Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico

Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico

Cerca de 30 ciudadanos pedalearon 4,5 kilómetros y conocieron más de 60 árboles patrimoniales de este antiguo sector de la ciudad.

En las 10 paradas que hicieron parte de este bici-recorrido, se empaparon con la historia de estos pilares verdes de las localidades de La Candelaria y Santa Fe.

Esta actividad hace parte una nueva estrategia del Jardín Botánico José Celestino Mutis que consiste en instalar señaléticas en los 215 árboles exaltados como patrimoniales en Bogotá. 

Bogotá, febrero de 2026. Orlando Blandón, licenciado en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), es un gran apasionado del ciclismo, un deporte que surgió en Europa a finales del siglo XIX.

Desde niño, cuando aprendió a montar bicicleta, supo que sería su principal medio de transporte. Así lo hizo durante toda su formación en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y en todos los trabajos que ha tenido.

En los 10 años que lleva en el JBB, un bosque urbano de 20 hectáreas fundado hace siete décadas por el botánico y sacerdote Enrique Pérez Arbeláez, la cicla ha sido su gran compañera para llegar a los sitios donde ha liderado procesos sociales con la comunidad.

Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico
Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico

“Solo utilizo los buses del Sistema Integrado de Transporte Público de la ciudad cuando debo visitar zonas muy lejanas o con problemas de seguridad. En los días de descanso, casi siempre voy a rodar por un municipio cercano a la capital”.

Este año, Orlando tiene a su cargo los procesos sociales urbanos en las coberturas vegetales de Ciudad Bolívar, una localidad montañosa del sur de la ciudad donde también atiende varios proyectos de restauración ecológica en las zonas rurales.

“A la mayoría de sitios en Ciudad Bolívar, debido a su lejanía o inseguridad, no puedo llegar en bicicleta, algo que hacía casi a diario cuando fui el profesional social en localidades como Teusaquillo, Puente Aranda o Barrios Unidos”.

A inicios de febrero, en una reunión del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, Yenny Rosas, la coordinadora, les informó a los profesionales que debían diseñar una estrategia para un nuevo proyecto del grupo de coberturas vegetales icónicas.

Se trata de “Señalética histórica”, la cual busca instalar un sistema de señalética con QR en los sitios donde habitan los 215 árboles exaltados como patrimoniales en Bogotá y que inició en localidades como La Candelaria, Santa Fe, Chapinero, Suba, Usaquén y Puente Aranda.

“Yenny propuso hacer un ciclopaseo por los lugares del centro histórico que albergan árboles patrimoniales y los cuales ya cuentan con la señalética. Cuando preguntó quién quería liderar la actividad, inmediatamente levanté la mano”, aseguró Orlando.

La futura rodada debía ser por 10 sitios de La Candelaria y Santa Fe donde habitan más de 60 árboles patrimoniales, tesoros verdes que han sido testigos silenciosos de la historia de la ciudad. Orlando y Yenny diseñaron la ruta.

Las paradas serían en el parque Central Bavaria, el Museo Nacional, la Sociedad Colombiana de Arquitectos, el parque de La Independencia, la Biblioteca Nacional, Terraza Pasteur, la Quinta de Bolívar, el parque de los Periodistas, el Museo de Ia Independencia y la plazoleta Rufino Cuervo.

“El punto de partida sería el parque Bavaria y el final la plazoleta Rufino Cuervo. Luego de evaluar las calles y avenidas, definimos que este ciclopaseo sería de 4,5 kilómetros y tendría un tiempo aproximado de cuatro horas”, aseguró Orlando.

El equipo social diseñó una pieza comunicativa con un link para que los ciudadanos interesados en la actividad se inscribieran. Según el licenciado en biología, varios de ellos informaron que no tenían bicicleta.

“Por eso me contacté con el Instituto Distrital de Turismo (IDT) y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), entidades que cuentan con bicicletas y ambas decidieron participar en la actividad”.

Orlando también habló con la Policía Metropolitana de Bogotá para que varios uniformados garantizaran la seguridad del bici-recorrido, agendado para el viernes 20 de febrero; durante toda una semana, estuvo atento a los pormenores de la actividad.

“Cerca de 30 ciudadanos confirmaron su asistencia al ciclopaseo y los citamos a las ocho de la mañana en el Museo Nacional. La rodada también contaría con la presencia de funcionarios del IDT, IDRD, la Policía y el JBB”, informó Orlando.

¡A conocer el patrimonio verde!

A las seis de la mañana del pasado viernes 20 de febrero, Orlando ya estaba listo para rodar por la ciudad. A esa hora, salió de su casa rumbo al punto de encuentro del ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico de Bogotá.

Luego de cerca de una hora de recorrido en su bicicleta, llegó a un sitio ubicado al frente del Museo Nacional. Allí lo esperaban Laura Castellanos y Daniel Escobar, profesionales del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa que lo apoyarían durante la actividad.

“Mis compañeros me ayudaron a reclamar las 10 bicicletas que nos prestó el IDT, las cuales estaban guardadas en un parqueadero del Centro Internacional. Aunque no fueron necesarias las ciclas del IDRD, varios de sus funcionarios nos quisieron acompañar”.

Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico
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Cuando el reloj marcó las ocho de la mañana, los cerca de 30 participantes ya estaban listos para rodar en las ciclas y conocer varios de los árboles patrimoniales del centro histórico de la ciudad. Orlando y sus colegas los llevaron al parque Bavaria, la primera parada del ciclopaseo.

Allí los esperaban tres profesionales del equipo de coberturas vegetales icónicas del JBB, expertos que se iban a encargar de informarles sobre la historia de estos pilares verdes de la ciudad; también estaban varios funcionarios del IDT.

La actividad inició con una charla sobre el contexto de “Señalética histórica”, proyecto de la entidad que tiene como meta instalar una señalética con QR en las zonas que cuentan con los 215 árboles patrimoniales de la ciudad; el ideal es que puedan consultar su historia.

Según Julio Palacios, coordinador del equipo de coberturas vegetales icónicas, esta nueva estrategia busca acercar este patrimonio vivo de la ciudad con los ciudadanos, un tesoro que pocos conocen.

“También le apuntamos a divulgar, comunicar y educar a través de elementos físicos que transmiten información histórica, cultural, social, natural y paisajística de los árboles exaltados como patrimoniales en la ciudad”.

La meta es que las zonas donde habitan estos 215 “abuelos” arbóreos de la ciudad, de 35 especies distintas, tengan tótems en cemento con la señalética en su parte superior para que las personas conozcan su historia a través de los QR.

“Desde sus celulares y por medio de los QR, los ciudadanos conocerán la ubicación geográfica, descripción de los contextos locales, escenarios actuales e información técnica e histórica de estos árboles patrimoniales que nos han definido como sociedad”, precisó Palacios.

A la fecha, el JBB ha instalado 26 tótems en zonas de siete localidades que albergan estos tesoros verdes longevos: La Candelaria (ocho), Chapinero (siete), Santa Fe (seis), Usaquén (dos), Teusaquillo (uno), Puente Aranda (uno) y Suba (uno).

“Queremos consolidar una cultura de custodia ciudadana que garantice la permanencia y protección de este arbolado icónico. Además, las entidades educativas y culturales contarán con insumos para la educación ambiental y la formación de identidad territorial”, dijo Palacios.

Rodada patrimonial

Terminada la introducción del nuevo proyecto del JBB, Richard Quitián y Alexis Acero, profesionales del grupo de coberturas icónicas, les informaron a los más de 30 participantes sobre los árboles patrimoniales del parque Central Bavaria.

“Este sitio de la carrera 13a con calle 28 cuenta con dos árboles patrimoniales: un mano de oso (Oreopanax albanensis) y un sangregado (Croton magdalenensis), individuos con más de 30 años de vida”, indicó Richard.

El parque Central Bavaria, donde operó una de las fábricas de esta empresa cervecera, se convirtió en uno de los proyectos más interesantes en renovación urbana en la ciudad. Mezcla el comercio y la vivienda en una zona donde el verde marca la parada.

Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico
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“El proyecto recicló dos estructuras de la fábrica de cervecería Bavaria. Tiene bosques de pinos romerones (especie nativa), magnolios, urapanes y cerezos. El mano de oso patrimonial es el más alto de esta especie que hay en las zonas urbanas de la ciudad”, apuntó Richard.

El ciclopaseo se dirigió hacia el Museo Nacional, un ícono de la localidad de Santa Fe que cuenta con ocho árboles patrimoniales de especies como caucho sabanero, cedro, ciprés, palma de cera y roble.

Este museo, fundado el 28 de julio de 1823, tiene una cobertura vegetal variada y longeva. Sus árboles patrimoniales han perdurado al paso del tiempo: los cauchos, ubicados en el frente de la entrada, fueron plantados a finales de la primera década del siglo XX.

El más antiguo de los museos del país primero se instaló en la antigua Casa Botánica y ha ocupado varias sedes. Desde 1948 está en las instalaciones de la antigua Penitenciaría Central de Cundinamarca, conocida como “Panóptico”.

“Cuenta con dos patios interiores donde están un cedro, una palma de cera y un roble, árboles que obedecieron a la modificación en el diseño y están allí desde 1948. Este edificio fue declarado Monumento Nacional en 1975”, aseguraron los expertos del JBB.

La tercera parada del bici-recorrido fue al frente del edificio de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA), ubicada en la carrera 6 con calle 26 y al frente de la antigua Plaza de Toros. Esta es una de las obras del icónico Rogelio Salmona.

“Es una torre esbelta de oficinas en ladrillo que se basa en una plataforma semienterrada, donde se encuentran algunas oficinas de la SCA, una biblioteca, una galería de exhibición y un auditorio”.

Unos años después de su construcción, se realizó la renaturalización de sus zonas frontales con la plantación de cuatro platanos (Platanus occidentalis), una especie nativa de Norte América seleccionada por Salmona, de los cuales sobreviven tres.

El ciclopaseo siguió en la Independencia, el segundo parque más antiguo de Bogotá que fue adecuado en 1907 para la primera exposición Agrícola e Industrial, año en el que le dieron el nombre de parque Hermanos Reyes o el bosque Reyes.

“En 1909 cambió su nombre a la Independencia y fue intervenido para la conmemoración de los 100 años de existencia de la República de Colombia. Varias palmas de cera fueron traídas con el objetivo de adornar el parque”, informaron los expertos del JBB.

Seis palmas de cera, un árbol de la bella sombra (Phytolacca dioica), un caucho Tequendama y un caucho sabanero, fueron exaltados como patrimoniales. “Las palmas de cera son las más antiguas del lugar y cumplen un centenar de años”.

Hacia las 10 de la mañana, el ciclopaseo llegó a Terraza Pasteur (carrera 7 con calle 23), una edificación construida en 1919 bajo el diseño de Manrique Martín y que primero fue nombrada como Terraza El Dorado.

“En 1922 se realizó un homenaje a Louis Pasteur en el marco de los festejos de su centenario de nacimiento. Su inauguración fue en 1923 y al mismo tiempo, el Concejo Municipal renombró el sitio como Terraza Pasteur”.

Según los profesionales del JBB, en la década del 1930 se plantaron árboles y plantas de jardín que no duraron mucho tiempo. Sin embargo, en 1977, en el andén del edificio, se replantaron tres palmas fénix (Phoenix canariensis), de las cuales dos siguen con vida.

“Estas emblemáticas palmas aún no cuentan con la señalética. Nuestra meta es instalar el tótem y la pieza comunicativa del QR durante el primer semestre de este año para que los transeúntes conozcan la historia verde de la zona”

Memoria verde

En la Biblioteca Nacional (carrera 5a con calle 24), los ciclistas conocieron sus tres árboles patrimoniales: dos pinos australianos más conocidos como casuarinas (Casuarina equisetifolia) y una imponente palma Fénix.

Esta biblioteca, fundada en 1777, fue una de las primeras bibliotecas públicas en América Latina. En 1822 fue trasladada del palacio San Carlos al edificio Las Aulas, ubicado cerca de la iglesia San Ignacio.

“A finales del siglo XIX se consideró la posibilidad de construir un edificio solo para este uso. El 20 de julio de 1938 se inaugura la sede en el costado sur del parque de la Independencia, construcción diseñada por el arquitecto Albero Wills Ferro”.

Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico
Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico

En la entrada, según los expertos del JBB, se contempló un eje lineal para el diseño de los antejardines. Es posible que la plantación de las casuarinas corresponda a un par de años después de su inauguración.

“La palma fénix fue fruto de un traslado, al igual que las palmas ubicadas en Terraza Pasteur, haciendo parte de la remodelación y revegetalización del entorno del edificio de la Biblioteca Nacional en 1978, edificación declarada bien de interés cultural en 1975”.

La séptima parada del bici-recorrido fue en una de las moradas del Libertador de Colombia, un sitio ubicado en las faldas del cerro de Monserrate donde Simón Bolívar y Manuelita Sáenz habitaron durante algunos años.

La Casa Quinta de Bolívar es el sitio con mayor número de árboles patrimoniales en Bogotá: 31 en total. Entre las especies se encuentran ciprés mexicano, sangregado, palma de cera, palma bayoneta, nogal, ciprés de Monterrey, ciprés americano, laurel, camelia y cedro.

Los participantes tuvieron la oportunidad de ingresar a esta morada de Simón Bolívar y conocer parte de la historia de la quinta, como que fue construida hacia 1800 y comprada por el gobierno para otorgásela a Simón Bolívar en reconocimiento de su lucha por la independencia.

“Fue un espacio de descanso para el Libertador y tiene un gran valor en el patrimonio arquitectónico de la historia de la capital. Simón Bolívar la habitó transitoriamente entre 1821 y 1829”, informaron Richard y Alexis.

La casa de la Quinta de Bolívar, que siempre tuvo jardines, luego fue utilizada para fines como colegio de señoritas, cervecería, curtiembre y hospital. En 1919, la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá la adquirió y adecuó.

 “Con ello aparece el empedrado de los caminos en los jardines en la década de 1930. Posterior a su declaratoria patrimonial, en 1979 se construyó la plazoleta de banderas y en 1991 el gobierno solicitó la restauración de la casa para un museo”.

Este ícono del centro histórico alberga árboles de excepcional valor patrimonial y se constituye en un corazón verde de Bogotá. “Tiene un jardín arbolado con características patrimoniales en la cabecera de la ciudad”.

Últimas paradas

Las tres últimas paradas del primer ciclopaseo del JBB por los árboles patrimoniales del centro histórico de Bogotá fueron en la localidad de La Candelaria, justo en zonas bastantes transitadas por los turistas nacionales y extranjeros.

En el parque de los Periodistas, los ciclistas apreciaron una palma fénix que resalta por su porte en medio de sangregados y falsos pimientos. Además de contemplar la majestuosidad de su tamaño, los ciclistas conocieron la historia del sitio.

“Este parque fue reconocido con este nombre porque en los años 60, tanto periodistas, escritores y poetas, se reunían en el sitio. Fue el lugar ideal para intercambiar información periodística y literaria, y en 2014 se lo dedicaron a Gabriel García Márquez”.

Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico
Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico

En 1977, este ícono literato recibió una palma fénix en estado juvenil, “siendo parte del plan de arborización urbana para la época, que ejecutaba la plantación de esta especie en algunos sitios emblemáticos del centro de la ciudad”.

La rodada llegó al Museo de la Independencia, también conocido como la Casa del Florero, un inmueble construido para el mariscal Hernán Venegas Carrillo a finales del siglo XVI y que entre 1739 y 1792 fue propiedad de Francisco Moreno y Escandón, fiscal de la Real Audiencia.

“Posteriormente, fue cedida por Sebastián Rodríguez Trujillo a su hija, quien alquilaba el balcón para presenciar los eventos que se realizaban en la plaza mayor. En 1801 fue destinada al comercio, en donde se encontraban diversos establecimientos”.

Según Alexis y Richard, la casa fue decisiva para la independencia a partir del 20 de julio de 1810. “Allí se realizó el cabildo abierto y se expidió el acta de revolución. En 1960, en conmemoración de los 150 años de la Independencia, fue inaugurado el museo”.

En esta zona, los participantes refrescaron su memoria. En abril de 1948, por el Bogotazo, la casa quedó muy afectada y solo la esquina nororiental resistió al incendio. “Tuvo varios usos. Pero desde 1959, cuando se restauró, comenzó a cumplir la función de lugar cultural”.

Para la conmemoración del Bicentenario de la Independencia, se realizó una renovación del museo que incluyó la plantación de dos palmas de cera (1960), declaradas como árboles de interés público, al igual que el jardín Nariño.

A pocos metros, el bici-recorrido por el patrimonio verde del centro histórico de Bogotá llegó a su fin en la plazoleta Rufino Cuervo o San Carlos (calle 10 con carrera 6), sitio que alberga tres palmas fénix de gran porte.

“Es un lugar emblemático que ha sido testigo de varias transformaciones en la ciudad. Esta calle dio origen a Bogotá y hace parte de un eje de conexión oriente occidente, relacionándose con las plazas Simón Bolívar, Mártires y España”, mencionaron los expertos del JBB.

En esta plaza, justo en 1846, se localizó temporalmente el Mono de la Pila, la fuente de agua más antigua de Bogotá. Luego fue ubicada en el patio de la Casa de las Aulas, haciendo parte hoy en día del jardín del Museo Colonial.

“Desde 1914, en la plazoleta se encuentra el monumento de Rufino José Cuervo Urisarri, filólogo, lexicógrafo y principal protagonista de la cultura colombiana. Tiene un jardín con anémonas, amarantos, margaritas blancas y caléndulas”.

Alexis aseguró que, entre las diferentes especies vegetales del jardín, se destacan las tres palmas fénix, una planta originaria de las Islas Canarias y utilizada con frecuencia para la arborización urbana de Bogotá.

“Las tres palmas fueron plantadas hacía 1936 para cumplir con la celebración del IV Centenario de la Fundación de Bogotá en 1938, siendo su mayor atractivo y la vegetación más longeva que se ha mantenido en el sitio”.

Futuras actividades

Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del JBB, otro gran apasionado del ciclismo y que participó en el primer recorrido en bicicleta por el patrimonio verde del centro histórico de la ciudad, se encargó del cierre de la actividad.

“Esta nueva estrategia de señalética y recorridos es otra forma de proteger el patrimonio histórico y vegetal de la ciudad. Aunque la mayoría de los ciudadanos conocemos el centro histórico, son pocos los que saben sobre sus árboles patrimoniales”.

Según Álvarez, cuando ocurrió el Bogotazo y todo el centro estaba en llamas, en los patios de algunas viviendas ya habitaban varias palmas de cera y sobrevivieron al fuego. “Los árboles patrimoniales son testigos silenciosos de nuestra historia”.

Historias del verde urbano: Ciclopaseo por el patrimonio verde del centro histórico

Luego de agradecerles a los cerca de 30 ciudadanos por participar en este ciclopaseo, el subdirector técnico operativo del JBB les informó que este no será el último. El objetivo es realizar la actividad en los sitios donde se vaya ubicando la señalética histórica.

“Nuestra meta, a mediano plazo, es que los 215 árboles patrimoniales de la ciudad cuenten con señaléticas en los sitios donde habitan. Luego, realizaremos actividades sociales como estos recorridos en bicicleta para que la ciudadanía los conozca”.

Álvarez tiene proyectado que en estos recorridos participen varias entidades del Distrito y agencias turísticas. “Por ejemplo, en el centro hay muchos emprendimientos que alquilan ciclas y  los patrimoniales podrían ser parte de sus rutas; la vegetación tiene mucha historia”.

Orlando Blandón, profesional social que tuvo a su cargo toda la logística del primer ciclopaseo por la memoria verde del centro histórico de la ciudad, se encargará de liderar la organización de las próximas actividades por los árboles patrimoniales.

“Ya estoy pensando en cuadrar la logística para hacer bici-recorridos por los árboles patrimoniales de Chapinero y Usaquén que ya cuentan con la señalética, actividades a las que invitaremos a la ciudadanía y entidades del Distrito como el IDT y el IDRD”.