Tejiendo territorios: Siempre cerca
El Jardín Botánico José Celestino Mutis visita a los y las estudiantes del Liceo Hermano Miguel La Salle, quienes como parte de sus estudios protegen el Bosque Urbano Brazo Salitre
En Bogotá las personas se preocupan por la naturaleza, muchas veces se organizan entre sí para poder cuidarla y construyen procesos comunitarios de protección ambiental que el distrito acompaña por medio de metodologías que buscan trabajar de la mano con las comunidades identificando temas pertinentes frente a la crisis ambiental global. Estos procesos son guiados inicialmente de manera cercana y luego, una vez fortalecidos, continúan manteniendo su autonomía, pero con un acompañamiento que se adapta a sus nuevas etapas y necesidades, como el apoyo en actividades que les permitan continuar con sus iniciativas.
Un ejemplo de esos procesos fue el realizado por los y las estudiantes del Liceo Hermano Miguel La Salle que cuidan el Bosque Urbano Brazo Salitre. El proceso se acompañó iniciando por el reconocimiento de su territorio y sus necesidades a partir de un ejercicio cartográfico en el que se reconoció esta importante área verde para su barrio y, en general, para la ciudad.


A partir del reconocimiento de su entorno y la investigación sobre él, las iniciativas empezaron a brotar y por parte de Bogotá se apoyó lo que formularon las y los estudiantes mismos, quienes se apropiaron de este bosque y buscaron que más personas supieran de él.
En conjunto realizaron un manual en el que la comunidad educativa puede consultar información básica sobre el bosque y desde el que se invita a cuidarlo y se explica su importancia. Inicialmente entre ellos mismos lo conocieron y probaron, su diseño, información y mensaje.
De primera mano, las y los estudiantes conocieron el bosque y no solo aprendieron de él para su iniciativa, sino que también empezaron con su ejemplo a generar el impacto que quieren tener en el bosque. Observaron árboles, el estado en general de ese ecosistema y recogieron la basura que allí encontraron.
Con el apoyo de la ciudad se socializaron los hallazgos y la invitación de las y los estudiantes y se pudo realizar un encuentro en el que se conversó sobre el bosque y su estado; lo que concientizó a más personas de la comunidad, incluídos también a la comunidad escolar que tienen acceso permanente al manual.
¿Luego de esto qué queda por hacer? Las niñas, niños y jóvenes que participaron apropiándose, creando y compartiendo el cuidado del bosque, podrán continuar con ese sueño a partir de los nuevos conocimientos e ideas con las que creció este proceso, podrán continuar como comunidad protegiendo este corredor ambiental, hábitat de naturaleza en medio de nuestra ciudad. Desde Bogotá se siguen acompañando sus sueños e ideas, con asesoramiento en temas ambientales y apoyos a solicitudes que nos realizan en las visitas que tenemos.
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