Historias del verde urbano: ¡La “Ventana a Bogotá” renovó sus jardines!
El Jardín Botánico José Celestino Mutis transformó las jardineras de este icónico monumento de la calle 26 que enmarca el paisaje de los cerros orientales.
270 metros cuadrados distribuidos alrededor de este marco de hierro, ubicado a pocos metros de la avenida Ciudad de Cali, se vistieron con cerca de 3.400 plantas.
Las gazanias, claveles chinos, manos de Dios, botones de oro, acantos y clavellinas le dieron color y vida a esta escultura instalada en 1994.
Bogotá, abril de 2026. La calle 26, una serpiente sin curvas de 13,3 kilómetros de largo que conecta los cerros orientales con el Aeropuerto Internacional El Dorado y la cual fue inaugurada en 1959, tiene varios títulos icónicos.
Sus cuatro calzadas, dos centrales rápidas y dos laterales lentas, la convierten en la vía más amplia de la capital del país. También está catalogada como una de las avenidas más modernas, junto a la Autopista Norte.
En los separadores y andenes que la conforman habitan más de 12.000 árboles y arbustos, una cobertura vegetal bastante consolidada que le otorgó la denominación de corredor vial más arbolado de Bogotá.


Su nombre de pila, propuesto durante el gobierno del presidente Gustavo Rojas Pinilla, honra el legado del jurista, escritor, profesor, orador y político conocido como el caudillo del pueblo: Jorge Eliécer Gaitán.
La también llamada avenida El Dorado, que en su trayecto lineal abarca zonas de las localidades de Santa Fe, Los Mártires, Teusaquillo, Engativá y Fontibón, es una de las pocas vías de la ciudad que tiene su propio museo de arte.
Entre el aeropuerto y la carrera 50, habitan ocho esculturas de gran tamaño que fueron instaladas en 1994. Según “Bogotá, un museo a cielo abierto”, un libro del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), este proyecto nació en la presidencia de César Gaviria.
“Ana Milena Muñoz, la primera dama, motivada por la celebración de los 456 años de la fundación de Bogotá, conformó un grupo de trabajo para diseñar y ejecutar un proyecto que dotara de esculturas a avenidas como El Dorado, Las Américas y la Primero de Mayo”.
El Museo Vial de la calle 26 lo conforman “Pedazo de río”, “Horizontes”, “Doble Victoria Alada”, “El Viajero”, “La Ventana a Bogotá”, “Intihuatana”, “Eclipse” y “Longos”, monumentos ubicados a lo largo del separador central.
Hace más de una década, al verde del arbolado de la calle 26 le llegó compañía. El Jardín Botánico de Bogotá (JBB) montó 42 jardineras en varios separadores y andenes, coberturas vegetales que suman un área de 4.246 metros cuadrados.
El tíbar de jardín, una especie arbustiva con ramas gruesas y flores de color rosado, fue la planta predonimante. Fue ubicada en los alrededores de los jardines, la mayoría en forma triangular, para proteger a las demás especies.
Tres monumentos del Museo Vial fueron reverdecidos con jardineras: “La Ventana a Bogotá”, “Intihuatana” y “Longos”. “Durante muchos años, estos jardines le dieron más vida y color a las esculturas”, dijo Jorge Rodríguez, ingeniero del JBB que montó los jardines de la calle 26.
Renovación jardinera
El año pasado, Sergio Rivera, ingeniero agrónomo que tiene a su cargo las áreas ajardinadas de los principales corredores viales de la capital, decidió priorizar su trabajo en las 42 jardineras de la avenida Jorge Eliécer Gaitán.
El principal motivante fue el gran tamaño que alcanzaron los tíbares, arbustos que se convirtieron en refugios de los habitantes en condición de calle debido a su densidad, altura y exceso de ramificación.
“Además de ser el hogar de estas personas, la mayoría de los jardines fueron inundados con toda clase de residuos sólidos. En un recorrido de inspección evidencié a simple vista montículos de basura, colchones y cobijas”.


Los jardines de la calle 26 necesitaban de una transformación radical. Por eso, la primera actividad que realizó Sergio fue una poda drástica de los tíbares con una motosierra para disminuir su tamaño y grosor.
“Entre junio, julio y agosto del año pasado, el operario Ferney Loaiza, del equipo de colecciones vivas, nos ayudó a podar estos arbustos con la motosierra y los dejamos a una altura de aproximadamente 80 centímetros”.
Esa “peluqueada” drástica permitió ver todos los residuos que escondían las jardineras: plásticos, papeles, botellas, colillas, cobijas, ropa, inodoros, navajas, cuchillos, llantas, tablas, muebles y colchones.
“Entre residuos sólidos y material vegetal recolectamos un total de 134 metros cúbicos. Cuando todas las jardineras de la calle 26 fueron podadas, prioricé la transformación de ocho ubicadas en varios separadores que hacen parte de la localidad de Fontibón”.
Dos jardineras cercanas al Portal ElDorado de TransMilenio y que suman 152 metros cuadrados, fueron las primeras intervenidas. En septiembre, Sergio y su cuadrilla de siete operarios las renaturlizaron 1.181 plantas de cuatro especies.
“Luego transformamos la jardinera triangular ubicada al lado de la estación Modelia de TransMilenio. En 200 metros cuadrados plantamos 1.822 plantas de especies como lirio iris, llamas, anigozanto, hiedra y Salvia microphylla”.
A finales de octubre, el turno fue para un triángulo jardinero de 70 metros cuadrados ubicado al frente de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN). 830 plantas de tres especies revivieron este jardín.
“La primera semana de noviembre recuperamos las cuatro jardineras de los separadores centrales ubicados entre las avenidas Boyacá y Rojas: 211 metros cuadrados se pintaron con los colores de 2.020 plantas, como clavel chino y bella a las once”.
¡A florecer la Ventana!
En el primer semestre de este año, el mayor reto de Sergio y su nueva cuadrilla de nueve operarios en la calle 26 será renovar los afectados jardines de los monumentos “La Ventana a Bogotá”, “Intihuatana” y “Longos”.
“El IDPC va a restaurar los ocho monumentos del Museo Vial, bastante afectados por grafitis, y luego realizará un proyecto turístico para que la ciudadanía conozca su historia. Por eso, los jardines de las tres esculturas que tienen estas coberturas, deben lucir impecables”.
“La Ventana a Bogotá”, un marco de hierro originalmente pintado de negro y ubicado en el separador de la calle 26 con carrera 85d, a pocos metros del puente vehicular de la Avenida Ciudad de Cali, fue priorizado.


Según el profesional del equipo de jardinería, este monumento creado por el artista Carlos Rojas González y que enmarca el paisaje urbano de la ciudad contra los cerros orientales, es el que cuenta con el jardín más amplio: 270 metros cuadrados.
“Están distribuidos en dos zonas triangulares que rodean la Ventana: 135 metros cuadrados hacia el oriente y otros 135 hacia el occidente. Toda la jardinera estaba conformada por tíbares, arbustos donde se refugiaban los habitantes de calle”.
A finales de marzo, el ingeniero agrónomo y sus nueve operarios, Maira Vargas, Damaris Sánchez, Rosa Ocampo, María Nontoa, Candelaria Arrieta, Karen Calambas, Omar Tombe, Elsa Bautista y Luis Caicedo, iniciaron la transformación de este icónico jardín.
Durante dos semanas, utilizando una motosierra, una máquina llamada dingo y varias de las herramientas de jardinería, retiraron todos los tíbares y los residuos sólidos y adecuaron el terreno. “Recogimos cerca de 12 metros cúbicos de material vegetal”.
Con la zona ya lista para ser transformada por miles de plantas nuevas, el paso a seguir fue diseñar su nuevo aspecto. Sergio dibujó en una hoja milimetrada lo que estaba maquinando su mente innovadora.
“Quería representar parte del paisaje que podemos observar a través del monumento, es decir los cerros orientales, las nubes y los rayos del sol. Por eso, el diseño del jardín quedó con varios sectores curvilíneos, cada uno con una especie distinta”.
Para la transformación jardinera se escogieron seis especies: gazania y clavel chino para representar los tonos del sol; clavellina para el gris de las nubes; y mano de Dios, botón de oro y acanto para el verde de los cerros.
Mientras se definía la fecha de la intervención, el equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB se comunicó con el IDPC, la Alcaldía Local de Fontibón y el Centro Empresarial Dorado Plaza (que colinda con el monumento) para que fueran parte del proyecto.
“Todos quedaron muy contentos con la futura renovación de la jardinera y nos dijeron que estaban dispuestos a ayudarnos en la logística de la actividad. También quisieron participar en la jornada de plantación”, informó Liseth Reyes, licenciada en biología de este grupo.
Monumento colorido
El pasado lunes 20 de abril, Sergio, Maira, Damaris, Rosa, María, Candelaria, Karen, Omar, Elsa y Luis llegaron a “La Ventana a Bogotá” a las siete de la mañana para empezar a intervenir los 270 metros cuadrados del antiguo jardín.
La cuadrilla que atiende las áreas ajardinadas de las principales avenidas bogotanas se dividió en dos grupos: uno debía recoger el material vegetal, cerca de 3.400 plantas que estaban en el JBB, el otro tendría a cargo el trazado del primer sector.
Con estacas de madera y piolas de diferentes colores, Sergio y Maira, una operaria que con apenas 21 años es conocida como una de las mejores trazadoras de la entidad, plasmaron el diseño del plano en la zona occidental del monumento.


“El trazado es un tipo de bordado: con las estacas y la piola les vamos dando forma a las líneas y curvas donde van a ir las plantas. Maira, que tiene un ojo clínico para trazar, siempre es mi mano derecha en esta actividad”.
Hacia las dos de la tarde, la mitad del primer sector de la jardinera quedó plantado con miles de manos de Dios, clavellinas y botones de oro. El equipo se fue a descansar con la tranquilidad de haber alcanzado estos resultados.
“Pensé que solo íbamos a poder hacer el trazado. Pero nos rindió bastante y además mis compañeros lograron descargar gran parte del material vegetal; creo que ese día hicieron como ocho viajes en la camioneta”, apuntó Maira.
El martes 21 de abril, los operarios y su líder volvieron a madrugar para continuar con su misión jardinera. Durante toda la mañana dejaron totalmente plantada la primera área, donde hay un roble de porte alto, y en la tarde inició el trazado del segundo sector.
“Fue una jornada bastante productiva: 135 metros cuadrados reverdecidos con miles de plantas de las seis especies y los otros 135 ya trazados. Con estos resultados sabíamos que el proyecto lo íbamos a terminar el día miércoles”, precisó Sergio.
El tercer día de trabajo, que coincidió con la celebración del Día de la Tierra, contó con la participación del IDPC y la Alcaldía Local de Fontibón. Varios funcionarios ayudaron a plantar algunas zonas del jardín oriental, donde también hay un roble adulto.
“Los trabajadores del Centro Empresarial Dorado Plaza no pudieron asistir por temas logísticos. Sin embargo, nos dijeron que iban a estar muy pendientes del estado de la nueva jardinera”, aseguró Alejandra Núñez, profesional del equipo social.
A las tres de la tarde, los alrededores de la “Ventana a Bogotá” se convirtieron en un nuevo jardín de 270 metros cuadrados donde resaltan los diferentes tonos de las 3.400 plantas de seis especies.
“Es uno de los proyectos más bellos que hemos hecho con mi cuadrilla, operarios que le ponen todo el esfuerzo, dedicación y amor a los jardines que tenemos a cargo. Desde un puente peatonal se puede apreciar la hermosura de la cobertura vegetal que decora el monumento”.
Intiwatana, monumento creado por el artista Fernando de Zsyzslo ubicado en el separador de la carrera 78, será el próximo reto jardinero de este equipo. Los antiguos tíbares serán reemplazados por especies coloridas y de porte bajo.
“Tenemos proyectado intervenir el jardín de esta escultura durante el mes de mayo. También será un trabajo duro porque debemos retirar todos los arbustos y empezar a crear una nueva jardinera desde cero”, puntualizó el ingeniero.






