Historias del verde urbano: ¡Una pajareada en Timiza durante el atardecer!

Historias del verde urbano: ¡Una pajareada en Timiza durante el atardecer!

El Jardín Botánico realizó su cuarta jornada de avistamiento de aves en este parque metropolitano de Kennedy que está en proceso de convertirse en un bosque urbano.

Durante el atardecer, la comunidad registró 14 especies aladas como el gavilán maromero, guaco, sirirí, garza real, chamón, copetón, pechirrojo, cormorán y colibrí.

Varios niños de Huellitas en el Alma, una fundación que acompaña a la niñez colombiana en su lucha contra el cáncer, fueron los protagonistas de esta pajareada.

Bogotá, agosto de 2026. Cuando las manecillas del reloj marcan las cuatro de la tarde, el parque metropolitano Timiza, un antiguo oasis de biodiversidad conocido por su extenso lago de aguas verdosas, recibe a cientos de visitantes.

Durante los primeros vistos del atardecer, patinadores, jugadores de fútbol y baloncesto, corredores y ciclistas se dan cita en este ícono deportivo de la localidad de Kennedy inaugurado en 1968 y que en el pasado albergó una rueda de Chicago y un pequeño zoológico.

El pasado miércoles 19 de agosto, Adriana Tusso, licenciada en biología del equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá (JBB), llegó a esa hora a este lugar donde se hacían recorridos en botes por el cuerpo de agua.

Historias del verde urbano: ¡Una pajareada en Timiza durante el atardecer!
Historias del verde urbano: ¡Una pajareada en Timiza durante el atardecer!

Su intención no era hacer ejercicio o caminar por los recovecos verdes de este parque que alberga más de 2.600 árboles y arbustos y el cual se encuentra en proceso de convertirse en uno de los bosques urbanos oficiales de la ciudad.

“Visité Timiza con el objetivo de realizar la cuarta jornada de avistamiento de aves de este año, una actividad en la que participan varios líderes sociales y ambientales, huerteros y habitantes del sector que se están formando como pajareros”.

Adriana ingresó por la entrada ubicada a pocos metros del CAI de Timiza, un sitio donde se dieron cita más de 30 personas que querían conocer la magia biodiversa de los alados que encuentran alimento o refugio en las coberturas vegetales.

“Me sorprendí y alegré mucho al ver la cantidad de ciudadanos interesados en participar en este avistamiento, el primero que íbamos a realizar durante las últimas horas de la tarde. Esto demuestra que la comunidad quiere conocer y aprender mucho de las aves”.

Los últimos rayos del sol eran picantes e incandescentes. Por eso, la profesional social que lidera la cocreación para convertir a Timiza en un bosque urbano, el primero de Kennedy, organizó al grupo comunitario bajo la sombra de un falso pimiento para dar las indicaciones de la actividad.

Varios niños de Huellitas en el Alma, una fundación que acompaña a la niñez colombiana en su lucha contra el cáncer, acompañados por sus padres; y líderes ambientales, huerteros, jóvenes y personas interesadas en el mundo de las aves; rodearon a Adriana.

“Vamos a agudizar nuestros sentidos para observar o escuchar las aves de Timiza, un parque y bosque urbano que colinda con los meandros del río Tunjuelo y el humedal Tingua Azul. El silencio debe ser el hilo conductor de la actividad”.

La licenciada en biología graduada de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas vestía un saco con las imágenes de varios búhos. “Escogí esta prenda porque en Timiza hemos avistado varias veces al búho orejudo y ojalá podamos verlo hoy”.

Laura Santacruz, bióloga del equipo de arbolado adulto, y Paulieth Segura, profesional del equipo de participación de la Subdirección Educativa del JBB, les dieron a los asistentes varios binoculares y guías de aves impresas.

“El objetivo es registrar las fotografías y sonidos de las aves que registremos en Timiza durante este atardecer en las cuentas que tenemos en plataformas como iNaturalist o eBird. Para identificar los sonidos podemos utilizar la herramienta Merlin”.

14 especies de aves

Adriana precisó que el objetivo de la cuarta jornada de avistamiento en Timiza era registrar las especies nocturnas que visitan este parque o bosque urbano, un ícono de Kennedy que tiene una extensión de 29,8 hectáreas.

“Las tres jornadas pasadas las iniciamos a las 6:30 de la mañana y logramos conocer varias aves de hábitos diurnos. En el atardecer y parte de la noche, queremos conocer a los alados que vistan la zona durante estas horas”.

Los pajareros no tuvieron que esperar mucho para avistar la primera especie. Un gavilán maromero, también conocido como espíritu santo, apareció en el cielo azul libre de nubes a los pocos minutos de finalizar las charlas de introducción.

Historias del verde urbano: ¡Una pajareada en Timiza durante el atardecer!
Historias del verde urbano: ¡Una pajareada en Timiza durante el atardecer!

“El Elanus leucurus es una especie que habita en el oeste de América del Norte y partes de América del Sur. Esta ave rapaz se caracteriza por permanecer suspendida en el aire mientras avista sus presas”, dijeron las expertas.

Este avistamiento les aceleró el corazón a Oliver, Johnny y Robert, niños que batallan contra el cáncer y que hacen parte de Huellitas en el Alma, una fundación creada hace 12 años y con ocho de presencia en Bogotá, justo en una de las casas del barrio Timiza.

“Ver sobrevolar las aves es un regalo que todos debemos admirar. Aunque nos dijeron que el gran reto de la jornada era ver el búho orejudo, observar cualquier pájaro es un regalo de la vida”, dijo Oliver.

Durante aproximadamente dos horas del atardecer, antes de que el sol se ocultara por el occidente (en dirección opuesta a los cerros orientales), los participantes lograron registrar 12 especies de aves.

“Gavilán maromero, copetón, chamón, torcaza, pechirrojo, cucarachero, garza real, mirla, guaco, colibrí chillón, alcavarán, cormorán, sirirí y golondrina estuvieron entre las especies que avistamos durante esta jornada”, informaron las profesionales del JBB.

En uno de los árboles de Timiza, los participantes fueron testigos de una de las muestras salvajes de la naturaleza: el ingreso de las chamonas a uno de los nidos de los copetones para depositar sus huevos.

“El chamón es una especie parásita que pone sus huevos en los nidos de los copetones. En Timiza logramos ver tres hembras chamonas intentado ingresar al nido de una pareja de copetones, una actividad que estuvo acompañada por el accionar de las mirlas”.

Consuelo Guzmán, habitante del sector que ha participado en las pajareadas, quedó impresionada. “Quería montarme en el árbol para que los chamones no pusieran sus huevos en el nido de los copetones. Pero aprendí que es una de las muestras de la naturaleza”.

Al terminar la actividad, los niños Oliver, Johnny y Robert expresaron que quieren seguir participando en las pajareadas por Timiza. “Amamos las aves y hoy aprendimos mucho sobre ellas. Si no tenemos quimioterapias, vamos a venir al parque a ver sus hermosos pájaros”.

“Aunque el búho orejudo no se dejó ver durante este recorrido, las profesionales del JBB no lo mostraron en las guías de aves. Queremos regresar al parque para poder verlo en medio de los hermosos árboles”.

Adriana hizo el cierre de esta pajareada en Timiza durante el atardecer con una buena noticia. “Seguiremos invitando a la comunidad para que conozcan la belleza alada del bosque. Nuestro objetivo es consolidar un grupo comunitario de monitoreo y avistamiento de aves”.