Historias del verde urbano: Tejiendo comunidad: un encuentro de cuidado con los guardianes de los bosques urbanos

Historias del verde urbano: Tejiendo comunidad: un encuentro de cuidado con los guardianes de los bosques urbanos

El Jardín Botánico José Celestino Mutis reunió a los líderes de los bosques urbanos de Bogotá para que participaran en una jornada ambiental y de cuidado.

Los guardianes de la biodiversidad urbana recibieron una terapia de naturaleza, un taller de gastrobotánica y una cocreación para fortalecer los tejidos comunitarios.

El anunció del encuentro fue la llegada de la Mutisia clematis a estos bosques, una de las plantas que descubrió el sabio Mutis en la Expedición Botánica.

Bogotá, mayo de 2026. En medio de la urbanización bogotana, una jungla de cemento, ladrillo y asfalto que no para de crecer, sobreviven pequeños oasis donde el verde, la biodiversidad y el tejido comunitario son los protagonistas.

Se trata de los bosques urbanos, un conjunto de árboles, arbustos, jardines y huertas comunitarias que se conectan con los ecosistemas de la Estructura Ecológica Principal de la ciudad, como los cerros orientales, los humedales y los ríos

Los hay como en botica, es decir con diferentes tamaños, formas, coberturas e historias. Algunos están ubicados en los parques más icónicos de la capital y otros se consolidaron en separadores viales, zonas montañosas o en inmediaciones de los cuerpos de agua.

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Sin embargo, todos comparten el mismo corazón: una defensa comunitaria que lleva décadas luchando por mantener con vida el hogar de las aves, abejas, mariposas, ranas y culebras sabaneras y una de las principales fuentes de oxígeno.

En diciembre de 2021, la palabra “bosques urbanos” cogió más peso en Bogotá cuando fue incluida en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la hoja de ruta para los próximos 12 años (hasta 2035).

La carta de navegación (decreto 555) le ordenó a la Secretaría Distrital de Ambiente y al Jardín Botánico de Bogotá (JBB) trabajar en articulación con la ciudadanía para fortalecer y consolidar los 21 bosques urbanos que aparecen en el documento.

El POT también decretó que la comunidad u otras entidades podían postular como bosques urbanos sitios que contaran con coberturas vegetales, árboles, jardines y huertas que estuvieran protegidas a través de la defensa ciudadana.

La cocreación entre el Distrito y la ciudadanía inició en siete bosques urbanos: Parkway y La Esmeralda (Teusaquillo), Brazo Salitre (Barrios Unidos), San Carlos (Rafael Uribe Uribe), Santa Helena (Suba), Arborizadora Alta (Ciudad Bolívar) y Ciudad Montes (Puente Aranda).

“Ciudad Montes, un parque donde funcionó el primer vivero del Distrito, hizo historia al convertirse en el primer bosque urbano postulado por la comunidad”, dijo Germán Darío Álvarez, subdirector técnico operativo del JBB.

La actual administración trabaja en el fortalecimiento verde y comunitario de cinco bosques urbanos más: Canal Boyacá (Fontibón), Granada (Engativá), Timiza (Kennedy), El Tunal (Tunjuelito) y Tierra Viva (Bosa).

“Cuatro (menos Canal Boyacá, que está en el POT) fueron postulados por grupos comunitarios o entidades. La mayoría está en el sur, zonas de la capital que necesitan fortalecer su verde para mitigar la contaminación atmosférica”, aseguró Álvarez.

Estos 12 bosques urbanos no solo han aumentado o fortalecido sus coberturas vegetales, como más árboles y arbustos, nuevos jardines y mejoras en los procesos de agricultura urbana; en ellos también se han formulado proyectos sociales, científicos y de investigación.

“La ciencia participativa avanza en varios de estos bosques. Además, estamos adelantando proyectos de investigación comunitaria de bromelias y magnolios endémicos de Colombia en tres de ellos”, anotó el subdirector.

¡A cuidar a los guardianes!

Desde que inició el proceso de cocreación para fortalecer los bosques urbanos de la ciudad, el Jardín Botánico realiza un encuentro anual con sus líderes ambientales y sociales para identificar retos y mejoras en los diferentes procesos.

Yenny Rosas, licenciada en biología que este año asumió el reto de coordinar el equipo social de la Subdirección Técnica Operativa, conformado por 13 profesionales, quiso darle un giro a esta tertulia boscosa y comunitaria.

“No quería un tipo de rendición de cuentas en un salón donde los líderes presentaran en diapositivas los logros y problemáticas de cada bosque; mi objetivo era brindarles una jornada ambiental de cuidado, un regalo por su gran trabajo”.

Historias del verde urbano: Tejiendo comunidad: un encuentro de cuidado con los guardianes de los bosques urbanos
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Así nació “Tejiendo comunidad: cuidando a los guardianes de los bosques urbanos”, un encuentro donde iban a recibir una terapia de naturaleza, un taller de gastrobotánica y una jornada de cocreación para fortalecer los tejidos comunitarios.

“La meta era consentir a los guardianes a través de una terapia de conexión con la naturaleza del JBB, un baño de verde para dejar atrás el estrés del día a día y agradecerle a la Pachamama. También iban a probar una receta saludable con los regalos de nuestra huerta”.

El espacio de cocreación iba a girar en torno a cinco retos estratégicos de los bosques urbanos: participación ampliada, prácticas inadecuadas, Fenómeno del Niño, conocimiento de la biodiversidad y gestión responsable de las coberturas vegetales.

“Este encuentro no fue concebido para los enfrentamientos o quejas. El objetivo era generar una gran cantidad de ideas creativas para resolver los retos de participación, cuidado ambiental y biodiversidad”, explicó Yenny.

Los profesionales del equipo social se encargaron de socializar el evento con los líderes de los 12 bosques urbanos que ya fueron fortalecidos o están en la fase de cocreación. Además, también rotaron una pieza divulgativa en las redes sociales.

“Los bosques urbanos deben ser espacios de puertas abiertas para cualquier ciudadano que quiera sumarse a la defensa de la naturaleza. Por eso, este encuentro también fue pensado para los nuevos guardianes”, precisó la coordinadora del equipo social.

Clase botánica y anuncio

El pasado sábado 9 de mayo, cerca de 40 personas, entre líderes ambientales y jóvenes interesados en ser parte de los procesos de defensa, se dieron cita en el JBB para participar en “Tejiendo comunidad: cuidando a los guardianes de los bosques urbanos”.

El encuentro inició a las nueve de la mañana en el Biodiversario de la entidad. Germán Darío Álvarez fue el encargado de dar la apertura al evento con un discurso que luego se transformó en una clase magistral de botánica.

“Seguimos con nuestra tarea de fortalecer esta alianza en torno a los bosques urbanos. Muchos piensan que nacieron a través del POT, pero estos bosques siempre han existido y en gran parte sobreviven por el trabajo comunitario que ustedes lideran”.

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El subdirector técnico operativo les dijo a los guardianes que la primera actividad del encuentro, les iba a permitir estimular los sentidos y la percepción a través de un contacto directo con la naturaleza.

“Muchos hemos perdido la capacidad de asombro u observación debido a la rutina del diario vivir. La terapia de naturaleza nos vuelve a conectar con los tesoros biodiversos y además nos abre el corazón para que comprendamos la magia de los ecosistemas”.

Álvarez les preguntó a los asistentes si conocían la Mutisia clematis, la flor insignia del JBB que aparece en el logo de la entidad y las chaquetas de los funcionarios, una planta que, además, es de suma importancia en la historia botánica de Colombia.

“Esta joya fue descubierta por el sabio José Celestino Mutis durante la Real Expedición Botánica por el reino de la Nueva Granada. La encontró en un bosque andino de Colombia y se sorprendió por su rareza”.

Mutis envió por barco el hallazgo a Carlos Linneo, naturalista, botánico y médico sueco que la historia llamó ‘el padre de la taxonomía moderna’ debido a la creación de la denominación binomial de los nombres científicos.

Linneo, según contó Álvarez en su clase de botánica a los líderes de los bosques urbanos, se demoró en enviar la carta de respuesta a Mutis y la muerte lo sorprendió. Sin embargo, su hijo retomó la comunicación escrita.

“El hijo de Linneo le informó a Mutis que su papá había identificado a esta planta, una enredadera trepadora, como una verdadera rareza. El botánico sueco creó un nuevo género en honor a su colega español y lo nombró Mutisia”.

El ingeniero forestal aseguró que este homenaje inmortalizó el nombre de Mutis. “El clematis, la descripción taxonómica, es una palabra en latín que significa vellosidad. Esta planta endémica de los Andes colombianos tiene vellos que le permiten soportar las bajas temperaturas”.

Los guardianes también conocieron que la icónica Mutisia clematis hace parte de una obra de arte. Salvador Rizo, uno de los principales pintores de la Expedición Botánica, la inmortalizó en un mural donde aparecen sus flores y zarcillos; en la entrada del JBB hay una réplica.

“Mutis y su raro descubrimiento botánico también aparecen en el antiguo billete de 200 pesos, un homenaje a los 200 años de la Expedición. Este es el único billete del país que cuenta con el rostro de una persona que no es del continente americano”.

Terminada la clase de historia de la Mutisia, Álvarez empezó a revelarles a los curiosos asistentes la razón de la charla científica. Primero les dijo que la planta está presente en dos sitios del Jardín Botánico.

“La podemos ver en la pérgola y en una zona de la malla que separa al JBB de la calle 63. En este último sitio se regó de una forma maravillosa; yo planté un pequeño esqueje y luego de dos meses la ví por toda la malla con sus hermosas flores rojas en forma de campana”.

El equipo de propagación de la Subdirección Técnica Operativa recogió varias semillas de las Mutisias de la malla y logró un hito: propagarlas y darles vida a 200 plántulas que ya están listas para ser sembradas.

“Es un hito porque las semillas de esta enredadera emblemática tienen un bajo potencial de germinación. Ahora sí van a conocer el verdadero objetivo de esta charla: las 200 Mutisias van a estar en los bosques urbanos de Bogotá”.

En anunció inundó de aplausos el recinto. Y no era para menos: los bosques urbanos se convertirán en los primeros sitios del espacio público de Bogotá que contarán con la planta simbólica del JBB y uno de los tesoros botánicos descubiertos por el sabio Mutis.

“Nuestro equipo social va a organizar una gran jornada de plantación de estas trepadoras en los bosques urbanos. Serán un nuevo símbolo de la Expedición y del legado de Mutis, además de un recordatorio de que no debemos perder la capacidad de asombro por la naturaleza”.

Terapia de naturaleza

Luego de conocer la futura llegada de la Mutisia clematis a los bosques urbanos, los cerca de 40 guardianes del verde se dirigieron a la Rosaleda del JBB para participar en una terapia de naturaleza.

Jhon López, profesional del equipo de salud y naturaleza de la entidad, los reunió alrededor de la fuente de agua y les recomendó quitarse los zapatos para conectarse mejor con los poderes de la Pachamama.

“Vamos a dejar los celulares y todo lo que le genere peso al cuerpo, como maletas, chaquetas o bolsos. Cerremos los ojos y escuchemos cómo corre el viento entre los árboles y el canto melódico de las aves; elevemos nuestras cabezas para recibir la vitamina N del sol”.

Historias del verde urbano: Tejiendo comunidad: un encuentro de cuidado con los guardianes de los bosques urbanos
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Con varios instrumentos musicales de viento, Jhon rodeó el círculo humano mientras contaba en voz baja algunos relatos naturales. “Sintamos con los pies desnudos las texturas del suelo; alcemos los brazos para conectarnos con el viento”.

La terapia se dirigió a una zona boscosa donde los participantes se acostaron sobre la hojarasca. “Respiremos lento, sintamos las texturas de las hojas con nuestras manos y escuchemos lo que nos quiere decir la naturaleza a través de los árboles”.

Luego de aproximadamente 15 minutos de conexión con la madre Tierra, los guardianes caminaron por el bosque y abrazaron los troncos de varios árboles, la mayoría de especies como roble, sangregado y nogal.

“Pidámosle perdón a la naturaleza por el daño que le hemos hecho. También le podemos pedir a los árboles que nos ayuden a sanar las heridas del cuerpo y el alma; los abrazos tienen un gran poder de conexión”.

Al final, los asistentes se reunieron en el Robledal para contar cómo les había parecido esta experiencia en medio de la naturaleza. Todos aseguraron que renovaron sus energías y sintieron que se quitaron un gran peso de la espalda.

“Me conecté mucho con un sauce, un ser de agua que nos permite vivir y el cual me llenó de amor, paz y armonía”; “le pedí perdón a la Tierra por maltratarla. Ella ya me perdonó y ahora soy un ser que la cuida, respeta y ama a diario”.

“Esta terapia me llenó de alegría y me hizo reflexionar sobre todo el daño que el hombre le hace a la naturaleza”; “debemos dejar atrás el cemento y la tecnología y volver a poner nuestros ojos en el bosque y los demás ecosistemas”.

“Cumplí el sueño de conocer y abrazar un roble, un árbol que me define mucho porque soy una mujer fuerte que ha sobrevivido a muchas cosas; “la naturaleza es la gran maestra de la vida, nos enseña a relacionarnos en armonía”.

“Me conecté con el aire, tierra, agua y fuego y comprendí que el quinto elemento es el amor y cuidado de la naturaleza; “los árboles que abracé me generaron una paz que jamás había sentido; debemos valorar más las cosas simples”.

Gastrobotánica y cocreación

Los guardianes de los bosques urbanos regresaron al Biodiversario para sumergirse en el mundo de la gastrobotánica, una de las líneas de la estrategia de promoción y comercialización del equipo de agricultura urbana del JBB.

Para este encuentro ambiental y de cuidado, los chefs Alicia Jadid, Juan Puentes y Luigi González prepararon un plato especial y saludable con varios de los tesoros que brotan del suelo abonado de la huerta agroecológica de la entidad.

El plato fuerte fue un wrap de vegetales rellenos con pollo y berenjena. “Esta receta gastrobotánica contiene acelgas, berenjena, lechuga, pollo, tallos, una salsa bechamel y una flor de pensamiento”.

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Para la sed, los chefs elaboraron una bebida refrescante con el fruto de la eugenia, fresas, crema de coco y una infusión de hinojo. “La eugenia es un árbol que abunda en Bogotá. Sus frutos, además de brindarles alimento a las aves, sirven para bebidas y tintes naturales”.

Durante la muestra gastrobotánica, los invitados conocieron que la alimentación saludable y las huertas van de la mano. “Todos pueden contar con varios alimentos agroecológicos si montan una pequeña huerta en casa; los invitamos a recibir la asesoría del JBB para hacerlo”.

Claudia Franco, líder del bosque urbano Granada, un remanso verde ubicado en Engativá que está en fase de cocreación, quedó maravillada con el sabor y los ingredientes del plato fuerte y la bebida que ofrecieron los chefs.

“La mayoría de la materia prima la tenemos en la huerta comunitaria de nuestro bosque, como la acelga, tallos, lechuga e hinojo. Además, contamos con varios árboles de Eugenia cargados de frutos; voy a hacer esa bebida refrescante para ofrecer en mis talleres comunitarios”.

Luego del regalo gastrobotánico, los protagonistas de “Tejiendo comunidad: cuidando a los guardianes de los bosques urbanos” se organizaron en cinco mesas de trabajo para participar en la jornada de cocreación.

En pliegos de papel periódico, los guardianes debían plasmar ideas creativas para abordar los cinco retos estratégicos de los bosques: participación, prácticas inadecuadas, Fenómeno del Niño, biodiversidad y gestión de las coberturas vegetales.

Antes de iniciar con el ejercicio comunitario, Yenny Rosas, coordinadora del equipo social, les informó las reglas de oro de esta cocreación, como fomentar las ideas salvajes (aquellas que suenan imposibles) y dejar volar la imaginación a través del dibujo.

“Vamos a aplazar el juicio, es decir que no se permiten críticas como ‘es muy caro’ o ‘ya se hizo’. Otras reglas son construir sobre las ideas de otros y no limitarse en la cantidad; si salen más de 10, bienvenidas sean”.

Para cada reto se creó un desafío específico mediante una pregunta inspiradora que iba a servir como catalizador para el diseño de soluciones innovadoras. “Cada mesa de trabajo será liderada por uno de nuestros profesionales sociales”.

Durante aproximadamente una hora, los guardianes de los bosques y los jóvenes que quieren ser parte de este tejido comunitario y ambiental, abordaron los cinco retos y plasmaron sus ideas a través de palabras, dibujos y relatos.

Un representante de cada grupo expuso las ideas cocreadas. En el reto de participación activa, todos estuvieron de acuerdo que es necesario y urgente ampliar el número de participantes en las redes de cuidadores de los bosques urbanos.

También manifestaron que se deben buscar espacios para capacitar a los líderes en el manejo de las redes sociales y la elaboración de videos cortos. Una de las ideas más interesantes fue abordar la salud mental en las actividades de los bosques.

En cuanto al reto del Fenómeno del Niño, es decir la fuerte sequía que se avecina, concluyeron que se podían construir depósitos de agua subterráneos y consolidar redes de apoyo para recolectar agua en los barrios.

“Mencionaron otras actividades como involucrar a los colegios; fortalecer la presencia de cubresuelos, arvenses y hojarasca para que el suelo se mantenga húmedo; y realizar campañas de sensibilización sobre el uso adecuado del agua y riegos comunitarios”.

Para mitigar las prácticas inadecuadas que afectan el desarrollo de las coberturas vegetales, los guardianes expresaron que una de las principales problemáticas es la mala tenencia de las mascotas.

“Debemos trabajar de la mano con las personas que tienen perros para que no dejen que hagan sus necesidades en los árboles y jardines. También hay que cambiar la percepción de algunos ciudadanos que piensan que las coberturas vegetales son sitios inseguros”.

Todas las redes de cuidadores de los bosques urbanos quieren desarrollar proyectos de ciencia participativa con el apoyo del JBB. “Reconocer la biodiversidad que albergan nuestros bosques, es la mejor forma de defenderlos; solo se protege lo que se conoce”.

Según Yenny Rosas, esta lluvia de ideas creativas e innovadoras servirá para consolidar un plan de trabajo mancomunado en los bosques urbanos. “Fue una jornada de cocreación muy valiosa y enriquecedora. Juntos seguiremos fortaleciendo la magia biodiversa de nuestros bosques”.

Al final del encuentro, Ángela Berdugo, una de las líderes de la red de cuidadores del bosque urbano Ciudad Montes, compartió con sus compañeros un escrito sobre la importancia de la unión comunitaria.

“Quien aprende a observar descubre que cada historia es capaz de despertar el asombro y la conexión comunitaria. Cuando el amor propio se expande hacia el territorio, nacen emociones que fortalecen el cuidado colectivo”.