Historias del verde urbano: El renacer de los jardines de la plaza de mercado del Restrepo
Las ocho jardineras de este ícono de la localidad de Antonio Nariño conocido por sus ensaladas de frutas y jugos exóticos, volvieron a la vida.
El Jardín Botánico José Celestino Mutis recuperó los 206 metros cuadrados de estas coberturas vegetales con un nuevo diseño y 2.720 nuevas plantas de tres especies.
Luego de un trabajo social de más de tres meses, los comerciantes de la plaza, vendedores ambulantes y otras entidades se comprometieron con su cuidado.
Bogotá, 6 de octubre de 2025. Un polígono de 12.805 metros cuadrados de la localidad de Antonio Nariño huele a sahumerio medicinal, frutas y verduras frescas, sancocho de gallina, fritanga, moñona y caldo de pescado.
Se trata de una plaza de mercado ubicada en la carrera 19 con calle 18 sur, en pleno corazón comercial del barrio Restrepo, y que lleva el nombre del trigésimo presidente de Colombia, Carlos E. Restrepo.
Aunque este ícono bogotano abrió sus puertas en junio de 1964, su historia es más antigua. En los años 50, el predio contaba con un parque infantil, una escuela y decenas de casetas donde se vendían aves y hortalizas.


Según el Instituto para la Economía Social (IPES), entidad que administra las 19 plazas distritales de mercado de la ciudad, la del Restrepo inició como una zona donde los comerciantes vendían sus productos en toldillos.
“Cuando llegué a la zona, la plaza no existía. Teníamos los toldillos a la intemperie para vender nuestros productos y las personas compraban media libra de todo; luego de muchos años pusieron los ladrillos”, le dijo Mercedes Velandia, una de las fundadoras de la plaza, a la entidad.
Con el paso de los años, la plaza de mercado del Restrepo, diseñada por el arquitecto Dicken Castro, cogió fama por dos productos: las ensaladas de frutas, elaboradas con 17 variedades, y jugos exóticos con poderes afrodisíacos, como el berraquillo y el borojó
“Es pionera en estos jugos y se dice que allí nació la idea de adicionar miel a las ensaladas. Por área, es la plaza más grande del distrito y alberga cerca de 750 locales comerciales”, informa la Alcaldía Local de Antonio Nariño en su página web.
Los colores vivos de la naturaleza no son exclusivos del interior de esta plaza con 61 años de vida. Aunque las cuadras que la rodean están llenas de establecimientos comerciales de todo tipo, el verde resalta a lo largo del andén de la carrera 19.
Seis imponentes árboles de dos especies, caucho o ficus benjamina y guayacán de Manizales que superan los 15 metros de altura, le dan vida a este concurrido y bullicioso sector donde la soledad brilla por su ausencia.
Hace más de 10 años, el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) aumentó las coberturas vegetales del andén con el montaje de ocho jardineras rectangulares y cuadradas que suman un área de 206 metros cuadrados.
Duranta, ajo de rico, vinca y agapanto fueron las cuatro especies seleccionadas por la entidad para reverdecer estos jardines con miles de plantas, seis de ellos ubicados bajo la sombra de los gigantes arbóreos.
Proyecto crítico
Desde su origen, estos ocho jardines se convirtieron en uno de los proyectos de jardinería más críticos en la ciudad que tiene a su cargo el Jardín Botánico. La razón: las problemáticas sociales abundan como en botica.
Durante las noches y madrugadas, cuando la plaza permanece cerrada, el sector es gobernado por decenas de habitantes de calle que hacen sus necesidades y montan sus cambuches en medio de las plantas.
En el ajetreo comercial del día y la tarde, más de 70 vendedores ambulantes organizan sus carretas pegadas a las jardineras para vender plantas medicinales, chucherías, correas, joyas, cachuchas, gafas, ropa, peluches, tintos, cigarrillos y mecato.


Los residuos sólidos y líquidos que arrojan los transeúntes, las necesidades de los perros callejeros y la proliferación de roedores, terminan por rematar el alarmante panorama de estas coberturas vegetales de la localidad de Antonio Nariño.
Los cinco ciclos de mantenimiento integral anual que realiza el Jardín Botánico en estas jardineras, trabajo que consiste en podas, fertilizaciones, riegos, deshierbes y replantes, no pudieron evitar que más del 80% del proyecto se viera afectado.
“Lamentablemente, estas jardineras se convirtieron en baños públicos y sitios llenos de basura. Varias de las jardineras quedaron totalmente desprovistas de material vegetal por los impactos antrópicos del sector”, dijo Sting Ávila, profesional del equipo de jardinería del JBB.
El ingeniero agrónomo con especialización en pedagogía y docencia universitaria que tiene a su cargo 61 proyectos de jardinería en el sur de Bogotá, aseguró que las durantas, plantas que formaron un tipo de seto o barrera viva, se convirtieron en un dolor de cabeza.
“Los habitantes de calle aprovechan lo tupido de estas plantas para hacer sus necesidades o montar sus cambuches. Sumado a esto, algunos vendedores informales meten sus carretas en el interior de las jardineras y despliegan su mercancía encima de las plantas”.
Trabajo social
En julio de este año, Adriana Tusso, profesional del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, se propuso recuperar estas ocho jardineras del barrio Restrepo a través de una articulación interinstitucional y comunitaria.
El objetivo de la licenciada en biología que lidera procesos sociales en las localidades de Kennedy y Antonio Nariño, era trabajar desde lo social con la plaza de mercado, los vendedores formales e informales y varias entidades del Distrito.
“Le propuse la idea al ingeniero Sting y él me dijo que, para recuperar totalmente las jardineras, primero se necesitaba de un compromiso serio por parte de todos los actores, es decir que se comprometieran con el cuidado de las coberturas vegetales”.


Adriana primero se reunió con profesionales de entidades como la Alcaldía Local de Antonio Nariño, el IPES, la Policía Comunitaria de la localidad y la biblioteca pública Carlos E. Restrepo, además de las directivas de la plaza de mercado.
“Todos accedieron a ayudar con el renacer de las jardineras. Por ejemplo, la plaza nos colaboraría con guardar todo el material vegetal y las herramientas para transformarlas y la Alcaldía Local aportaría varias personas para su recuperación”.
Luego, la profesional realizó constantes jornadas de sensibilización con los más de 70 vendedores informales que trabajan en el andén para concientizarlos sobre la importancia de no invadir el espacio de las jardineras.
“La gran mayoría accedió a correr sus negocios de los jardines y se comprometieron a no arrojarles residuos. Por su parte, los trabajadores de los más de 20 negocios formales que hay en el andén, nos ayudarían con jornadas de riego”.
El trabajo social con los comerciantes del sector y las reuniones con las entidades y directivos de la plaza, proceso que contó con la ayuda de una profesional de la Subdirección Educativa y Cultural, duró más de tres meses.
“Con la firma de estos compromisos en varias actas, el ingeniero Sting empezó a organizar la logística de la recuperación de las jardineras de la plaza de mercado del Restrepo, un trabajo que podía extenderse durante toda una semana”.
El inicio de la jornada de recuperación fue programado para el martes 30 de septiembre. Adriana elaboró una pieza comunicativa con la información y la divulgó con todos los actores que participan en el proyecto.
“Las directivas de la plaza de mercado pegaron varios afiches en las paredes del sitio. Una semana antes, socialicé la actividad con los comerciantes formales e informales y todos estuvieron prestos a ayudar en lo que se necesitara durante la intervención”.
Reviven los jardines
El lunes 29 de septiembre, Sting, Adriana y una cuadrilla de 10 operarios del JBB descargaron el material vegetal que iba a transformar las jardineras en una zona amplia y cubierta de la plaza de mercado del Restrepo.
“El cambio extremo sería con 2.720 plantas de tres especies que no estaban en el proyecto: 2.130 hiedras, 525 cintas y 65 abutilones farolitos. Personal de la Alcaldía Local nos ayudó en el descargue y una vendedora de la plaza nos donó siete bultos de tierra”, indicó el ingeniero.
Las antiguas jardineras del Restrepo no solo estrenarían tapete verde. Sting diseñó un nuevo diseño: una línea de cinta en los extremos seguida por ocho de hiedras y una interior con los farolitos.


“El objetivo es que los transeúntes puedan observar los colores y formas de las diferentes especies, las cuales no van a conformar setos. Las cintas y hiedras son rastreras y de porte bajo, es decir que no serán refugios para los habitantes de calle”.
El clima le jugó una mala pasada al equipo jardinero el día del inicio de la recuperación. El martes 30 de septiembre, Bogotá amaneció totalmente encapotada y con una lluvia que permaneció durante casi todo el día.
“Con estas condiciones no era posible hacer el trazado. Por eso, los operarios, con ayuda de los muchachos de la Alcaldía Local, realizaron el retiro del material vegetal antiguo y el descapote de varias de las jardineras”.
Entre el 1 y 3 de octubre, Sting y los operarios Luz Merchán, Johana Forero, Nilman Sánchez, Alexis Herrera, Carlos Mesa, Nelsy Quiró, Carolina Quiroz, Jessica Moya, Raúl Ávila y Erika Rey, trabajaron día, tarde e incluso parte de la noche para transformar las jardineras.
Con cabuyas y estacas, trazaron las nuevas formas de los jardines y poco a poco fueron plantando las cintas, hiedras y abutilones farolitos. Cada día, el promedio de horas trabajadas fue de 10.
“El cansancio, la lluvia, el sol y la cantidad de basura y hasta roedores que encontramos, se nos olvidó cuando vimos el resultado logrado: unas jardineras totalmente trazadas, organizadas y hermosas que no se parecen en nada a las que había antes”, recuerda Luz.
Las nuevas coberturas vegetales de la plaza del Restrepo fueron encerradas con malla de gallinero de color negro y varias estacas, material que gestionó Adriana y el cual servirá como una medida de protección.
“Estas mallas buscan disminuir la cantidad de residuos y el ingreso de las personas, las carretas de los vendedores informales y las mascotas. El cambio de las jardineras fue extremo y todos quedamos muy satisfechos con su nuevo aspecto”, apuntó Sting.
Compromisos materializados
El trabajo social liderado por Adriana fue bastante palpable durante la semana que duró la intervención en estas jardineras del barrio Restrepo. Por ejemplo, ninguno de los vendedores de las carretas que se ubican en la carrera 19 se opuso al cerramiento.
“Estos jardines quedaron hermosos y voy a darme la pelea para que sigan así. Los cerramientos evitarán que los vendedores pongan su mercancía encima de las plantas y que la gente las pise; soy guardiana de esta belleza”, dijo Diana Huérfano, que vende plantas aromáticas.
El compromiso de los trabajadores del sector con las renovadas jardineras fue evidente cuando Adriana les pidió participar en una jornada de riego. Varios vendedores de los locales formales dieron el agua y baldes para esta actividad.


“Por su parte, los comerciantes informales se encargaron de regar las plantas. Esto es un indicio que el arduo y largo trabajo social que hemos realizado durante más de tres meses en el sector, es efectivo”.
Los dueños y trabajadores de negocios como Nicols Vestuario, Levis Outlet, Frutería y Cevichería Tatty’s, Superfama Plus, Fly y Baronatto, se comprometieron a regar las jardineras que tienen al frente de sus negocios por lo menos una vez a la semana.
“Lo harán de la mano con los vendedores informales que se ubican a lo largo del andén. Además de regar, sensibilizarán a los transeúntes para que no afecten las jardineras con residuos o comportamientos inadecuados”, aseguró Adriana.
Johana Romero, Karen Escobar, Julieth Escobar, Carlos Espitia y Arley Rincón, comerciantes de la zona, ahora se consideran guardianes de estos renovados jardines. “Las nuevas plantas le dieron un nuevo aspecto al sector y por eso debemos cuidarlas”.
Para Sting, estas conductas ciudadanas indican que las problemáticas sociales podrían disminuir. “En los cuatro años que llevo con este proyecto, es la primera vez que veo a los vendedores comprometidos con el cuidado de las jardineras”.
En las próximas semanas, Sting y su cuadrilla de operarios van a replantar parte del material vegetal que fue retirado de estos jardines, como durantas y agapantos, en otras zonas ajardinadas de los andenes del barrio Restrepo.
“El primero será la jardinera ubicada al lado de la biblioteca pública Carlos E. Restrepo, entidad que va a apadrinar uno de los jardines de la plaza de mercado con la participación de varios huerteros que hacen parte de sus procesos educativos”.
Adriana concluyó que la recuperación de estas jardineras es fruto del trabajo en equipo entre diferentes entidades y la comunidad. “Esperamos que este proyecto sea un paso importante hacia la mejora del entorno y la calidad de vida de los ciudadanos del barrio Restrepo”.






