Historias del verde urbano: “Mujeres, raíces y derechos”: un encuentro que ayudó a renaturalizar el parque Timiza
El Jardín Botánico José Celestino Mutis y la Secretaría Distrital de la Mujer se articularon para realizar varias actividades en este bosque urbano de Kennedy.
Summary
El Jardín Botánico José Celestino Mutis y la Secretaría Distrital de la Mujer se articularon para realizar varias actividades en este bosque urbano de Kennedy.
Cerca de 70 adultas mayores que asisten a las 20 Casas de Igualdad de la ciudad, participaron en el replante de 30 árboles y arbustos de ocho especies.
También conocieron varios de los tesoros botánicos del parque Timiza y participaron en un taller ambiental y de empoderamiento femenino.
Bogotá, octubre de 2026. Adriana Tusso, licenciada en biología del equipo social del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), lleva dos años liderando actividades de educación ambiental en un parque metropolitano de la localidad de Kennedy que nació a inicios de la década de 1960.
En Timiza, un ícono bogotano conocido por su extenso lago de aguas verdosas, la profesional realiza con frecuencia jornadas de avistamiento de aves y talleres botánicos y de ciencia participativa con la comunidad.
“Este parque está en proceso de convertirse en un bosque urbano, una estrategia que cuenta con un componente social que busca generar en la ciudadanía un sentido de pertenencia por las coberturas vegetales”.


En uno de sus encuentros pedagógicos y ambientales en Timiza, un sitio de 29,8 hectáreas que en el pasado albergó carruseles, una rueda de Chicago y un pequeño zoológico, Adriana conoció a una profesional de la Secretaría Distrital de la Mujer que lidera la línea de actividad física.
“Ángela Molina, que hace parte de la dirección de territorialización de derechos y participación, me comentó que la entidad trabaja con miles de mujeres de todas las localidades que asisten a las 20 Casas de Igualdad”.
En estas casas, las mujeres conocen sus derechos y participan en actividades como orientación y asesoría socio-jurídica; sesiones de diálogo para descargar sus emociones; charlas de autocuidado; y danza, gimnasia, yoga, cursos de idiomas, cine foros y tertulias.
“También cuentan con centros de inclusión digital donde aprenden y acceden al uso de tecnologías de información y comunicación para disminuir la brecha digital de género”, informó Adriana.
La profesional de la Secretaría de la Mujer le informó a la licenciada en biología del JBB que cada año realiza un encuentro de mujeres para que participen en jornadas relacionadas con el reconocimiento de sus derechos y el aprovechamiento y disfrute de su tiempo libre.
“Le propuse a Ángela realizar este evento en Timiza para que las mujeres conocieran la flora y fauna de este bosque urbano y además pudieran participar en una jornada de replante de varios árboles y arbustos”.
Las dos servidoras públicas cocrearon la agenda del encuentro, que nombraron “Mujeres, raíces y derechos”, y en el cual iban a participar decenas de adultas mayores de todas las Casas de Igualdad de la capital.
“Además de plantar varios individuos arbóreos y arbustivos, esta actividad contaría con un taller ambiental de empoderamiento femenino y un recorrido por varios de los sectores que hemos renaturalizado en Timiza”.
Tejidos de saberes
El pasado jueves 22 de octubre, a las nueve de la mañana, cerca de 70 adultas mayores que asisten a las 20 Casas de Igualdad de Bogotá llegaron al parque Timiza para participar en el encuentro “Mujeres, raíces y derechos”.
“Bienvenidas a este antiguo tesoro verde de la localidad de Kennedy donde estamos aumentando y fortaleciendo las coberturas vegetales y los tejidos comunitarios para que se convierta en un bosque urbano”, les dijo Adriana.
Las mujeres se organizaron en siete grupos para participar en la primera actividad del encuentro, un diálogo sobre derechos, empoderamiento y temáticas ambientales donde iban a tejer a través de varias lanas de color verde.


“Hoy vamos a conversar sobre el rol que tienen las mujeres en el cuidado de la naturaleza. El objetivo es que vayan pasando la lana cada vez que hablen y al final le daremos vida a una mandala de muchos conocimientos”, les explicó Ángela.
Siete profesionales de la Secretaría de la Mujer y el JBB (Adriana y el social Felipe Calderón) lideraron este tejido de saberes que duró casi una hora donde hicieron varias preguntas orientadoras a las adultas mayores, algunas acompañadas por sus hijos o nietos.
En su grupo, Adriana inició el taller preguntándoles a las mujeres cuál era el papel que tiene el ser humano en el cuidado de la naturaleza. Todas respondieron que el hombre se convirtió en un gran depredador debido a la falta de conciencia ambiental.
“Eso no pasa en los territorios indígenas, quienes son los verdaderos guardianes de los recursos naturales. En las ciudades, debido al supuesto desarrollo, perdimos ese horizonte del cuidado y por eso tenemos tantos problemas de contaminación”, mencionaron las participantes.
Sin embargo, aseguraron que esto no ocurre en la mayoría de las mujeres. “Nuestra naturaleza es de cuidadoras. Lo hacemos en nuestras casas, cuidando a nuestros hijos, nietos y esposos, y casi todas amamos las plantas y los animales”.
Las curiosas alumnas expresaron que las mujeres no solo mantienen sus hogares impecables y organizados. “También lo hacemos con la naturaleza. Tenemos una gran sensibilidad por cuidar la vida y por eso sentimos paz, agradecimiento y amor por todos los seres vivos”.
“Las mujeres fortalecemos los lazos de cuidado con la naturaleza, un conocimiento que tenemos que inculcarles a nuestros hijos y nietos. Debemos ser generosos con los árboles, animales y el agua, recursos que nos brindan todo para seguir vivos”.
Luego de tejer las mandalas a través de este diálogo de empoderamiento femenino y ambiental, las mujeres escribieron en varias hojas de papel reciclado varias de las conclusiones del taller y las colgaron en un tendedero.
“Fue una actividad muy especial y poderosa donde todas resaltaron el importante papel de cuidadoras que tenemos las mujeres, un rol que va mucho más allá del que hacemos en nuestras familias. Todas somos guardianas de la naturaleza”, contó Adriana.
Inmersión boscosa y renaturalización
La mayoría de las mujeres de las Casas de Igualdad de la Secretaría de la Mujer conocieron el parque Timiza en sus inicios. Al final del taller de tejido de saberes, compartieron esas experiencias del pasado.
“Hace muchos años, vine con mis hijos pequeños e hicimos recorridos en las lanchas del lago, montamos en la rueda de Chicago y vimos los animales del zoológico. Regresar a este tesoro de la ciudad me generó mucha nostalgia”, dijo Luz Mary.
Sin embargo, las ciudadanas expresaron que hoy en día Timiza luce mucho más verde y con cara de bosque. “En el pasado no había tantos árboles porque el parque era más un escenario de atracciones mecánicas”.


Adriana les informó que este parque metropolitano de Kennedy ha aumentado sus coberturas vegetales a través de varios procesos de cocreación con la comunidad que buscan convertirlo en un bosque urbano.
“Por eso quiero que recorramos algunas zonas de Timiza para que conozcan su oferta biodiversa. En este sector podemos encontrar miles de árboles y arbustos que les brindan refugio y alimento a muchos animales”.
Mientras las mujeres recorrían las coberturas vegetales que rodean un sector del lago, la licenciada en biología les habló sobre las diferentes especies arbóreas y arbustivas que habitan en este futuro bosque urbano.
“Las más longevas son especies foráneas, eucaliptos, urapanes y sauces llorones que fueron introducidos hace muchos años. Sin embargo, el JBB trabaja en diversificar el sector con tesoros nativos como arrayán, caucho sabanero, pino romerón, hayuelo y chicalás”.
La profesional también les informó sobre las carpas que habitan en el lago, peces foráneos que están catalogados como invasores. “Esta especie, al igual que el cangrejo rojo americano, acabaron con la fauna acuática nativa”.
Al final del recorrido, en el cual Adriana les explicó la diferencia entre especies endémicas, nativas, foráneas e invasoras, las cerca de 70 adultas mayores de las Casas de Igualdad se dirigieron a un sector que colinda con la entrada principal del parque
Allí las recibieron la ingeniera forestal Diana Hurtado y una cuadrilla de operarios, trabajadores del Jardín Botánico que organizaron 30 árboles y arbustos de diferentes especies para renaturalizar la zona.
“Hoy vamos a recuperar los individuos arbóreos y arbustivos que no se desarrollaron debido a los factores climáticos o comportamientos inadecuados de la ciudadanía. En esta jornada de replante, ustedes se convertirán en sus nuevos guardianes”.
Diana les informó el paso a paso del proceso de replante, que incluye actividades como volver a abrir un hueco y rellenarlo con tierra abonada, retirar la bolsa plástica o la matera aireadora que contiene el pan de tierra y la aplicación de un hidroretenedor.
Las nuevas plantadoras se distribuyeron en varios grupos para replantar especies como ocobo, laurel de cera, ligustro, eugenia, garrocho, caucho Tequendama, chicalá rosado y árbol del hierro o metrosidero.
Además de ayudar a plantar estos nuevos tesoros botánicos en Timiza, las mujeres de las Casas de Igualdad escribieron nombres o palabras de cuidado en el tutor de madera que les brindarán estabilidad a los árboles y arbustos durante tres años.
Johann Velandia Niño, un joven con discapacidad cognitiva que asistió con su mamá Isabel Niño al encuentro “Mujeres, raíces y derechos”, fue uno de los más activos y ayudó a replantar más de 10 individuos.
“Estos árboles serán mis hijos. Hoy me divertí y aprendí mucho en esta actividad donde pude plantar por primera vez. Le voy a decir a mi mamá que volvamos pronto para regarlos y darles mucho amor”, dijo este nuevo guardián verde de 26 años.
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