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2019

2019 (133)

Jardín Botánico denuncia “arboricidio”
por árboles vandalizados en la ciudad

 

Img1 Nota Arboricidio

 

En un atentado contra el patrimonio vegetal, cuatro árboles fueron asfixiados esta mañana en el Eje Ambiental del centro de la capital.  Aunque se hará un tratamiento para mitigar la afectación, los árboles se encuentran en grave riesgo.

A través de la práctica de anillamiento, tres jazmín del cabo y un falso pimiento amanecieron este martes con un trozo de la corteza desgarrado, dejando expuesta una parte importante del árbol que es el floema, es decir, el tejido vegetal por el que se transporta la savia elaborada desde la copa del árbol hacia las raíces, la cual, al ser obstruida, causa que el árbol empiece una etapa de muerte lenta.
 
Aunque a los árboles afectados se les hará una fertilización edáfica, es decir nutrición del suelo, una cicatrización para evitar que haya infección por patógenos y una aspersión foliar, los daños son irreversibles, pues el anillamiento es letal para cualquier árbol.
 
Img2 Nota Arboricidio
 
Desde esta Administración rechazamos rotundamente este tipo de actos vandálicos y le recordamos a la ciudadanía que continuamos con nuestro compromiso de salvaguardar los árboles de la ciudad. Por eso, entre 2016 y 2019, hemos realizado mantenimiento a 70.214 árboles enfermos en la capital, triplicando la cifra y batiendo récord en atención de árboles en Bogotá. Asimismo, trabajamos diariamente por ampliar la cobertura vegetal, por eso tenemos la meta de plantar 500.000 árboles en toda la ciudad, de los cuales ya se han plantado 332.295.
 
Invitamos a la ciudadanía a denunciar este tipo de actos delictivos contra el medioambiente y el patrimonio vegetal de los ciudadanos, a través de la línea de atención 3778899, que tiene habilitada la Secretaría Distrital de Ambiente.
 
 
 

Así lucen los más longevos
del Jardín Botánico

 

El Jardín Botánico de Bogotá, que hasta la fecha alberga cerca de 46.674 individuos, 304 familias, 646 géneros y 1109 especies, de las cuales el 14% son endémicas y 78% nativas, fue fundado en 1955 por el sacerdote Enrique Pérez Arbeláez. En él hoy habitan y siguen creciendo algunos viejos amigos verdes que superan los 60 años.

Desde su creación se inició el enriquecimiento de las colecciones vivas, a través de la siembra, representación y conservación ex situ de algunas de las especies más importantes de los bosques altoandinos y de páramo.
 
A continuación, conocerás las cinco especies más antiguas del Jardín, la cuales fueron plantadas por el mismo fundador, entre los años de 1955 y 1960, es decir que, a la fecha, estas especies tienen alrededor de 60 años de edad, lo que las convierte en las especies más antiguas de la entidad.
 
1. Quercus humboldtii Bonpl.
Nombres comunes: roble colombiano, roble andino.
 
Quercus humboldtii Bonpl.
 
Esta especie es de la familia Fagaceae y se caracteriza porque su corteza es escamosa y de color rojizo o gris. Sus frutos son en cápsula ovoide o bellota. Es un árbol endémico de los Andes, cuya distribución es desde los 1.400 hasta los 3.300 metros de altitud.
 
Es una especie muy apetecida por algunos animales como abejas, venados, ardillas y borugos, entre otros, los cuales se alimentan de las hojas y frutos. Actualmente, el roble se encuentra en un estado de conservación vulnerable, debido, principalmente, al aprovechamiento ilegal de su madera, las complicaciones que se han evaluado en su reproducción y la falta de continuidad en los programas de conservación de la especie.
 
Quercus humboldtii en el Jardín Botánico de Bogotá: existen aproximadamente 300 individuos de Quercus humboldtii, de los cuales ocho fueron plantados entre los años de 1955 y 1960 por Enrique Pérez Arbeláez, consolidándose como unos de los árboles más ancianos que puedes encontrar en el Jardín. Los ocho árboles de roble mencionados tienen alturas entre los 20 y 25 metros y un fuste entre los 2 y 3 metros de perímetro, los puedes ubicar en la zona del Arboretum.
 
2. Prunus serotina Ehrh.
Nombres comunes: Cerezo, capulí.
 
Prunus serotina Ehrh.
 
Especie de la familia Rosaceae, que tiene una distribución en los Andes y el Valle del Cauca de Colombia, entre los 1.700 hasta los 3.500 m. de altitud.  Es una especie con múltiples usos, por ejemplo, funciona como combustible para leña y carbón; provee de alimento a la fauna y al ser humano con la producción de jaleas y bebidas frescas; en la industria es empleado para la producción de jabones y pinturas; medicinalmente, la corteza, hojas y frutos son utilizados como expectorantes, antiespasmódicos, tónicos, sedantes y para combatir el mal de estómago, entre otros usos.
 
Actualmente, la especie no ha sido evaluada en ningún estado de conservación, sin embargo debe propender por su conservación, teniendo en cuenta sus múltiples usos.
 
Prunus en el Jardín Botánico de Bogotá: Dentro de las colecciones vivas del Jardín puedes encontrar alrededor de 100 individuos de esta especie. Uno de ellos fue plantado entre 1955 y 1960, en la zona del Bosque Andino con énfasis en Quinas, convirtiéndolo en otro de los árboles más antiguos de la entidad. Puedes identificar al cerezo por su altura mayor a  20 metros y su gran fuste de 2.5 metros de perímetro, por lo que te invitamos a conocerlo y conservarlo.
 
3. Ceroxylon quindiuense (H. Karst.) H.Wendl.
Nombres comunes: Palma de cera, palma de ramo.
 
Ceroxylon quindiuense (H. Karst.) H.Wendl.
 
Es una especie de la familia Arecaceae, cuya distribución oscila entre los 1.500 y 3.100 m. de altitud. La palma de cera es una especie nativa y es catalogada como el árbol nacional del país. Actualmente se encuentra en un estado de conservación de Peligro, debido a que su hábitat ha sido altamente alterado y reducido, principalmente, a causa del uso indiscriminado de las hojas para celebraciones católicas del domingo de ramos en la semana santa del país.
 
Ceroxylon en el Jardín Botánico de Bogotá: Dentro de nuestras colecciones tenemos alrededor de 190 individuos de palma de cera, de los cuales, cinco están ubicados en la zona de la colección de palmas y fueron plantados entre los años de 1955 y 1960, catalogándolos como unos de los individuos más antiguos de la colección del Jardín. Las palmas tienen alturas entre los 22 y 24 metros y un perímetro del estípite entre 1 y 1.5 metros.
 
4. Magnolia grandiflora L.
Nombre común: Magnolio.
 
Magnolia grandiflora L.
 
Es una especie de la familia Magnoliaceae, conocida comúnmente como magnolio. Esta especie es ampliamente utilizada en Bogotá como ornamental, debido a sus hermosas flores, el característico olor aromático, y la forma de su copa.
 
Magnolias en el Jardín Botánico de Bogotá: En las colecciones vivas del Jardín Botánico de Bogotá existen alrededor de 40 individuos de esta especie, uno de ellos, localizado en la colección de árboles exóticos, es considerado uno de los más antiguos de la entidad al haber sido plantado en la época de Pérez Arbeláez, entre los años de 1955 y 1960. Actualmente, dicho individuo cuenta con una altura de 11 metros y un perímetro del fuste de 1.2 metros.
 
5. Araucaria angustifolia (Bertol.) Kuntze
Nombres comunes: pino de Brasil, pino de Paraná.
 
Araucaria angustifolia (Bertol.) Kuntze
 
Perteneciente a la familia Araucariaceae, conocida comúnmente como pino del Brasil, la Araucaria es una especie de gran importancia, ya que sus semillas fueron importantes en la alimentación de los indígenas del estado brasileño de Paraná, las cuales aún siguen siendo usadas en diferentes recetas por las comunidades mestizas. Adicionalmente, en los árboles caídos prospera el gusano llamado Koro, el cual también es excelente alimento para las comunidades autóctonas. También es utilizado como ornamental, gracias a su gran porte y la forma de su copa.
 
Araucaria en el Jardín Botánico de Bogotá: Dentro del Jardín existen seis individuos del pino de Brasil, uno de ellos, ubicado en la Colección de Palmas, tiene a la fecha alrededor de 60 años de edad, ya que fue plantado hacia 1955. Dicho árbol tiene una altura de 17 metros y un perímetro del fuste de 1.7 metros.
 

 
 

Los árboles del Parque Iberia
crecen entre versos

Los árboles del Parque Iberia crecen entre versos


No hay  vacaciones en  las que,  Andrea Alvarado una pequeña de 13 años, junto con su padre, salgan a rodar por el Parque Iberia, ubicado  en  la localidad de Suba. Entre risas de  niños,  el  viento, los ladridos de perros  y  el aire  que respiran gracias  a los  nuevos árboles, este se convirtió en su lugar favorito.

 
40  árboles, de especies como nogal, falso  pimiento, pino  romerón y  carbonero rojo, fueron adoptados  y  plantados en una nueva jornada  de arborización organizada por la Alcaldía de Bogotá, por los habitantes del  sector  y  un  grupo  de funcionarios de  BibloRed, quienes entregaron  Haikús (un  poema de diecisiete  sílabas distribuidas en tres versos), los cuales fueron recitados por plantadoptantes a través de un susurrador, es decir, un  tubo adornado  con lana y campanillas que se usa para canalizar las palabras entre  un emisor y un receptor.
 
Cada uno de estos pequeños relatos  son  producto  de una tradición literaria oriental  que se desarrolla a través de la reflexión. Se dice  que los monjes  tibetanos  podrían demorar hasta  diez años para escribir uno. 
 
Por eso,  “Morygala”, nombre  que asemeja  al  de la especie  plantada (polygala), es el  nuevo árbol de William y Andrea, el  cual recibió  un  lindo  Haikú recitado  por los  dos, con el sueño  de que crezca sano  y fuerte. 

 

Un regalo para los
bogotanos del futuro

 

En camino  a disfrutar  de una tarde  junto  a sus hijos y  nietos,  Gladys Moreno una bogotana  trabajadora como  cualquiera en  nuestra ciudad, se topó  con  una nueva plantación  liderada por la Alcaldía de Bogotá en  el parque donde pasan  sus  tardes  después de ir al colegio  o al trabajo, allí  decidieron  adoptar uno y llamarlo Juli como regalo a la niña o niño que espera su hija. 

 
En la actividad realizada  en el barrio  Porvenir en la localidad de Bosa  no sólo se festejó la vida,  sino  que también la  familia aprendió que cada árbol plantado en Bogotá es el complemento de los espacios ya construidos para que cada uno de los habitantes que viven en nuestra ciudad, puedan reconocer los espacios y  sentirse cómodos con cada paso  que dan por el lugar.  
 
“Para mí siempre ha sido muy importante que mis nietos estén en estas actividades. Ellos deben aprender a plantar un árbol, eso me parece vital, los ayuda  a despertar. Hoy se presentó la oportunidad y pensé que sería un buen regalo para mi nietecita o nietecito”, dijo, Gladys Moreno, en medio de su emoción. 
 

Así estamos construyendo la Bogotá del futuro. Hoy, estos falsos pimientos, que darán alimento y refugio a las aves, esperarán a que Juli y los niños que vienen en camino puedan verlos crecer y  recorrer el  camino que los árboles forman, gracias a los diseños de arborización  que lidera la Alcaldía.

El regalo perfecto para un padre
y líder: un pino romerón

El regalo perfecto para un padre y líder: un pino romerón


A su  derecha  la compañía su pequeña hija Daniela de 12 años, a su izquierda  un megáfono con el  que  Milton Salgado invitaba  a sus vecinos a participar en una jornada de plantación,  liderada  por la Alcaldía de Bogotá, en el barrio  Santa Rita  II de la localidad de San Cristóbal.  En esta ocasión, 36 árboles fueron plantados por los habitantes del sector, de los cuales, uno  de  ellos fue bautizado en honor  al  héroe de Salgado: su padre. 

 
A medida que  el barrio se expandía,  Milton fue testigo  de la forma  como su  sector  fue afectado  por las inundaciones y derrumbes que se presentaban  en temporadas invernales, razón por la cual, en compañía del  Jardín Botánico, se plantaron  árboles de especies como  guayacán de Manizales, caucho  sabanero y nogal, entre otros, las cuales ayudaron  a controlar la erosión  del suelo y la humedad,  gracias  a la profundidad de sus raíces y la absorción de agua.
 
Pero la historia no  quedó  ahí. Como  presidente de la Junta de Acción Comunal, hoy,  Milton organizó  una plantación para hacer del  nombre  de su  padre, José, uno  que perdure  en  el  tiempo por sus acciones como el  líder que  logró que los habitantes de Santa Rita I y II  se  unieran para  apropiarse del parque que tienen  en  común y, cuidar cada árbol que hay en el lugar.
 
“Yo sé  que el  tiempo va  pasando, por eso  aprovecho  para honrar a mi padre con este  árbol.  No me gustaría que todo  lo que él hizo  por el  barrio pase al olvido, por eso nombro  a este árbol como él. En un  futuro estará muy  grande y vivirá por mucho  tiempo”, dijo, Salgado, mientras  terminaba de plantar. 
 

Desde hoy, a Milton y su hija Daniela les queda continuar  con  el legado  de Don José. Esta  es la forma  en  la que la Alcaldía  le apuesta a la construcción  de tejido social y una Bogotá bien plantada.

 

‘Top 5’ de las especies más
hermosas del criptogamio

Criptogamico

 

Como si se tratara de dinosaurios vegetales, los criptógamas se refieren a un variado grupo de organismos, entre ellos plantas, cuyos tejidos y órganos reproductores no son visibles a simple vista y, además, se reproducen por esporas, sin producción de flores ni de semillas.

El Jardín Botánico de Bogotá cuenta con una colección de helechos, entre las que encontrarás unas plantas vasculares muy antiguas, cuyo origen data desde el silúrico (425 millones de años atrás), es decir, mucho antes de los dinosaurios.

Tras su aparición, los helechos se transformaron en las plantas dominantes de la superficie de la tierra. Hay algunos de tamaño pequeño, que miden sólo unos pocos centímetros; mientras que hay otros y helechos arbóreos, que pueden alcanzar más de 20 metros de altura.

Son abundantes en lugares húmedos, en los bosques, o cerca de los ríos. Son las únicas plantas vasculares que no forman semillas y, por supuesto, tampoco tienen flores. Pasan por dos estados a lo largo de su vida: uno se reproduce sexualmente y recibe el nombre de gametofito; el otro se llama esporofito y se reproduce asexualmente mediante esporas.

La planta que comúnmente se denomina helecho, es el esporofito. La importancia de los helechos radica en que son plantas que presentan ciclos de vida rápidos, por lo cual contribuyen con los procesos de sucesión vegetal y, junto con las gramíneas, son pioneras al colonizar rápidamente suelos desnudos, protegiéndolos de la erosión y generando condiciones propicias para el establecimiento de otras plantas.

Asimismo, son indicadoras biológicas de lugares perturbados y, al estar asociadas a fuentes hídricas, contribuyen a su mantenimiento y purificación. A continuación te presentamos las más curiosas que puedes encontrar dentro del Jardín Botánico:

 

eupodium-pittieri

 

Eupodium pittieri (Maxon) Christenh.

Nombre común: helecho
Planta terrestre con rizoma carnoso. En Colombia se distribuye principalmente en la región Andina, entre los 1.400 y 3.000 m de altura. Crece en sitios muy húmedos de bosque o de matorrales, principalmente a la orilla de cuerpos de agua. En el sistemático de criptógamas del Jardín Botánico de Bogotá podrás observar a Eupodium pittieri en la jardinera de la Familia Marattiaceae, frente a la cascada.

 

dryopteris-wallichiana

Dryopteris wallichiana (Spreng.) Hyl

Nombre común: cabeza de chivo
Planta terrestre de distribución neotropical. En Colombia se encuentra entre los 350 a 3.600m. Este helecho es muy cultivado para la producción de frondas utilizadas en la confección de ramos de flores. En países como México es utilizada como tratamiento para los cálculos biliares, y por su porte y forma de crecimiento se ha vuelto una especie común en jardines.

En el Jardín Botánico puedes observar a Dryopteris wallichiana en la jardinera de la Familia Dryopteridaceae.

 

phlebodium-pseudoaureum

Phlebodium pseudoaureum (Cav.) Lellinger

Nombre común: helecho
Características: Planta epifita o terrestre de distribución neotropical. Es una especie de gran interés medicinal, ya que en países de Centro América el rizoma es utilizado en afecciones del hígado, artritis, asma, cáncer, diabetes, diarrea, dolor de cintura, dolor de huesos, dolor de vientre, eczema, gastritis, y para purificar la sangre. En Colombia se distribuye principalmente en la región Andina y en la Sierra Nevada de Santa Marta, en alturas menores de 2.300 m. Crece en sitios con bastante humedad.

Para conocer a Phlebodium pseudoaureum, ven a la jardinera de la Familia Polypodiaceae, en la entrada principal del criptogamio.

 

lophosoria-quadripinnata

Lophosoria quadripinnata (J.F. Gmel.) C. Chr.

Nombre común: helecho

Planta terrestre que se distribuye entre los 100 y 3.510 m. El tallo de esta especie es utilizado en la curación de llagas, heridas y hemorragias. Se emplea, especialmente, para tapar costales de carbón vegetal o de comestibles. En diversos mercados se ha utilizado como tapa de costales de papa, yuca, remolacha y otros comestibles, además se utiliza para envolver carnes.

Puedes encontrar a Lophosoria quadripinnata en la jardinera de la Familia Dicksoniaceae, en la entrada principal del criptogamio.

 

equisetum-giganteum

Equisetum giganteum L.

Nombre comunes: cola de caballo

Planta terrestre distribuida entre los 600 y 3.000 m.. Presenta rizoma largo y negruzco con tallos aéreos erectos, rugosos y cubiertos de células de sílice. Los tallos huecos pueden alcanzar hasta los 2 m de altura. Por lo general son plantas que requieren de alta humedad, ubicándose en los lugares más ricos en agua. Su parte aérea se usa como astringente, diurético y antihemorrágico.

Equisetum giganteum en una de las especies más hermosas del criptogamio del Jardín Botánico de Bogotá, la cual puedes observar en la jardinera de la Familia Equisetaceae, frente de la cascada.

La fruta de la pasión,
se cultiva en nuestro Jardín

La fruta de la pasión, se cultiva en nuestro Jardín


Redonda, morada y agridulce. Así es el fruto de la gulupa, una planta nativa que fue sembrada hace año y medio en el jardín agroecológico del Jardín Botánico de Bogotá y que desde hace 12 meses da cosecha sin parar.

Conocida científicamente como Passiflora edulis, la gulupa se caracteriza por estar en  forma de lianas o enredaderas, tener flor vistosa y atraer polinizadores. Precisamente, expertos consideran que la flor es una representación semejante a la corona de Cristo. Por eso, es conocida como la fruta de la pasión, al igual que el maracuyá.  

Aunque el fruto se puede consumir directamente, existen varias preparaciones como batidos, jugos, mermeladas y postres. Además de  tener un uso  comestible, esta especie también  aporta elementos paisajísticos, gracias a  su llamativa flor y la flexibilidad del tallo, con el que se pueden realizar diferentes estructuras decorativas.

La altura adecuada para su cultivo oscila entre los 1.800 y 2.400 metros sobre el  nivel del mar. Sin  embargo, en Bogotá se ha adaptado y florece exitosamente.

 

Los secretos de la rosaleda
del Jardín Botánico

Los secretos de la rosaleda del Jardín Botánico


Al salir el sol, la nube perfumada comienza su función. Un dulce aroma, al que acompañan la Cecilita, shocking blue y la cinco pétalos, se desprende poco a poco, dejándole claro a quien pasa por el lugar, que está cerca a la rosaleda del Jardín Botánico de Bogotá.

Con aproximadamente 1.930 metros cuadrados de extensión y 55 variedades en su interior, la rosaleda fue construida en 1969 por la Secretaría de Obras Públicas y diseñada por el padre Enrique Pérez Arbeláez. Todo en honor a Lorencita Villegas de Santos.

Seguramente, si viene a visitarla, se encontrará con la perla negra, que aunque no expele mucho aroma y no es totalmente negra, tiene un rojo intenso que la hace sobresalir de las demás; la nube perfumada, que contiene muchos pétalos y un aroma sensacional; shocking blue, de color fucsia y un buen aroma; Cecilita, la enredadera de flor pequeña que se reconoce por su aroma tan dulce; y la cinco pétalos, una de las rosas con menor modificación. El agradable aroma de las rosas se evidencia, especialmente, en horas de la mañana, cuando el sol empieza a irradiar y, por evaporación, se comienzan a desprender los aromas que, incluso, se perciben a tan solo unos metros de la rosaleda.

Su punto de floración es en épocas de verano, entre los meses de junio y agosto y diciembre a febrero, pero el mantenimiento, tanto básico como fitosanitario, no deja de ser diario. Cada mañana, un grupo de profesionales las supervisa, las cuida, las riega, las deshierba, las poda y hasta las consiente con un par de halagos para que crezcan bien, pues al quedar a la intemperie, las rosas están expuestas a plagas y enfermedades y a daños constantes ocasionados por las lluvias. Para mantener una rosaleda igual a la de nuestro Jardín, te compartimos los siguientes ‘tips’:

  1. Aflojar el suelo que esté alrededor de la planta, para que las raíces puedan respirar y absorber los nutrientes. Se debe hacer cada dos meses, para hacerlo, es importante tomar una pala y remover el suelo hacia la parte externa del centro de la planta.
  2. Fertilizante químico: se puede aplicar cada tres meses, unos 50 gr. por planta. Es importante tener en cuenta que el fertilizante quede incorporado al suelo y no por encima, o si no, se debe cubrir con tierra.
  3. Regar las plantas con agua, preferiblemente en horas de la mañana, porque la planta transpira y absorbe la humedad más fácil.
  4. Para floración: después de que la planta emita flor y esta se seque, se debe podar el tallo donde ha brotado, para ello, se cuentan unas seis hojas hacia abajo para hacer el corte y así lograr que vuelva a brotar.
  5. Para el control de plagas: se debe preparar una solución jabonosa con jabón rey y agua, y se enjuagan las plantas con dicha mezcla, la cual ayudará a controlar ácaros y pulgones. Se recomienda aplicar la mezcla en la tarde.
  6. Para enfermedades: las rosas suelen padecer de mildeo polvoso, la cual se puede detectar porque genera unas manchas de color ceniza debajo de las hojas y, generalmente, se presentan en verano o cuando los días son muy calurosos. Para combatirla, simplemente se limpian las hojas con agua.

 
 

En el Parque La Gaitana todos
tenemos el poder de dar vida

 

Se trata de cuidar cada hoja, retirar lo seco y dejar lo nuevo y, en tiempos de sequía, dar un poco de agua, así es como Sandra Milena Quiroga, coordinadora de centro de la Secretaría de Integración Social, Centro Crecer, cuenta cómo sin importar la discapacidad cognitiva o física, las personas pueden poner su grano de arena para el arbolado de Bogotá.

En una nueva jornada de plantación de 43 árboles en el Parque La Gaitana ubicado en la localidad de Suba, se recibió el acompañamiento de la comunidad que se acercaba a la plantación de: palmas de cera, liquidámbares, guayacanes de Manizales, yarumos y carboneros, sin embargo, un grupo de niños con capacidades diversas del Centro Crecer se acercaron con gran interés y emoción para aprender a plantar, fue así como dos de los 43 árboles recibieron el nombre de Amor y Vida.

"Motivación es ver la felicidad de los niños cuando participan en estas actividades y lo que les deja a ellos estar cerca de la naturaleza. Son capaces de estar en estos procesos, a un ritmo más lento, pero más seguro, con dedicación" contó con emoción, Sandra Pachón.

Entre todos contribuimos a alcanzar la meta de los 500.000 árboles que se plantarán en esta Administración. Por eso, en cada jornada de arborización, el Jardín busca la participación de los bogotanos para que sean ellos mismos los que por medio de su interés y trabajo, se identifiquen como pieza fundamental para construir la ciudad del futuro.

El proyecto más grande de jardinería
en Bogotá, se hizo realidad

El  proyecto más grande  de  jardinería en Bogotá, se hizo  realidad


Son 3000 m2 de jardinería los que hoy acompañan a la histórica plazoleta de Los Mártires, en este lugar la historia de Bogotá y de Colombia se ha marcado. Tras la intervención a pocos metros a la oscura calle del Bronx en el 2016 por la Alcaldía de Bogotá, hoy el sector florece junto con las vidas de las personas que fueron rescatadas de ese lugar.

Para celebrar los tres años de la intervención, la Alcaldía de Bogotá desarrolló con el apoyo del Jardín Botánico, una jornada de plantación de 32.000 plantas en la plaza, en donde los funcionarios del Jardín participaron de forma activa durante la actividad. Remover escombros, cargar tierra fértil en carretilla, regarla en el espacio adecuado, aplanarla y luego plantar cada pequeña.

El desarrollo de esta jornada es parte de la consolidación del proyecto Bronx Distrito Creativo, la propuesta que trata de mostrar las nuevas alternativas dentro de los ámbitos culturales y económicos que permitan la revitalización y reactivación del centro de Bogotá, esto incluye la renovación urbana en la localidad de Los Mártires, Parque Tercer Milenio, San Bernardo y San Victorino, el pasaje comercial del Bronx y la futura línea y estación del metro.

Con esta actividad los equipos de comunicación, administración, investigación y otras dependencias, participaron en la jornada en el marco de la Semana Ambiental Distrital. hicieron un reconocimiento al arduo trabajo de los operarios de la ciudad quienes , con un overol verde y con mucha paciencia, delicadeza y fuerza, son los que logran plantar, cuidar y propagar el arbolado y jardín de Bogotá. Ya son 47.000 m2 de jardinería que se han plantado en Bogotá. Precisamente, una de las metas principales del alcalde Enrique Peñalosa es ampliar las coberturas vegetales en la ciudad.

 

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