Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico

Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico

El Jardín Botánico José Celestino Mutis adelanta un novedoso proyecto de restauración ecológica en este predio montañoso afectado por los incendios forestales.

33,3 hectáreas de Buenos Aires, área que colinda con el relleno sanitario Doña Juana, renacerán con miles de árboles de 20 especies nativas del ecosistema subxerofítico.

En esta zona sobrevive uno de los pocos relictos en la ciudad de este bosque andino, plantas de bajo porte que crecen en sitios semiáridos o con déficit hídrico.

Bogotá, febrero de 2026. El fuego y las bocanadas de humo fueron las protagonistas en Bogotá durante los últimos días de enero de 2024. Coberturas vegetales de Chapinero, Kennedy, Bosa, San Cristóbal, Usme y Ciudad Bolívar fueron calcinadas por los incendios forestales.

Los coletazos de El Niño, fenómeno que se caracteriza por el aumento en la temperatura y déficit de lluvias, desataron una de las temporadas de sequía más críticas en la capital del país. Acciones malintencionadas por la mano del hombre, empeoraron el panorama.

Las imágenes de El Cable, una de las montañas de los cerros orientales de la ciudad, eran dantescas. El verde de la vegetación desapareció por las llamas y humaredas de estos incendios que pusieron al límite el trabajo del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.

Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico
Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico

Una zona que colinda con el relleno sanitario Doña Juana y ubicada al frente del cementerio Serafín, sitios separados por el paso de la avenida Boyacá, ardió y el fuego puso en alto riesgo a uno de los pocos relictos del bosque subxerofítico andino, un ecosistema del que pocos hablan.

Las orquídeas, arbustos espinosos, suculentas y otras especies de esta vegetación de porte bajo de Buenos Aires, un predio de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) en el sector Mochuelo II de la localidad de Ciudad Bolívar, se convirtieron en un cenicero.

Los incendios forestales en esta montaña del sur de la ciudad hicieron palidecer al ecosistema subxerofítico andino de este predio, una cobertura que crece en sitios semiáridos y con déficit hídrico, alta radiación y suelos con baja retención de agua.

Este tipo de bosque ubicado entre los 2.500 y 3.100 metros sobre el nivel del mar y que se podría catalogar como “enano”, se adapta a la aridez y factores edáficos, topográficos y microclimáticos que crean islas secas en una región húmeda.

La afectación de sus plantas por los incendios forestales puso en jaque servicios ecosistémicos claves en la zona, como la estabilización del suelo, la regulación hídrica, la protección contra erosión de taludes y el refugio de muchas especies de fauna.

El ecosistema subxerofítico se caracteriza por una vegetación adaptada a condiciones de aridez relativa, con especies leñosas de porte bajo, hojas pequeñas o coriáceas y raíces  profundas que les permiten sobrevivir en suelos con baja retención de humedad.

Este tesoro oculto para la mayoría de ciudadanos es hábitat de especies endémicas y cumple funciones ecosistémicas claves como la regulación hídrica en zonas de transición entre climas secos y húmedos, además de ser un reservorio importante de carbono en zonas montañosas.

Nuevo proyecto

Varias zonas del bosque subxerofítico de Buenos Aires, predio que cuenta con formaciones rocosas formadas por el paso del agua y que lucen similares a las del área protegida de los Estoraques, quedaron chamuscadas por los incendios forestales.

La restauración de las áreas afectadas no podía ser inmediata. Luego de que todos los fuegos y puntos de calor fueran extinguidos, el paso a seguir fue dejar un tiempo prudencial para que el suelo descansara y la naturaleza hiciera lo suyo y se regenerara por sí sola.

Luego, la UAESP se comunicó con el Jardín Botánico de Bogotá (JBB) para darle vida a un nuevo proyecto de restauración ecológica, un proceso que ambas entidades lideran mancomunadamente en varias zonas de los dos Mochuelos de Ciudad Bolívar (Alto y Bajo).

Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico
Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico

Según Paola Valencia, coordinadora del equipo de restauración ecológica de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, se priorizó trabajar en 33,3 hectáreas del predio, las más afectadas por el fuego presentado a finales de enero de 2024.

“Definimos el cronograma de las etapas de gestión, diagnóstico y ejecución para este novedoso proyecto en uno de los ecosistemas más vulnerables de la ciudad. El objetivo fue ofrecer una visión clara de los pasos hacia la consecución de los objetivos de restauración”.

En los primeros meses de 2025, los ingenieros, biólogos, técnicos y operarios de este grupo del JBB adelantaron la etapa de gestión, algo fundamental para sentar las bases del proyecto. Paola aseguró que lo primero fue adelantar mesas de trabajo y recorridos por la zona.

Luego, durante la fase de diagnóstico, se realizó una recopilación y análisis de la información biótica, social y cartográfica de la zona, datos esenciales para diseñar una intervención de restauración efectiva, pertinente al contexto local y científicamente fundamentada.

Esta etapa se basó en actividades como una revisión de información secundaria y bibliográfica; la ejecución de salidas de campo para caracterizar la estructura ecológica de referencia; y el levantamiento inicial de actores y diagnóstico social.

También se realizó la generación de cartografía base; la planificación de necesidades de material vegetal; la creación de cartografía temática especializada; el análisis de estrategias limitantes y tensionantes del área; y la formulación de los diseños de intervención.

“El diagnóstico se abordó desde una perspectiva multidisciplinaria, integrando el levantamiento técnico inicial con análisis científicos y socio-participativos profundos. En las visitas se plantearon estrategias de manejo diferenciadas según las condiciones ecológicas”, dijo Paola.

Enoc Sánchez, técnico en producción agroindustrial y viverista del equipo de restauración ecológica del JBB, realizó varias visitas de consecución de semillas y levantamientos vegetales del área de intervención en el predio.

“En el ecosistema subxerofítico registramos condiciones típicas de un matorral semiseco altoandino, caracterizado por períodos secos prolongados de hasta seis meses, alta radiación solar, vientos frecuentes y suelos poco profundos”, afirmó la coordinadora.

Esta evaluación evidenció una vegetación compuesta por arbustos achaparrados, hojas coriáceas o  caducas, suculentas, espinosas, orquídeas, pajonales intercalados y arbustos dispersos resistentes.

“Este ecosistema, considerado único a nivel mundial por su combinación de condiciones semiáridas en zonas de alta montaña, alberga una biodiversidad especializada y de alta resiliencia, pero también altamente vulnerable a alteraciones antrópicas”, apuntó la ingeniera.

Tensionantes y listado de especies

En las visitas realizadas durante 2025, los profesionales también evidenciaron varios tensionantes sociales que atentan contra el bosque subxerofítico de Buenos Aires, una zona de Ciudad Bolívar que es vista como un matorral.

Inadecuada disposición de residuos sólidos, asentamientos humanos, quemas ocasionales y especies vegetales introducidas o invasoras como acacia, urapán, holly liso, cardo y kikuyo, hacen parte del listado.

“Estas especies representan un desafío para la restauración, ya que compiten con la vegetación nativa, modifican las condiciones edáficas y microclimáticas y reducen la capacidad de regeneración natural del ecosistema subxerofítico”, aseguró Paola.

Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico
Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico

El proyecto de restauración, según la investigación del JBB, también representa un reto debido al clima seco, vientos intensos, erosión del suelo y precipitaciones escasas, factores que condicionan la disponibilidad hídrica para la regeneración de la vegetación.

“La pendiente severa del terreno agrava estos efectos, incrementando así el riesgo de escorrentía superficial y la pérdida de suelo fértil. Esto significa que la restauración debe considerar tanto las presiones sociales como los desafíos ecológicos”.

El trabajo de Enoc Sánchez, técnico del JBB que lidera el vivero de Las Mercedes, predio de la reserva Thomas van der Hammen donde la entidad tiene uno de sus proyectos de restauración ecológica, arrojó el listado de especies para restaurar Buenos Aires.

Lo conforman más de 20, como cadillo, tinto, chinchimani, chiripique, hayuelo, garbancillo, espadilla, cabuya, amor seco, gurrubo, saltón, nopal, salvia, salvia morada, salvia del Sumapaz, estevia, dividivi y corono.

“Estas especies las estamos propagando en el vivero La Florida. También tenemos identificados los sitios a intervenir en las 33,3 hectáreas que vamos a restaurar en Buenos Aires, como las de enriquecimiento, franja protectora de cuerpos de agua y nucleación”, precisó Paola.

Inicia el trabajo operativo

En 2026 y 2027, el Jardín Botánico realizará la fase de ejecución del proyecto de restauración ecológica en Buenos Aires, un trabajo en el que participarán ingenieros, profesionales bióticos y sociales y operarios.

“En esta etapa se materializará la planificación estratégica y los hallazgos del diagnóstico previo. Además de las plantaciones de especies nativas, este trabajo tiene como objetivo involucrar a la comunidad local para garantizar la sostenibilidad del proyecto”, expresó la coordinadora.

La fase de campo inició el pasado martes 17 de febrero con un recorrido por el predio. A las ocho de la mañana, 10 trabajadores del JBB se encontraron al frente del cementerio Serafín para caminar por la montaña de este bosque subxerofítico.

Historias del verde urbano: Buenos Aires: un predio de Ciudad Bolívar que restaurará su bosque subxerofítico
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El objetivo principal de la inspección, liderada por la ingeniera Johana Rueda, era analizar las condiciones del suelo para abrir los huecos de 40 por 40 centímetros que albergarán a los miles de árboles nativos que fueron propagados en el vivero La Florida.

Estaba acompañada por las profesionales bióticas Johanna González y Ángela Zabaleta; el social Orlando Blandón; el apoyo a la coordinación Edwin Triana; el profesional Alejandro Angulo; y los operarios Elizabeth Rondón, Germán Ramírez, Basilio Pinilla y Juan Rodríguez.

Antes de iniciar el recorrido, los expedicionarios divisaron a lo lejos un hombre fornido acompañado por un perro negro que bajaba de la montaña. Orlando lo abordó y le contó que era un visitante asiduo del predio.

Carlos Vega, habitante de un barrio cercano que recorre Buenos Aires tres veces a la semana en horas de la mañana, conoció el objetivo del proyecto de restauración y luego les hizo varias recomendaciones para el futuro trabajo de campo.

“La seguridad es la mayor problemática. Les recomiendo que siempre estén en grupo y socialicen las actividades con las personas que están en la parte alta de la montaña. En esta zona han pasado cosas muy duras y es mejor avisar”.

El caminante que trabaja como celador y ha plantado decenas de aguacates en los parques de su barrio, les aseguró que Buenos Aires es un sitio lleno de biodiversidad. “He visto muchas aves, como lechuzas y búhos, además de conejos e incluso lagartijas”.

Debido a cuestiones laborales, Carlos no pudo acompañarlos durante todo el recorrido. Los expertos del JBB siguieron subiendo por la montaña, un recorrido donde fue evidente la regeneración natural luego de los incendios de 2024.

No evidenciaron muestras de material vegetal quemado y con sus celulares registraron una “sobredosis” de orquídeas diminutas de diferentes colores que decoran el predio, además de muchos hayuelos en crecimiento.

En la expedición por Buenos Aires, que duró más de tres horas, los expedicionarios también observaron especies vegetales como mortiño, tomatillo, cucubo, salvio, guaba, espino garbanzo, uva camarona y encenillo.

“La regeneración natural en el predio fue muy exitosa. Ahora nuestro reto es fortalecer las zonas priorizadas con miles de árboles nativos de más de 20 especies de este ecosistema subxerofítico”, precisó Johanna Rueda.

En una de las formaciones rocosas de Buenos Aires, sitios que se formaron por el paso del agua que baja desde lo más alto de la montaña, la operaria Elizabeth Rondón, más conocida como Chava, observó a una pequeña ave.

“Yo la conozco como dormilón. Anida en los huecos que forman las piedras y casi siempre está dormida. Verla en Buenos Aires me causó mucha felicidad porque este sitio será mi oficina durante todo este año”.

El avistamiento de Chava se trataba de un pichón de Systellura longirostris, una especie de ave comunmente conocida como guardacaminos, calientapuestos o chotacabra que se caracteriza por sus hábitos nocturnos.

Luego, la expedición continuó su camino hasta detenerse en una de las zonas priorizadas. Los operarios abrieron un hueco con una pala y evidenciaron que esta tarea iba a requerir de otra herramienta.

“Vamos a necesitar de una pica para abrir los huecos porque el suelo está demasiado compactado”, dijo Chava. A la misma conclusión llegaron los operarios en los tres huecos más que abrieron en Buenos Aires.

Al terminar el recorrido de inspección, la ingeniera Johana Rueda les informo a los demás participantes que muy pronto se realizará la primera plantación en el predio, un trabajo que contará con la participación de dos cuadrillas de 16 operarios.

“Uno de los retos será el transporte del material vegetal. Nuestro profesional social hará gestión para ver si es posible descargarlo en la parte alta de la montaña, ya que la mayoría de sitios priorizados están en esta zona”.

La meta de este año es restaurar la mitad de las 33,3 hectáreas de Buenos Aires, trabajo que también contará con un monitoreo de indicadores estructurales (cobertura, densidad y diversidad), la integración de la comunidad y el control de especies invasoras.

“El ecosistema subxerofítico es nuevo para el equipo en temas de intervención. Por eso, contamos con un riguroso componente técnico y de monitoreo y un robusto programa de participación comunitaria para garantizar la sostenibilidad a largo plazo”, concluyó Paola.