de conservación; construyeron estatuas con formas de ranas; y pintaron las sillas con imágenes de la biodiversidad urbana.

“Los hermosos búhos y lechuzas siguen siendo los protagonistas del bosque. Sin embargo, cuando echan pólvora en Navidad, salen corriendo por ese estruendoso ruido. Eso me causa mucha rabia porque estoy profundamente enamorada del bosque y sus animales”.

Primer bosque urbano de Engativá

En 2021, el actual Plan de Ordenamiento Territorial (POT) decretó el fortalecimiento o consolidación de 21 bosques urbanos y abrió la ventana para que la comunidad pudiera postular sus propias iniciativas ambientales.

El Jardín Botánico y la Secretaría de Ambiente fueron las entidades escogidas para aumentar el verde de las coberturas vegetales de estos oasis de biodiversidad a través de una estrategia de manejo silvicultural que cuenta con la activa participación de la ciudadanía.

Cuando varios líderes ambientales de Ciudad Montes postularon el parque estructurante de este barrio de Puente Aranda como bosque urbano y luego fue aceptado por el Distrito, Claudia se comunicó con el JBB para hacer lo mismo.

Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada
Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada

“Varios profesionales nos visitaron y conocieron todas las iniciativas ambientales que lideramos, como la huerta, pacas, jardines y árboles y arbustos que cuidamos. Nos asesoraron para diligenciar toda la documentación y así convertirnos en un bosque urbano oficial”.

A la fecha, el Distrito ha fortalecido siete bosques urbanos: Parkway y La Esmeralda en Teusaquillo, Ciudad Montes en Puente Aranda, Santa Helena en Suba, Arborizadora Alta en Ciudad Bolívar, Brazo Salitre en Barrios Unidos y San Carlos en Rafael Uribe Uribe.

La actual administración priorizó cinco bosques para trabajar con las comunidades en los próximos cuatro años: los parques El Tunal (Tunjuelito) y Timiza (Kennedy), Tierra Viva (Bosa), Canal Boyacá (Fontibón) y Granada (Engativá).

“Esa noticia nos llenó el corazón de alegría. Siempre hemos soñado con consolidar más las coberturas de nuestro ecobosque urbano de Granada y trabajar con el JBB en nuevos proyectos ambientales y comunitarios”, dijo la líder de Engativá.

Hace poco, Granada quedó registrado como bosque urbano. Esto significa que el JBB y la Secretaría de Ambiente iniciarán la fase de cocreación con la ciudadanía para robustecer el arbolado, jardinería y el proceso de agricultura urbana.

“Estamos muy contentos porque este refugio de búhos, lechuzas, colibríes, ranas y otras especies ya se convirtió en el primer bosque urbano oficial de la localidad de Engativá. Estamos esperando el llamado para iniciar la cocreación”.

Encontrémonos en los bosques

El pasado mes de junio, el Jardín Botánico lanzó “Encontrémonos en los bosques urbanos”, una nueva estrategia que busca generar un mayor sentido de apropiación por los árboles, jardines y huertas urbanas de estos tesoros verdes.

La iniciativa, liderada por el equipo social de la Subdirección Técnica y Operativa, está conformada por varias actividades técnicas y educativas que tienen como protagonistas a las coberturas vegetales de los bosques.

En el marco de los 70 años de la entidad, se realizarán talleres de coberturas vegetales, agricultura urbana, árboles patrimoniales, jardines biodiversos, manejos silviculturales, avistamientos de aves e identificación de hongos e insectos.

Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada
Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada

“Encontrémonos en los bosques urbanos” ya cautivó a las comunidades que custodian el verde urbano de Santa Helena, La Esmeralda y Tierra Viva con actividades como gastrobotánica, recorridos ambientales y un botiquín para las huertas.

Para la cuarta parada de la estrategia, el JBB escogió al bosque urbano de Granada, tesoro biodiverso de Engativá que contaría con un taller llamado ‘Guardianes de semillas’ el viernes 18 de julio a las dos de la tarde.

Claudia divulgó la pieza comunicativa en todos los grupos comunitarios. También pegó varios afiches en los postes del parque para que las personas que utilizan el espacio, asistieran al taller de semillas criollas y nativas.

Wilmer Velandia, profesional social del JBB que tiene a su cargo los bosques urbanos de Granada y Ciudad Montes, también socializó la invitación con todas las personas que hacen parte del grupo comunitario.

“Debido a que cuentan con un proceso bastante avanzado de agricultura urbana, los ciudadanos del bosque de Granada están muy interesados en conocer más sobre las semillas. La mayoría confirmó su asistencia”, dijo Wilmer.

Guardianes de semillas

A pesar de una llovizna que iba y venía, más de 20 mujeres que custodian las coberturas vegetales del bosque urbano de Granada, la mayoría adultas mayores, llegaron a su cita con las semillas nativas y criollas.

Luego de una bienvenida por parte de Wilmer Velandia, las futuras alumnas se sentaron en las bancas de cemento del parque para escuchar la clase de Carlos Salamanca, profesional del equipo de bancos de semillas agroecológicas del JBB.

“¿Conocen las semillas?”, fue la primera pregunta que hizo el profesional. “Desde niñas, es decir hace un jurgo de tiempo. Siempre hemos tenido contacto con las semillas de la naranja, mandarina, lenteja, maíz y papa y algunas de ellas las sembramos en las huertas”, le respondieron.

Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada
Historias del verde urbano: Un taller de semillas bajo el dosel del bosque urbano de Granada

“Las semillas son la base de la vida. Son las que permiten que crezca una nueva planta y sin ellas no tendríamos alimento. Es un grano que producen las plantas en diversas formas al caer o ser sembradas”.

Carlos les contó que hay dos tipos de semillas: las recalcitrantes (que no toleran el almacenamiento durante periodos largos) y las ortodoxas (que pueden almacenarse a temperaturas bajas o inferiores a los 0°C durante largos periodos).

“Las recalcitrantes son la mayoría de las semillas de los frutales y las ortodoxas son las que podemos almacenar por mucho tiempo, como los granos del maíz, habas y fríjoles”, expresó el profesional mientras las mujeres tomaban notas en sus celulares o cuadernos.

El taller continuó con la explicación de términos como plantas hermafroditas (los dos sexos en la misma especie) y diploides (reproducción femenina y masculina por aparte, como la papayuela y el papayuelo).

“Los polinizadores, como aves e insectos, son fundamentales para la producción de las semillas. En el caso de las diploides, ellos se encargan de llevar el polen de una planta a la otra; sin embargo, algunas plantas solo se dejan polinizar de una sola especie”.

Las mujeres del primer bosque urbano de Engativá también conocieron las diferencias entre las semillas criollas, desarrolladas por los agricultores y que se adaptaron en algunas zonas; y las nativas, aquellas que su centro de origen se encuentra en la misma región donde se cultivan.

“Las papas son nativas de la cordillera de los Andes en países como Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia. El maíz, por su parte, es la especie insignia de México, pero también la podemos encontrar en otros países de Sudamérica como Colombia”, les informó Carlos.

Los rostros de las alumnas expresaron sorpresa al enterarse que la mayoría de alimentos que se siembran en sus huertas no son de Colombia. “No sabíamos que las habas son originarias del Mediterráneo; siempre hemos pensado que son nativas de Boyacá”.

El taller también abordó términos como las semillas transgénicas, aquellas creadas en laboratorios a partir de plantas a las cuales se les ha modificado o insertado un gen externo; e híbridas, resultado de la mejora genética de la especie.

El profesional del JBB les reveló los parámetros que se deben tener en cuenta para conservar mejor las semillas. “Lo principal es tener en cuenta la humedad, temperatura y luz solar. También debemos evaluar las condiciones de las plantas para poder sacarles las semillas”.

La cuarta parada de “Encontrémonos en los bosques urbanos” terminó con una charla sobre los bancos de semillas agroecológicas del Jardín Botánico, una estrategia que suma cuatro años y ha llegado a 10 localidades de la ciudad.

La entidad cuenta con un banco madre (Engativá) que se encarga de surtir nueve bancos comunitarios: Usme, Chapinero, Rafael Uribe Uribe, San Cristóbal, Fontibón, Suba, Kennedy, Bosa y Sumapaz.

“Los habitantes de estas localidades pueden acceder a los bancos por medio de préstamos. Por cada semilla que saquen, que se deben sembrar en las huertas, tienen que retornar el doble en un tiempo prudencial”.

Carlos aseguró que la meta de esta administración es surtir a las 20 localidades de la ciudad con bancos de semillas comunitarios. “Este año vamos a inaugurar los bancos de Usaquén y Ciudad Bolívar”.

Claudia y las mujeres del bosque de Granada quedaron bastante satisfechas con los nuevos conocimientos. “Estos aprendizajes nos permitirán aumentar la biodiversidad de nuestro hermoso parque. Vamos a participar en el proyecto de bancos de semillas”.

Según estas guardianas del verde, el primer bosque urbano de Engativá ha procesado más de 10 toneladas de residuos orgánicos por medio de las pacas y la huerta, proyectos en los que han participado más de 200 personas.

“Este ecobosque urbano es fruto del esfuerzo de la comunidad por el cuidado del entorno natural. Los árboles y demás coberturas vegetales son el hogar de búhos, águilas, cardenales, canarios, picaflores, azulejos, lechuzas, golondrinas, mirlas blancas y serpientes sabaneras”.