Tejiendo territorios: Puntos de vida: arte y comunidad para los polinizadores
Adultos mayores del barrio Los Andes en Barrios Unidos promueven el cuidado de los polinizadores mediante el arte y la memoria junto al Jardín Botánico
Summary
Adultos mayores del barrio Los Andes en Barrios Unidos promueven el cuidado de los polinizadores mediante el arte y la memoria junto al Jardín Botánico
El proceso denominado Estrategia comunitaria para el reconocimiento de polinizadores e interacciones bióticas en la huerta urbana del barrio Los Andes y la Reserva Distrital de Humedal Salitre —conocido por la comunidad como Reconocimiento de las interacciones bióticas de polinizadores con el grupo Saberes— nació de una pregunta: ¿cómo lograr que la ciudadanía reconozca la importancia de los polinizadores en la localidad de Barrios Unidos?
En el marco de la estrategia Tejiendo el Territorio del Jardín Botánico de Bogotá, la respuesta comenzó a tejerse con pinceles, colores y conversaciones. A través del puntillismo, una técnica artística que consiste en crear imágenes a partir de pequeños puntos, se convirtió en una herramienta pedagógica para acercar a niños, jóvenes y adultos a la biodiversidad urbana. Cada punto pintado simboliza una acción comunitaria y cada color refleja la diversidad de especies que aún sobreviven y resisten en medio del concreto.


El grupo Saberes: memoria viva de la biodiversidad
Cada miércoles, los participantes se reúnen en espacios comunitarios para observar, registrar y representar abejas, mariposas y aves. Las sesiones no se limitan a la práctica artística: también invitan a mirar con detalle y entrenar la mirada para reconocer lo que a menudo pasa inadvertido. Las sesiones han permitido que los vecinos compartan experiencias y descubran juntos que las interacciones bióticas de los polinizadores son esenciales para la sostenibilidad de la vida en la ciudad frente al cambio climático.
Con un promedio de 14 participantes constantes, el grupo Saberes, conformado en su mayoría por adultos mayores del barrio Los Andes, ha sido el corazón del proceso. Además de su tiempo, los participantes aportan sus memorias y relatos territoriales. En cada encuentro, las historias de infancia se entrelazan con las prácticas actuales: muchos recuerdan cómo antes abundaban las mariposas, las abejas y los colibríes, y cómo hoy esa riqueza natural parece haberse reducido en el paisaje urbano.
El arte como puente que conecta huertas y humedales
El proceso también ha permitido reflexionar sobre la conectividad ecológica y los corredores biológicos urbanos, en especial sobre la articulación entre la Reserva Distrital de Humedal El Salitre y la huerta urbana del barrio Los Andes. Durante los talleres se discutió cómo la fragmentación de las coberturas vegetales afecta a los insectos y aves, y cómo los pequeños jardines comunitarios y huertas pueden convertirse en verdaderos espacios con potencial para funcionar como refugios biodiversos.
En las obras artísticas, la unión de siluetas busca representar las relaciones entre los seres vivos y ayudar a comprender el papel fundamental de estos polinizadores en la reproducción de las plantas, la dispersión de semillas y la resiliencia de los ecosistemas locales. Hasta la fecha, se han elaborado múltiples piezas que reflejan esta interacción, transformando la expresión artística en un instrumento de educación ambiental y memoria colectiva.

Más allá de las sesiones, se está construyendo confianza y un profundo sentido de pertenencia. El grupo Saberes ha demostrado que la experiencia y el conocimiento de las personas mayores son un recurso invaluable para la participación comunitaria. Sus relatos, combinados con las prácticas artísticas, generan un puente intergeneracional que fortalece el tejido social de la localidad de Barrios Unidos y proyecta esperanza en el cuidado del territorio.
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