Historias del verde urbano: El Jardín Botánico de Bogotá le rindió un tributo verde a la Tierra con 30 actividades ambientales
La Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico José Celestino Mutis celebró el Día de la Tierra, fecha planetaria que se conmemora desde 1970, durante toda una semana.
413 árboles y arbustos plantados o replantados, dos jardineras recuperadas y encuentros sociales y ambientales con la comunidad, hicieron parte de esta fiesta botánica.
El homenaje a la madre Tierra llegó a sitios de Bosa, Ciudad Bolívar, Engativá, Fontibón, Kennedy, La Candelaria, Rafael Uribe Uribe, Santa Fe, Suba, Teusaquillo, Tunjuelito, Usaquén y Usme.
Bogotá, abril de 2026. La Tierra, una esfera imperfecta achatada en los polos y abultada en la línea del Ecuador y con un radio de 6.371 kilómetros, es el quinto planeta más grande del Sistema Solar y el único con agua en estado líquido sobre su superficie.
Según la National Geographic, su nombre tiene origen en la mitología griega. “Los antiguos griegos denominaron a la Tierra en honor a la diosa Gea, la cual era adorada como la creadora del universo. Posteriormente los romanos la bautizaron con el nombre de su diosa Terra”.
Desde 1970, nuestra casa común, un planeta donde sus titánicos océanos fueron el escenario perfecto para que la vida comenzará hace unos 3.800 millones de años, recibe un homenaje anual cada 22 de abril.


El Día de la Tierra nació en Estados Unidos por iniciativa de Gaylord Nelson, senador que estaba preocupado por la crisis ambiental del planeta y se inspiró en el movimiento estudiantil contra la guerra para alzar su voz.
La fundación Saving the Amazon asegura que Nelson quería hacer resonar un mensaje poderoso contra la contaminación del aire y el agua. “Junto a Denis Heis, un joven activista, reclutaron a más de 20 millones de estadounidenses para que se tomaran las calles”.
En 1990, el Día de la Tierra se globalizó y convocó a 200 millones de personas en 141 países. “Este evento ayudó a allanar el camino para la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas celebrada en Río de Janeiro en 1992”, informa esta ONG.
El Jardín Botánico de Bogotá, un centro de investigación de la flora colombiana con siete décadas de vida, es una de las entidades que cada año celebra el día de la madre Tierra con diversas actividades ambientales.
Sin embargo, para la conmemoración de este año, la Subdirección Técnica Operativa quiso ir más allá de organizar eventos el 22 de abril. Germán Darío Álvarez, líder de este grupo, destinó toda una semana.
“Con los coordinadores de las diferentes líneas de la Subdirección, preparamos una completa agenda para honrar al planeta entre el 20 y 25 de abril con decenas de actividades relacionadas con nuestro quehacer, es decir renaturalizar la ciudad”.
El tributo verde a la Tierra quedó conformado por 30 actividades, como plantaciones y replantes de árboles y arbustos en zonas urbanas y rurales, recuperación de jardineras y talleres de educación ambiental para sensibilizar a la ciudadanía sobre el cuidado de los recursos naturales.
“Plantamos o replantamos 413 individuos vegetales; transformamos dos jardineras en uno de los corredores viales más icónicos, la calle 26; y sembramos la semilla de la conservación en más de 100 personas a través de las actividades sociales y ambientales”, dijo Álvarez.
La fiesta botánica de la Subdirección Técnica Operativa llegó a sitios de Bosa, Ciudad Bolívar, Engativá, Fontibón, Kennedy, La Candelaria, Rafael Uribe Uribe, Santa Fe, Suba, Teusaquillo, Tunjuelito, Usaquén y Usme.
“Cada acción de renaturalización que hacemos en Bogotá, suma a la lucha planetaria por cuidar y proteger nuestra casa común. Con nuevos árboles, jardines y huertas, estamos sembrando el futuro de las nuevas generaciones”, expresó el subdirector.
Celebración en la ruralidad
Dos proyectos de restauración ecológica que el Jardín Botánico adelanta en las localidades de Usme y Santa Fe, zonas montañosas que se visten con especies nativas del bosque altoandino, fueron grandes epicentros en el tributo verde a la Tierra.
Más de 30 personas se dieron cita en el Parque Arqueológico y del Patrimonio Cultural de Usme, un predio de 30 hectáreas conocido como la hacienda El Carmen, para conocer la historia de la única área arqueológica protegida de Bogotá y su nuevo bosque.
María Claudia García, directora del JBB, y Diego Javier Parra, director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), hicieron la apertura de este evento informando cómo el patrimonio cultural y natural se fusionan en este tesoro de Usme.


“En 2006, en este predio se encontraron varios fragmentos cerámicos y restos óseos mientras se adelantaba la construcción de un proyecto urbanístico. La comunidad prendió las alarmas y así se involucró el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH)”, afirmó Parra.
Humberto Medellín, profesional del IDPC, explicó que esto dio paso a la formulación de un plan de manejo arqueológico. “En las excavaciones se han encontrado miles de restos óseos, y más de 2.000 tumbas y fragmentos que datan del periodo Herrera y la época muisca”.
Por su parte, la directora del Jardín Botánico informó que en esta joya arqueológica se adelanta un proceso de restauración ecológica con el IDPC que inició en las rondas de las quebradas La Taza, Aguadulce, La Fucha y La Requilina.
“En cerca de cuatro hectáreas del predio se plantaron 10.580 árboles de más de 45 especies nativas del bosque alto andino, como roble, gaque, borrachero, arboloco, garrocho, mano de oso, tomatillo, arrayán y aliso”.
Paola Valencia, coordinadora del equipo de restauración ecológica del JBB, les contó a los asistentes que la segunda fase en la hacienda El Carmen tiene como meta restaurar cerca de cinco hectáreas más del parque arqueológico.
“Ahora vamos a crear núcleos de restauración en forma de círculo que contarán con especies priserales en los extremos, mesoserales en el medio y una tardiceral en el interior. Queremos representar el comportamiento natural de un bosque”.
Para Germán Darío Álvarez, este es uno de los proyectos de restauración más especiales. “En este predio de la vereda La Requilina, un antiguo asentamiento de los muiscas, se mezclan el patrimonio natural y cultural”.
Luego de recorrer varias zonas del parque arqueológico y participar en un ritual ancestral en el círculo de la palabra por parte de Amauri Rodríguez, un joven campesino de Usme, los asistentes conocieron uno de los nuevos frentes de trabajo del proyecto de restauración.
“En este polígono cercano a la quebrada La Fucha, donde iniciamos el montaje de los núcleos de restauración, hoy vamos a plantar 37 árboles de 27 especies nativas. Ustedes los apadrinarán”, precisó Franciso Salas, ingeniero del JBB que lidera este proyecto.
Con esta plantación realizada en el marco del Día de la Tierra, la única área arqueológica protegida de Bogotá ya suma tres núcleos de restauración donde habitan 111 árboles nativos, tanto priserales, mesoserales y tardicerales.
La comitiva del Jardín Botánico, liderada por su directora, se dirigió a una zona rural y montañosa de la localidad de Santa Fe ubicada en la cuenca del río Teusacá, un sitio donde se han plantado más de 10.000 árboles nativos del bosque altoandino.
“Este proyecto de restauración, que lleva más de tres años, abarca cerca de 8,4 hectáreas en predios de la Empresa de Acueducto. Ya hemos intervenido dos polígonos y la meta es llegar a cuatro”, apuntó Paola Valencia.
La coordinadora enfatizó que Teusacá alberga un verdugo europeo que fue introducido en Colombia a mediados de la década de 1950, una planta considerada como una de las 100 especies invasoras más agresivas y peligrosas del mundo.
“Nuestros operarios luchan a diario para controlar el retamo espinoso, una belleza letal que acaba con los ecosistemas nativos debido a su rápida propagación y alta inflamabilidad. En Teusacá hemos hecho el manejo de esta especie en 2,6 hectáreas”.
Tras conocer los pormenores del proyecto, los funcionarios del JBB le ayudaron a la cuadrilla de operarios de Teusacá, liderada por el ingeniero Ramiro Garzón, a plantar 100 árboles de 23 especies nativas.
“Este proyecto es muy especial. Además de restaurar los predios, nuestros profesionales están adelantando una investigación para controlar el accionar del retamo espinoso a través del compostaje”, mencionó García.
Plantaciones urbanas
Varios sitios urbanos de las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, Engativá, Fontibón, Kennedy, Santa Fe, Suba, Teusaquillo, Tunjuelito y Usaquén, celebraron el Día de la Tierra con jornadas de plantación o replantes.
En El Tunal, un parque metropolitano de Tunjuelito que abrió sus puertas a principios de la década de 1970 y el cual saltó a la fama con una misa del papa Juan Pablo II en los años 80, se replantaron 25 árboles y arbustos.
La escuela deportiva Chombos, la Defensa Civil Colombiana, el IDRD, la Alcaldía Local de Tunjuelito, periodistas de la emisora Bésame y comunidad del sector, participaron en esta actividad. El profesional social Felipe Calderón se encargó de la convocatoria.


“Un sector ubicado cerca de la biblioteca El Tunal fue renaturalizado con especies como arrayán, cayeno, chicalá amarillo, fucsia arbustiva, hayuelo, palma de cera y sietecueros”, comentó Laura Natalia Ramos, ingeniera forestal del JBB en Tunjuelito y Antonio Nariño.
La directora del JBB destacó que El Tunal, un parque que cuenta con más de 6.000 individuos vegetales, está en fase de diagnóstico y cocreación para convertirse en uno de los bosques urbanos de Bogotá.
“Este proceso lo estamos adelantando con las más de 30 escuelas deportivas y la Defensa Civil Colombiana seccional Bogotá, entidad que lo postuló como bosque. El objetivo es cocrear las nuevas coberturas vegetales del parque”.
Octavio Naranjo, jefe de la Oficina de Arborización del JBB, indicó que El Tunal es una de las prioridades en las actividades de renaturalización de la entidad. “Hace parte de los cinco bosques urbanos que estamos fortaleciendo durante esta administración”.
En Timiza, parque de la localidad de Kennedy conocido por su icónico lago de aguas verdosas y que en le pasado tuvo una rueda de Chicago y un zoológico, el JBB replantó 19 árboles y arbustos (mangle de tierra fría, cariseco, chicalá amarillo y guayacán de Manizales).
Este futuro bosque urbano que también está en una etapa de cocreación entre varios líderes ambientales del sector y el Distrito, fue renaturalizado por la ingeniera Diana Hurtado con la ayuda de jóvenes de la Fundación Golden Scout Group y habitantes del barrio Timiza.
“Los asistentes participaron en una actividad que relacionó las especies plantadas con elementos significativos o experiencias emotivas; esto permitió fortalecer el vínculo entre la comunidad y la naturaleza”, expresó la profesional social Adriana Tusso.
En Ciudad Bolívar, los alrededores de la sede Tecnológica de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas volvieron a pintarse de verde con el replante de 11 individuos vegetales de dos especies: cedrillo y ligustro, actividad dirigida por el ingeniero Camilo Sánchez.
Esta actividad contó con la participación de estudiantes de la Distrital, habitantes del sector y trabajadores del operador de transporte La Rolita. Orlando Blandón, profesional social del JBB, lideró un taller de apropiación y cuidado del arbolado joven.
Las zonas verdes de la avenida Ciudad de Cali con calle 72, en la localidad de Engativá, recibieron 58 árboles por parte del ingeniero Cristian Díaz, que escogió especies como chicalá rosado y amarillo, ocobo, rama negra, sietecueros, fucsia arbustiva y palma geonoma.
Trabajadores del Centro Empresarial Punto 72, referentes ambientales de la Alcaldía Local de Engativá, 15 gestores de convivencia de la Secretaría de Seguridad y la Policía Comunitaria, fueron los plantadores.
“Conocieron este proyecto de arborización y aprendieron el paso a paso que realizamos para plantar un árbol. También escribieron en los tutores los nombres comunes de las especies para que la comunidad flotante las identifique”, dijo la profesional social Alejandra Núñez.
Los parques Tres Banderas y Santa María del Lago, también en Engativá, aumentaron su verde con el replante de 17 individuos vegetales. La ingeniera Tatiana Sandino y su cuadrilla de cuatro operarios, encabezaron la jornada de renaturalización.
“En esta actividad participaron más de 30 niños y jóvenes del Liceo San Rafael de Alicante, el jardín infantil Torre Fuerte y la Fundación Hogar Santísima Trinidad, pequeños que nos van a ayudar a cuidar el arbolado joven”.
Tabakú, un parque de Kennedy, recuperó nueve árboles y arbustos. El ingeniero Julián Sánchez dotó la zona con tres especies de gran porte: roble, magnolio y guayacán de Manizales, tesoros que fueron plantados por líderes comunitarios y habitantes del sector.
En Suba, la fiesta botánica fue en Fontanar del Río, parque donde la ingeniera Natalia Clavijo y el profesional social Daniel Escobar estuvieron en cabeza de la plantación de 16 nuevos árboles y el replante de 39.
“Más de 15 ciudadanos que asisten al Centro Felicidad (CEFE) Fontanar y están vinculados a la Manzana del Cuidado, participaron en la jornada y se convirtieron en los nuevos guardianes del verde del parque”.
30 árboles y arbustos fueron replantados por el ingeniero Héctor Moreno en los andenes y el separador central de la calle 134 entre carreras 45 a la 54, sitios de la localidad de Suba. Por su parte, el ingeniero Juan Joya replantó cuatro en el parque vecinal Las Américas (Bosa).
En Fontibón, la ingeniera Lizeth Gómez y la profesional social Liseth Reyes encabezaron la recuperación del arbolado joven del parque Villa del Pinar, ubicado en diagonal al humedal Capellanía y a espaldas del patio taller de TransMilenio de la troncal de El Dorado.
“Más de 20 personas, entre vecinos del sector y trabajadores de Gmóvil, operador del Sistema Integrado de Transporte Público, nos ayudaron a replantar 26 árboles y arbustos y los apadrinaron”.
El parque Lourdes, ubicado en el barrio Guavio (localidad de Santa Fe), se renaturalizó con los 11 replantes, de especies como cedro, roble, mangle de tierra fría, gaque, guayacán de Manizales y aliso, que llevó la ingeniera Andrea Ortiz.
El JBB también estuvo en Bella Suiza y Ginebra, sitios de Usaquén donde la ingeniera Katherine Cubillos replantó 10 árboles; y en el Parkway, bosque urbano que recuperó un arbusto, una fucsia de porte mediano, en uno de los andenes.
Jardineras y árboles patrimoniales
La celebración del Día de la Tierra también recuperó dos jardineras de la localidad de Fontibón, coberturas vegetales ubicadas en la emblemática calle 26 o avenida Jorge Eliécer Gaitán que palidecieron por la mano del hombre.
El monumento “La Ventana a Bogotá”, un marco de hierro creado por el artista Carlos Rojas González y que enmarca el paisaje urbano de la ciudad contra los cerros orientales, se vistió con los colores de 3.400 plantas de seis especies.
El ingeniero agrónomo Sergio Rivera y su cuadrilla de nueve operarios revivieron los 270 metros cuadrados de jardines que rodean la escultura, ubicada en el separador de la 26 y a pocos metros del puente vehicular de la avenida Ciudad de Cali.


“El diseño de esta jardinera representa el paisaje que podemos observar a través del monumento, es decir los cerros orientales, las nubes y los rayos del sol. Los tonos los dan las gazanias, claveles chinos, clavellinas, manos de Dios, botones de oro y acantos”.
El andén del Centro Empresarial Central Point, dos torres de 11 pisos que albergan hoteles, oficinas, locales comerciales y de servicios ubicadas entre la calle 26 y la avenida Boyacá, volvió a florecer.
Miguel David, ingeniero agrónomo del equipo de jardinería, lideró la recuperación de la jardinera de 330 metros cuadrados de esta zona. Durante toda la semana en la que se conmemoró el Día de la Tierra, sus operarios plantaron 2.700 plantas de ocho especies.
“Quise representar la forma de un río con varias especies de distintos tonos de verde y que tuvieran algunas flores bastante coloridas. La jardinera alberga cola de zorro, acanto, agapanto, cinta malamadre, pata de canguro, vinka, hortensia y cinta liriope”.
El 23 de abril, el grupo de coberturas vegetales icónicas del Jardín Botánico asistió a la Academia Colombiana de la Lengua, una edificación antigua con una fachada al estilo griego ubicada en el Eje Ambiental, para participar en la celebración del Día del Idioma.
En el evento, Julio César Palacios, coordinador de este equipo que tiene a su cargo varias investigaciones relacionadas con los 215 árboles patrimoniales de Bogotá, presentó los resultados de un proyecto de renaturalización entre ambas entidades.
“En las zonas verdes de esta icónica edificación del centro de la ciudad, donde funciona la más antigua de las academias americanas de la lengua, plantamos ocho árboles y arbustos: tres chicalás amarillos, dos olivos, una palma de cera, un palo santo y una mermelada”.
Según el ingeniero, esta alianza seguirá renaturalizando la Academia Colombiana de la Lengua. “Tenemos contemplado darles vida a varios jardines en 300 metros cuadrados del predio y revivir la huerta institucional que llevará el nombre de La Lengua”.
Además, Julio César presentó Memoria Señalética, una nueva estrategia para que la ciudadanía conozca la historia de los árboles exaltados como patrimoniales y que consiste en la instalación de tótems con placas y códigos QR que llevan a fichas técnicas e históricas.
“La Academia Colombiana de la Lengua ya hace parte de este proyecto. Los visitantes podrán consultar la historia de las dos palmas de cera patrimoniales en un tótem con señalética que ubicamos en la entrada de la edificación”.
Jorge Rodríguez, ingeniero de la línea de jardinería del JBB, en compañía de varios de sus amigos de un grupo de canto, deleitó a los asistentes con varias canciones de la música colombiana.
Encuentros verdes comunitarios
El equipo social de la Subdirección Técnica Operativa del JBB, un grupo de 13 profesionales liderado por la licenciada en biología Yenny Rosas, fue un gran protagonista en la semana que honró a la madre Tierra.
En varias localidades de la ciudad, la comunidad participó de encuentros relacionados con la educación ambiental y el cuidado de las coberturas vegetales, en especial del arbolado joven y las jardineras.
Natalia Rocha y Édgar Lara lideraron una actividad especial en La Esmeralda, un bosque urbano de Teusaquillo, para conmemorar los dos años de la plantación de cuatro magnolios de tres especies endémicas de Colombia.


“Esta plantación marcó un hito en la historia de Bogotá. La Esmeralda se convirtió en el primer sitio del espacio público de la ciudad en recibir estos tesoros arbóreos y por eso quisimos celebrar con la comunidad los dos años de su natalicio”.
Habitantes del barrio, estudiantes y profesionales se reunieron en una zona del bosque para participar en un espacio de encuentro, aprendizaje y gratitud denominado “Una mañana para celebrar la vida”.
Estudiantes del jardín Kihiza Montessori plasmaron en papel ilustraciones inspiradas en la flor de los magnolios. Por su parte, el maestro Gustavo Morales, experto del JBB, ofreció una charla sobre aspectos relacionados con el crecimiento, desarrollo y cuidado de estas especies.
“La jornada concluyó con un taller sobre la elaboración de huertas urbanas en casa, liderado por la línea de agricultura urbana, cerrando así este encuentro con un mensaje de gratitud profunda hacia la Tierra y el compromiso colectivo por su cuidado”.
En Bella Suiza y Ginebra, sectores de Usaquén, la profesional Milena Britto lideró una jornada de cerramiento comunitario en 42 de los 60 árboles y arbustos que fueron plantados a mediados de abril.
“Esta actividad fue posible gracias al trabajo conjunto de la Asociación Bella Suiza y Ginebra, el Batallón N.° 70 de Infantes de Marina de la Armada Nacional de Colombia y el JBB, quienes unimos esfuerzos para proteger y fortalecer las coberturas arbóreas”.
La localidad de Bosa contó con varios encuentros de cuidado. El primero fue una jornada de apadrinamiento de los árboles nuevos del colegio Ciudadela Educativa de Bosa por parte de 35 estudiantes.
“Los jóvenes llenaron una bitácora de crecimiento y allí dibujaron el árbol que adoptaron. La idea de esta actividad es generar apropiación por parte de este nuevo grupo de alumnos para seguir cuidando el arbolado”, dijeron las profesionales Viviana González y Laura Castellanos.
Las dos licenciadas en biología también participaron en una feria de servicios interinstitucional en el barrio Nuevo Chile, uno de los sectores de la Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA) del Apogeo que el JBB está renaturalizando.
“En esta feria les informamos a los ciudadanos todas las actividades de renaturalización que hemos hecho en la ZUMA, en especial las plantaciones en el sector del Olarte, y la importancia que tienen para mejorar la calidad del aire del sector”.
Otra actividad social en Bosa fue un recorrido con el grupo del servicio social del colegio Gran Colombiano por Tierra Viva, bosque urbano consolidado por la comunidad donde habitan más de 3.000 árboles.
“Los pequeños conocieron la historia de este tesoro verde ubicado en la zona de ronda del río Tunjuelo y la plasmaron en unas bitácoras. Los líderes ambientales les contaron todo lo que han hecho para cuidar y transformar el territorio”, aseguró Viviana.
El equipo social también realizó una jornada de avistamiento de aves e interacciones bióticas en Tierra Viva. Durante esta actividad, los profesionales avistaron varios de los ‘alados’ del bosque, como pibi oriental, jilguero menor, sinsonte, garza blanca, alcaraván, torcaza y copetón
Alejandra Núñez estuvo a cargo de dos actividades en la localidad de Engativá. Lideró el cerramiento de dos de las 14 nuevas jardineras de la avenida Mutis con la participación y donación de material de una pareja de esposos.
“Ernesto y Carmen Julia donaron la malla de gallinero para los cerramientos y apadrinaron estos jardines. También les ayudamos a crear avisos de cuidado para que la comunidad no les arroje basura ni deje que sus mascotas ingresen a hacer sus necesidades”.
En el parque La Serena, cerca de 38 niños y niñas de las iglesias Nuestra Señora del Carmen y María Estrella participaron en una jornada de reconocimiento de las coberturas vegetales que alberga esta zona que colinda con el río Salitre.
“Conocieron las especies de los árboles que plantamos hace poco y reconocieron estructuras como hojas, flores y tallos desde lo visual y el tacto. La jornada estuvo acompañada por padres de familia, profesores de catequesis y el colectivo Juntos por la Serena”.
En el bosque urbano de San Carlos, varios estudiantes de grado once del colegio Alejandro Obregón conocieron la magia biodiversa de este pulmón verde de Rafael Uribe Uribe en una jornada de reconocimiento liderada por la profesional Laura Castellanos.
“Recorrimos cuatro zonas del bosque donde los alumnos conocieron las especies arbóreas y arbustivas y varias de las aves que lo visitan. Los jóvenes anotaron en bitácoras todo lo que avistaron y las emociones que les transmitió este entorno natural”.
La actividad terminó con una charla sobre el proceso de cocreación del bosque urbano y las acciones de cuidado y la corresponsabilidad ambiental que deben hacer los ciudadanos para conservar las coberturas vegetales y la biodiversidad.
“En este espacio también participó la comunidad de la Mesa de Cuidadores, líderes ambientales que les contaron a los jóvenes parte de la historia de la conformación del bosque de San Carlos y la defensa comunitaria”.
Varios habitantes de Santa Bárbara, sector de la localidad de Usaquén que llevan décadas conservando la biodiversidad de la zona, participaron en una jornada de avistamiento de aves en el Jardín Botánico.
“Luego de calibrar los equipos profesionales, los pajareros hicieron un recorrido guiado donde identificaron distintas especies de aves a través de la observación directa y los cantos”, indicó Alejandra Moreno, profesional social que estuvo a cargo de la actividad.
Durante este ejercicio realizaron un intercambio de saberes sobre las dinámicas de las aves en entornos urbanos. “Fue una experiencia participativa que aportó al aprendizaje colectivo y al fortalecimiento del vínculo entre la comunidad y los ecosistemas urbanos”.
En la jornada de replante realizada en el parque metropolitano El Tunal, futuro bosque urbano de la localidad de Tunjuelito, Yenny Rosas y Felipe Calderón, pedagogo del equipo social, les entregaron a los ciudadanos que plantaron unos carnés.
“Esta es una nueva estrategia social que llamamos ‘Padrinos del verde urbano’. Las personas que participen en nuestras actividades de renaturalización, van a recibir estos carnés que los certifica simbólicamente como guardianes de la naturaleza”.
Por último, la profesional Adriana Tusso participó en una jornada de reconocimiento de la importancia del patrimonio natural y cultural del Monumento a las Banderas, una actividad que contó con la presencia de varias entidades del Distrito y la comunidad.
“El JBB, la Secretaría de Seguridad, gestores de la Alcaldía Local de Kennedy, TransMilenio, IDPC, la Fuerza Aérea y las Madrinas de las Banderas, mujeres que han liderado procesos comunitarios en la zona, hicimos parte de este recorrido”.
En esta actividad se abordaron diversas temáticas relacionadas con el origen e importancia del monumento, además de las principales problemáticas que afectan la conservación de las 20 jardineras que montó el JBB en sus alrededores y que suman 1.520 metros cuadrados
“Las Madrinas compartieron su experiencia y sabiduría en la defensa y recuperación del espacio. Esta unión distrital también realizó una jornada de limpieza en las jardineras y demás zonas duras del monumento; se recolectaron siete bolsas de residuos ordinarios”.






