Historias del verde urbano: Una ‘caminata consciente’ por el bosque que la comunidad salvó de ser atropellado por una vía

Historias del verde urbano: Una ‘caminata consciente’ por el bosque que la comunidad salvó de ser atropellado por una vía

Brazo Salitre, un bosque urbano de 7,9 hectáreas en la localidad de Barrios Unidos, es un hito en la lucha ambiental comunitaria de Bogotá.

Líderes del territorio lograron frenar el desarrollo de una reserva vial, una serpiente de cemento que iba a acabar con sus árboles, jardines, huertas y una quebrada que se conecta con el humedal Salitre.

Crónica de un recorrido en el que cerca de 20 ciudadanos conocieron la historia y magia biodiversa de este tesoro ubicado entre las avenidas NQS y 68.

Bogotá, febrero de 2025. En las redes sociales de varios colectivos ambientales de Barrios Unidos, una localidad de 1.234 hectáreas distribuidas entre la calle 100, la avenida Caracas, la calle 63 y la carrera 68, una pieza divulgativa llamó la atención de los cibernautas.

‘Voces del bosque: caminata consciente en el corazón de Bacatá’ invitaba a los ciudadanos a escuchar, sentir y reconectar en el bosque urbano Brazo Salitre. “Caminaremos de manera consciente para conocer su flora, fauna, historia y procesos comunitarios”

Cerca de 20 ciudadanos de diferentes zonas de la ciudad se inscribieron en un documento de Google Forms para participar en la actividad, una jornada que se realizaría el sábado 14 de febrero en horas de la mañana.

Historias del verde urbano: Una ‘caminata consciente’ por el bosque que la comunidad salvó de ser atropellado por una vía
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“Estas caminatas hacen parte de las acciones de educación ambiental que realizamos para que la ciudadanía conozca este bosque, un hito en la lucha ambiental comunitaria de Bogotá”, dijo Cristina Mora, una de las lideresas ambientales de Brazo Salitre.

La comunidad fue citada a las nueve de la mañana en el costado occidental del puente peatonal de la estación de TransMilenio del 7 de Agosto, un sector rodeado por edificios de apartamentos de más de 30 pisos y que colinda con el parque de Los Novios.

Cristina y María Claudia Sánchez, otra de las lideresas, llegaron al punto de encuentro media hora antes. Mientras compartían un paquete de achiras, las mujeres revisaban varios mensajes en sus celulares.

“Algunos de los ciudadanos nos escribieron para que les diéramos unos minutos más de espera, ya que el tráfico del día sábado siempre es caótico. A todos los tranquilizamos: en esta actividad, el estrés no tendría cabida”, aseguraron las organizadoras de la actividad.

A las 9:15 de la mañana, los cerca de 20 ciudadanos, todos vestidos con ropa cómoda y gorros para protegerse de los rayos del sol, ya estaban en el punto y ansiosos por conocer al Brazo Salitre, un bosque urbano conformado por 7,9 hectáreas.

Lo primero que vieron fue una señalética en madera ubicada en una zona verde que revela mensajes bióticos. “Aunque esta área está inmersa en una matriz urbana, puedes encontrar especies de reptiles y anfibios como la rana sabanera, la lagartija andina y la culebra de tierra”.

Los ciudadanos más curiosos recorrieron el área y vieron que había un cuerpo de agua rodeado por pasto kikuyo. “No sabía que por acá pasaba un río. Aunque su agua poco se ve por el pasto, conserva su forma”, expresó una de las ciudadanas.

Debido al ruido de los carros de esta transitada avenida, Cristina y María Claudia se reunieron con los expedicionarios durante unos minutos y les dieron un par de indicaciones. “Vamos a caminar por el camino que colinda con el cuerpo de agua; acá no nos podemos escuchar”.

¡Enraizarse!

Luego de una caminata de 10 minutos, recorrido donde los expedicionarios pudieron apreciar el vuelo y canto de varias especies de aves, los expedicionarios se detuvieron en una zona con más de 20 ligustros de porte medio ubicados al frente de uno de los conjuntos de apartamentos.

Cristina les pidió organizarse en forma de círculo bajo uno de los árboles para que cada uno se presentara. Los participantes, la mayoría mujeres, venían de localidades como Engativá, Bosa, Kennedy, Suba y Teusaquillo.

“Lo primero que vamos a hacer es pedirle permiso al bosque para poderlo caminar y recorrer. Esto es lo primero que debemos realizar cuando visitamos cualquier ecosistema o territorio; es necesario estar conectados con su corazón”.

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Los cerca de 20 ciudadanos dejaron a un lado sus maletas, binoculares y canguros para hacer varios ejercicios de calentamiento. “Esta es la primera estación de nuestra caminata consciente. Acá nos vamos a enraizar con el territorio y nos conectaremos con la tierra”.

Cada uno de los expedicionarios contó la razón de su participación en esta actividad. Todos aseguraron que eran defensores de la naturaleza y que tenían un gran interés en conocer nuevos parajes ambientales de la ciudad.

“Los humedales son mis ecosistemas favoritos. Antes de venir a la caminata, consulté información sobre este bosque urbano y encontré que está conectado con el humedal Salitre; estoy ansiosa por conocer su historia”, expresó una de las ciudadanas.

Terminadas las presentaciones y palabras de los participantes, Cristina les brindó un abrebocas de lo  que estaban a punto de conocer. Reveló que todos los árboles ubicados al lado del conjunto residencial, fueron plantados por la ciudadanía hace varias décadas.

También les contó que el cuerpo de agua rodeado por pasto, es una quebrada única en la ciudad. “Brazo Salitre es una quebrada que no baja por los cerros orientales, como lo hacen las demás quebradas de la ciudad”.

Según Cristina, su dirección es de occidente a oriente y todo indica que nace en este territorio de Barrios Unidos. “Tiene una relación fundamental con el humedal Salitre, un cuerpo de agua ubicado en el parque recreodeportivo El Salitre y que fue salvado por la comunidad”.

La defensa de un humedal

Los rostros de los expedicionarios solo expresaban sorpresa y ansias por conocer más sobre la historia de este territorio. Sin embargo, Cristina les informó que esto sería revelado en otra estación y por otra de las lideresas ambientales de Barrios Unidos.

La caminata continuó durante varios minutos por el bosque lineal, un recorrido con varias paradas cortas donde se deleitaron con decenas de colibríes que anidan, se alimentan y sobrevuelan en medio de los chicalás amarillos del bosque urbano.

Una esbelta garza blanca apareció en la vegetación de la quebrada Brazo Salitre. “Soy una apasionada de las aves y por eso traje mis binoculares. No llevamos más de una hora de recorrido y ya he visto más de 10 especies”, dijo una de las expedicionarias.

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La expedición se detuvo en el parque El Cuadrado, un sitio ubicado en medio de varios de los conjuntos de apartamentos más antiguos del territorio. Iliani Martínez, lideresa ambiental y habitante de la zona, tomó la vocería.

“En esta caminata les voy a contar parte de la historia del bosque urbano y de la defensa comunitaria que hemos hecho durante décadas, un trabajo que tiene su raíz en un humedal que no querían reconocer”.

Según Iliani, todo empezó en 2006 cuando la comunidad se percató que iban a construir una carpa multipropósito en una zona del parque recreodeportivo El Salitre que contaba con un cuerpo de agua que les brindaba refugio y alimento a miles de aves.

“Varios vecinos, impulsados por Edilma Garzón, una lideresa del territorio, nos opusimos porque para nosotros sí era un humedal. En nuestras investigaciones evidenciamos que la quebrada era nutrida por el cuerpo de agua o visceversa”.

Iliani informó que los impulsores de la obra trataron de silenciar sus voces de defensa argumentando que la comunidad era la que nutría al Salitre con agua que traían de sus viviendas. “Su respuesta siempre fue que no era un humedal”.

“Nos pusimos la camiseta de la defensa y conformamos la organización AMISALITRE. Hicimos muchas caminatas y plantones en el Concejo de Bogotá apoyados por políticos que compartían nuestro pensamiento ambiental”.

Una de las acciones más mediáticas fue un plantón ciudadano que paralizó el tráfico de la NQS y la calle 63. Entre 2006 y 2010, la comunidad ambientalista realizó tres manifestaciones multitudinarias, cada una con la participación de aproximadamente 2.500 personas.

Su lucha arrojó un fruto icónico: la declaración del parque ecológico distrital de humedal El Salitre. “Asistimos a muchas sesiones del Concejo y luego de una larga lucha, en 2011, logramos que el Salitre fuera declarado como humedal”.

Luego de salvar al Salitre, un humedal de 3,42 hectáreas (el más pequeño de la ciudad) y que según la Fundación Humedales Bogotá cuenta con 130 especies de aves registradas, la comunidad fijó su mirada en las coberturas vegetales que rodean la quebrada Brazo Salitre.

“Evidenciamos que la ronda de la quebrada requería de una intervención ambiental. Entre 2012 y 2014, con el apoyo del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), empezamos a plantar cientos de árboles y arbustos en zonas de la ronda de la quebrada, y los apadrinamos”, mencionó Iliani.

Con el apoyo de las entidades locales, la comunidad también hizo varios operativos de limpieza para subsanar las cantidades de escombros, basura y chatarra que estaban agobiando la quebrada Brazo Salitre, mal llamada canal.

Durante 2020, en los meses más críticos de la pandemia del covid-19, la comunidad intervino los sectores del barrio JJ Vargas (José Joaquín Vargas) que colindan con el humedal Salitre para aumentar su verde.

Según las lideresas, varios jóvenes de la localidad iniciaron la huerta comunitaria Muyso (palabra muisca que significa serpiente). También se montaron varias pacas digestoras y el colectivo Semillas Libertarias Bacatá le dio vida a una vivero.

Vía ‘come’ bosque

Iliani les informó a los expedicionarios que, el trabajo social de diversos colectivos ambientales del territorio, arrojó como fruto un bosque urbano conformado por miles de árboles y arbustos defendidos por la comunidad.

Sin embargo, en 2021 la ciudadanía se enteró que el cordón arbóreo tenía una gran amenaza: una futura reserva vial que acabaría con todo el espeso verde que habita en sus 7,9 hectáreas comprendidas entre la NQS y la avenida 68.

“Esa noticia nos dejó perplejos. Una vía pondría fin a miles de árboles y el hogar de muchas especies de aves que encuentran refugio y alimento en el bosque Brazo Salitre; la migración de aves desde Norte América Corría un gran peligro”, apuntó la lideresa.

Historias del verde urbano: Una ‘caminata consciente’ por el bosque que la comunidad salvó de ser atropellado por una vía
Historias del verde urbano: Una ‘caminata consciente’ por el bosque que la comunidad salvó de ser atropellado por una vía

Seis colectivos ambientales y comunitarios del territorio se unieron para salvar este ecosistema urbano. En octubre de ese año, hicieron un “cordón humano” con 500 personas del sector para frenar el atropellamiento ambiental que causaría la vía.

“Nuestro objetivo era visibilizar la problemática y el riesgo en la salud mental de los habitantes por la posible construcción de la futura avenida Salitre, un desarrollo vial que no se necesita. En el cordón manifestamos que no íbamos a permitir esta hecatombe ambiental”.

La comunidad creó la campaña “No a la vía, sí a la vida”. Sus protestas fueron efectivas y la alcaldesa de la época visitó el bosque Brazo Salitre y evidenció su importancia ecosistémica y todo el trabajo ciudadano.

“Como en esa época se estaba trabajando en la creación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), logramos recoger más de 260 firmas para que nuestro tesoro ambiental fuera incluido como uno de los bosques urbanos de la ciudad”.

La incidencia ciudadana fue efectiva. El nuevo POT incluyó a Brazo Salitre como uno de los 21 bosques urbanos que el Distrito debía consolidar y fortalecer a través de una estrategia liderada por la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) y el Jardín Botánico.

“Brazo Salitre se convirtió en el único de los bosques urbanos del POT que fue propuesto por la ciudadanía. Con esto, la reserva vial pasó a la historia y gracias a la comunidad, logramos salvar el bosque; este es el poder de la fuerza comunitaria”, expresó Cristina.

Según las lideresas del bosque, uno de los principales insumos para tumbar la futura vía fue un estudio de movilidad en el sector que arrojó que no era necesaria una reserva vial a lo largo de la calle 64.

Nuevas coberturas

Al ser incluido como uno de los 21 bosques urbanos del POT, el JBB y la SDA iniciaron un proceso de cocreación con los colectivos ambientales de Brazo Salitre para fortalecer sus coberturas vegetales.

Luego de varias reuniones entre ambas partes, se acordó aumentar el verde del bosque con la plantación de cerca de 50 árboles y arbustos de diferentes especies, la mayoría en las zonas del parque El Cuadrado.

Los expedicionarios conocieron estos individuos vegetales que fueron plantados por el JBB y apadrinados por la comunidad. “También les instalamos cerramientos para evitar los impactos de las mascotas”, indicó Iliani.

Historias del verde urbano: Una ‘caminata consciente’ por el bosque que la comunidad salvó de ser atropellado por una vía
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En este parque de Barrios Unidos, los cerca de 20 ciudadanos también tuvieron la oportunidad de apreciar la huerta comunitaria La Esmeralda, ubicada en una de las zonas verdes de los conjuntos residenciales, y un proyecto de jardines polinizadores.

“Con el JBB estamos creando jardines biodiversos para los polinizadores en varias materas de esta zona del bosque urbano, un proyecto en el que participan líderes como Edilma, Isabel, Ángela, Jorge, Luis Carlos y Cecilia: también haremos un apartamento para las abejas”.

En esta parada, María Claudia Sánchez aseguró que Brazo Salitre es el único bosque urbano de la ciudad donde se adelantan acciones o proyectos relacionados con la salud mental de los ciudadanos.

Por eso, les brindó a los expedicionarios una actividad relacionada con las comunidades compasivas que consistió en conformar una red con varios hilos a través de testimonios de cuidado del bosque.

“Los bosques urbanos son un movimiento mundial. Hay mucha evidencia científica que afirma su importancia para la salud mental de las personas que los visitan, como en España, India y varios países europeos; allí, algunas personas hacen sus procesos de resocialización”.

María Claudia enfatizó que el bosque urbano Brazo Salitre es fruto de la unión de colectivos como Red Brazo Salitre, Paqueros Unidos, Red Humedal Salitre, la huerta comunitaria Muyso, Semillas Libertarias Bacatá, la Red Corazón de Serpiente y Ploggin Colombia.

“Todos giramos en torno a la compasión. El bosque es el tejido de una comunidad muy especial que ha entendido los procesos de sanar y que asumen el territorio como un sitio propio. Más allá de ciudadanos ambientales, somos una comunidad compasiva”.

Pacas para reverdecer

Luego de más de dos horas de recorrido por el bosque urbano comprendido entre la NQS y la carrera 60, la caminata consciente llegó a una zona verde del barrio JJ Vargas que colinda con el humedal Salitre y la cual tiene varios murales de la biodiversidad del sector.

En las últimas paradas de la caminata, los expedicionarios iban a conocer dos procesos comunitarios relacionados con las pacas digestoras y la agricultura urbana, procesos comunitarios que despertaron durante la pandemia.

Alexánder Gantiva, habitante y líder ambiental del barrio, contó la defensa ciudadana por el verde de este sector contiguo al parque recreodeportivo El Salitre y que sigue palideciendo por los nuevos desarrollos urbanísticos.

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“Algunos vecinos sentíamos una gran preocupación por las nuevas construcciones de la zona. Pensamos que podía convertirse en el parqueadero de los vehículos que no iban a caber en los conjuntos y por eso nos unimos a la defensa ambiental ciudadana”.

Según Alexánder, en 2022 se reunió con varios de los líderes ambientales del territorio para renaturalizar esta zona del bosque urbano que no tenía un responsable y llegaron al acuerdo de montar pacas digestoras.

“Con la asesoría del colectivo Paqueros Unidos montamos alrededor de 10 pacas en la zona de ingreso a esta zona del bosque. También plantamos varios árboles y le dimos vida a jardines biodiversos que se conectan ecosistémicamente con el humedal Salitre”.

Además de las pacas y las nuevas coberturas, la comunidad pintó varios murales con imágenes de ranas, culebras y aves y adecuó los cerramientos antiguos para evitar el ingreso de futuros vehículos y motos a la zona verde.

Según Cristina, los murales fueron realizados por el colectivo Semillas Libertarias Bacatá. Uno de ellos tiene las palabras ‘bosque urbano Brazo Salitre Muiso’, palabra muisca que significa serpiente.

“Durante varias jornadas realizadas en 2023, retiramos muchos escombros y basura de la zona. Luego de fortalecer el cerramiento, montamos las 10 pacas y poco a poco le dieron vida a nuevos árboles y arbustos”.

Sin embargo, el proceso paquero en Brazo Salitre es más antiguo. Iliani recuerda que esta actividad empezó en 2020 durante los meses de confinamiento de la pandemia, cuando unos jóvenes llegaron a la ronda de la quebrada Brazo Salitre.

“Eran muchachos de la Universidad Nacional y empezaron a montar unos montículos con residuos orgánicos en el bosque. Yo los observaba desde la ventana de mi apartamento porque me daba miedo salir y contagiarme; fue toda una novedad”.

Isabel Urrego, miembro del colectivo Parqueros Unidos, complementó la información. “Llevamos más de cinco años en el territorio sembrando pacas, un trabajo comunitario que ha permitido mejorar la calidad del suelo y aumentar las coberturas vegetales”.

La paquera indicó que estas pacas fueron creadas por Luis Silva y están conformadas por residuos orgánicos como cáscaras de frutas y verduras que se complementan con productos generados por la poda de los árboles.

“Son montículos con residuos orgánicos que se prensan y cubren con material seco, como hojas, aserrín o pasto seco. Nos reunimos cada cada 15 días en este corredor para hacer pacas octogonales que formamos como si fueran una torta”.

Estas pacas, según Isabel, no solo le han dado vida a nuevos árboles, arbustos y jardines en el bosque urbano. “Son nuevos hogares de fauna. Por ejemplo, en varias pacas hemos registrado la presencia de la culebra sabanera”.

Huerta boscosa

La caminata consciente por el bosque urbano Brazo Salitre terminó en una zona ubicada al lado del antiguo Cici Aquapark y que colinda con la avenida 68, un terruño que mezcla árboles nativos con hortalizas, frutales y plantas medicinales.

Los cerca de 20 expedicionarios se sentaron en varios troncos de madera que rodean una fogata para escuchar a Cristian León, líder ambiental de Barrios Unidos, que les contó la historia de la huerta comunitaria Muyso.

“Este proyecto agroecológico y de restauración ambiental nació durante los meses de confinamiento de la pandemia del covid-19. Siete jóvenes decidimos intervenir la zona para transformarla en una huerta”.

Se trata de un área de 1.500 metros cuadrados que estaban abandonados, agobiados por los escombros y basura y que eran utilizados como una “olla”, es decir un dispendio de drogas. “Nos unimos para transformarla en un sitio que brindara vida, alimento y cultura”.

Cristian comentó que este proyecto nació para hacer agroecología urbana, restauración ecológica y educación ambiental. “Durante año y medio retiramos toneladas de residuos, como colchones, cabuches, escombros y basura del sitio”.

La intervención comunitaria inició en una zona donde luego se sembraron diversas especies alimenticias en forma de espiral. “Luego empezamos a restaurar otros lugares con la siembra de especies nativas, como nogales y cedros”.

Según el joven huertero, en este espacio repleto de verde también se realizan procesos culturales que buscan cambiar paradigmas. “Realizamos talleres, acciones comunitarias y el festival del Guarapo”.

Cuando el proyecto de la reserva vial fue relevado, Cristian y sus compañeros se sumaron a los demás colectivos ambientales que buscaban blindar al bosque del cemento de la vía que iba a atropellar su verde.

“Esta huerta es la parte final del bosque urbano y es uno de los sitios con la cobertura vegetal más consolidada. Nos unimos a la lucha comunitaria para frenar la vía y mientras tanto seguimos consolidado la huerta”.

Todos los domingos, los jóvenes que lideran Muyso se reúnen en su bosque huertero para sembrar, cosechar y hacer las actividades de mantenimiento. “Hemos tomado varios cursos del JBB para ampliar nuestros conocimientos”.

Luego de recorrer los recovecos boscosos de la huerta, los ciudadanos regresaron al círculo de la palabra que rodea la fogata para escuchar las palabras de cierre de Cristina, lideresa que en todas sus intervenciones exaltó el trabajo que ha realizado Edilma Garzón.

“El objetivo de esta actividad fue que conocieran y se enamoraran de este bosque urbano que la comunidad logró salvar del paso de una vía. El Brazo Salitre, al igual que el humedal, es un hito en la defensa ciudadana por el medio ambiente”.

Cristina aseguró que este largo proceso de defensa comunitaria es un modelo a replicar en otras zonas de la ciudad. También expresó que Brazo Salitre aporta a la lucha planetaria contra el cambio climático y contribuye a la salud mental y física de los ciudadanos.

“Estamos proyectando procesos de renaturalización a través de nuestro trabajo ambiental y procesos que fortalecen la salud física y mental y el tejido sociocultural y ambiental. Todos los colectivos trabajamos en un objetivo común: conservar el bosque”.