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30 pequeños, los nuevos sabios
de la agricultura urbana

30 pequeños, los nuevos sabios de la agricultura urbana

 

Buscar lombrices y serpientes pequeñas, hacer una lasagna, cuidar la primera semilla y llevar ofrendas al fuego fueron algunas de las misiones de los nuevos sabios del jardín que, en compañía de sus familiares, participaron del taller de agricultura urbana para niños que se lleva a cabo por el Jardín Botánico en el mes de abril.

En la primera estación, los 30 niños que participaron hicieron un reconocimiento y perdieron el miedo a esos pequeños seres que también viven de las huertas: lombrices, mariposas y serpientes, los cuales son necesarios para tener una cosecha sana, ya que algunos de ellos ayudan a mantener el control de los insectos, producen nutrientes, minerales y oxigenan la tierra mediante los canales que realizan con su movimiento.

“Yo encontré una serpiente negra con amarillo, era muy pequeñita y mi hermano encontró muchas lombrices”, dijo Abraham, un pequeño de siete años.
Pero eso no fue todo, como si se tratara del plato italiano que se hace con capas de pasta y algunas de carne y queso (la lasaña), los niños agricultores prepararon una receta en la que reemplazaron estos ingredientes por capas de hojas frescas, hojas de alimentos secos y no cítricos, melaza (que también se puede reemplazar con yogurt), un toque de tierra negra, un poco de agua y ¡vualá!, hicieron el abono perfecto para las plantas.

Posteriormente tomaron un vaso de plástico, un poco de tierra y recibieron su primera planta de cilantro, luego pasaron por la zona de aprovechamiento de residuos donde pudieron conocer de cerca cómo es la producción de 150 toneladas de abono al año y los usos que tiene este material orgánico, como las plantaciones de restauración ecológica, el mantenimiento de las huertas del programa de agricultura urbana y de los árboles al interior del jardín.

Al final se dirigieron a la maloka, donde los sonidos del Manguaré los guió hasta darles la bienvenida. Allí, los pequeños participaron de varias actividades. Por un lado, llevaron hojas secas, en el mejor estado posible, como ofrenda para el señor fuego que los esperaba; también organizaron el círculo de la palabra, donde se resaltó el agradecimiento a la tierra y el sol; y concluyeron con una reflexión sobre las buenas prácticas ambientales como destacar a la naturaleza por proveernos de alimentos.

Pero los niños no son los únicos beneficiados, talleres de agricultura para adultos como este son realizados una vez al mes en el Jardín Botánico de Bogotá, si quieres participar inscríbete en la taquilla presentando tu documento de identidad y sumérgete en esta experiencia.

La Universidad Jorge Tadeo
Lozano se vistió de verde

 

Destacada por el modelo de sostenibilidad ambiental, hoy la Jorge Tadeo Lozano reafirmó su posición en el ranking de universidades verdes del país, al mostrar su compromiso ambiental por crear espacios sanos para los estudiantes, docentes y administrativos, gracias a la plantación de 34 árboles nuevos en las zonas verdes del edificio de Artes Plásticas de la institución.

“Las grandes ciudades ya cuentan con muy pocas zonas verdes, por lo que es nuestro deber recuperar así sea metro a metro los espacios donde podamos colocar pequeños jardines, que sin duda van a ayudar a dar un ambiente mucho más agradable y mejorarán la calidad de vida”, indicó Nohemy Arias, Vicerrectora de la Universidad.

La emoción de los estudiantes les permitió aprender, de manera más sencilla, la forma correcta de plantar en Bogotá: con la asesoría de la Administración Distrital; la selección de las mejores especies para las condiciones climáticas y antrópicas del lugar; identificando el microclima de la zona y teniendo en cuenta la interdistancia correcta entre un árbol y otro, para garantizar que los árboles de hoy sean los longevos del mañana.

La apuesta de la Administración, por aumentar y proteger el patrimonio arbóreo, cada día llega a un nuevo rincón de la capital. Hoy fueron los estudiantes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano los que se unieron a estas jornadas de plantación que les permitirá descansar, respirar un aire más depurado y leer sus mejores libros bajo la sombra de estos nuevos árboles.
 

El nuevo aire de la Unidad
Deportiva El Salitre

 

En cada vuelta, un aire más depurado recorrerá los pulmones de todos los atletas que, entre zancadas largas o cortas, correrán una y otra vez sobre el nuevo estadio de atletismo de la Unidad Deportiva El Salitre, inaugurado este miércoles por la Alcaldía de Bogotá,  con la plantación de 84 nuevos árboles de 10 especies diferentes.

Salto con garrocha, carreras de obstáculos para niños y la visita de atletas como el campeón mundial, Eider Arévalo, fueron algunas de las actividades con las que el alcalde Enrique Peñalosa dio inauguración al nuevo estadio de atletismo de El Salitre, el cual, entre otras cosas, también contará con acompañamiento de cobertura vegetal de las mejores especies, con la finalidad de proteger y aumentar el patrimonio arbóreo de la capital.

Algunas de las especies seleccionadas fueron el roble, nogal, cedro y guayacán de Manizales, entre otras seis nativas y exóticas, las cuales se caracterizan por ser de porte alto, resistentes a la actividad antrópica y al microclima del sector, y plantadas a una interdistancia apropiada entre un árbol y otro para garantizar la longevidad de nuestro arbolado y así contribuir a la ciudad del futuro: con la mejor infraestructura, educación, espacios de recreación y la mejor calidad de vida

A través de la plantación de un guayacán de Manizales, un árbol nativo de 15 metros de altura distinguido por ayudar a la protección de los cuerpos de agua, regular la temperatura, brindar alimento y hábitat a insectos y aves, el alcalde Enrique Peñalosa entregó el nuevo estadio en el que se hizo un acompañamiento de cobertura vegetal con 38 árboles y otros 46 a lo largo y ancho de la Unidad Deportiva El Salitre, para un total de 84 individuos nuevos.

Orden cumplida: 124 árboles
nuevos en el Batallón Baraya

Orden cumplida: 124 árboles nuevos en el Batallón Baraya

 

Tenientes, cabos, sargentos y soldados preparaban sus brillantes placas, ajustaban bien sus reatas y lucían sus lustradas botas. La relación general estaba próxima a comenzar y solo quienes estuvieran listos podrían hacer parte de una nueva misión: cumplirle al medioambiente de la Patria.

Un pelotón de 40 héroes al mando de la ingeniera Ana Cristina Cano, profesional del Jardín Botánico de Bogotá, recorrió el Batallón de ingenieros N°13 General Antonio Baraya plantando 124 árboles de cuatro especies diferentes, con el objetivo de embellecer el entorno en el que permanecen a diario y respirar un aire más depurado.

“La experiencia que más destaco en esta actividad es la recuperación de esos entornos en donde nosotros siempre estamos compartiendo, y el embellecimiento paisajístico a través de nuevas especies que antes no teníamos y no conocíamos”, relató el cabo 1°, Alfredo Leonardo Vargas Pérez, gestor ambiental del Batallón.

Por otro lado, la jornada también sirvió para aquellos que aunque deben ser trasladados a otras ciudades de la capital, quisieron dejar una huella ambiental con estos árboles que, gracias a la correcta selección de especies y plantados a la interdistancia adecuada, lograrán ser longevos y recordados en el tiempo.

¡Imperdible! Conozca las especies
que hoy florecen en Bogotá

Dentro de ellas se refugia un mundo completo de animales. Al amanecer en la capital, los pétalos se abren, los pistilos y estambres se estiran para recibir la luz del sol y, en el fondo de cada flor, gorgojos, abejas y varios miembros de las familias de los lepidópteros y coleópteros, entre otros, se pierden entre las florescencias llamativas, en busca del mejor polen.

No hay duda. Es evidente que estamos en marzo, uno de los meses que más llena de color la capital, gracias a los árboles que brotan sus botones florares en esta época de verano y dan paso a racimos, rosetas y flores pendulares que caen y alojan a insectos y aves.

Debido al cambio climático, algunos árboles de Bogotá florecen especialmente cuando hay gran cantidad de luz, por lo que no requieren de la primavera para que este fenómeno biológico suceda. Es así como los meses de febrero, marzo, abril, junio y julio se convierten en un espectáculo de color, pues son períodos en los que los árboles de la capital, como el roble, carbonero rojo y chicalá, entre otros, florecen a lo largo y ancho de toda la ciudad.

Ligustro

Ligustro o jazmín de la china

Nombre Cientifico: Ligustrum lucidum
Árboles de copa aparasolada que producen flor en racimo (panojas), las cuales albergan a múltiples insectos, mariposas, abejas, lepidópteros y coleópteros. Hace dos floraciones en el año, las cuales duran hasta tres meses. En los meses de verano, como enero, febrero, parte de marzo y luego junio, julio y agosto, es cuando más florece, aunque durante el año mantiene alguna que otra flor.
Originario de China, el Ligustrum lucidum es un árbol resistente a condiciones ambientales extremas, aunque con el cambio climático, genera que florezca especialmente en épocas con abundante sol. En su floración produce un aroma muy agradable al olfato, precisamente, de estas se extraen extractos aromáticos en otros países.
Lucidum significa brillante, aludiendo al brillo de sus hojas, mientras que ligustrum hace alusión al nombre antiguo latino para este árbol. Es de los que más florece en Bogotá.

 

Roble

Roble

Nombre Cientifico: Quercus humboldtii
Es un árbol de porte alto y copa globosa nativo del bosque andino. Es asociado a ecosistemas de robledal, es decir, que hay muchos árboles de la misma especie. En el arbolado urbano es difícil verlo florecer, ya que su fenología está dada a las condiciones climáticas, precisamente, su etapa de floración en Bogotá promedia entre cada cada año y medio o dos años, especialmente en los meses de febrero, marzo o abril.
Una vez el Quercus humboldtii florece, dura cerca de un mes, para luego producir frutos que servirán para su propagación. Se caracteriza por su floración pendular, la cual es atractiva para polinizadores e insectos en general. En cuanto a su nombre, Quercus significa encina o roble, y humboldtii es un término dedicado a Von Humboldt

 

Magnolio

Magnolio

Nombre Cientifico: Magnolia grandiflora
Originario de Estados Unidos, el magnolio se caracteriza por sus grandes flores aromáticas en forma de roseta, las cuales son muy atractivas al ojo humano, aves y, especialmente, para los polinizadores como abejas y avispas.
Alcanza su mayor floración en los meses de enero, febrero y marzo, aunque todo el año mantiene una o tres flores. Después de dar flor, brota un fruto en forma de piña.
Su nombre, magnolia, proviene de Pierre Magnol (notable profesor de botánica en los siglos XVII y XVIII) y, grandiflora, indica que es de flores grandes.

 

Sietecueros

Sietecueros

Nombre Cientifico: Tibouchina lepidota
Recibe el nombre de sietecueros debido a sus escamas sobrepuestas en la corteza. Es un árbol de copa aparasolada de origen nativo de la cordillera altoandina. Su floración, color púrpura, está compuesta por cinco pétalos y pintas amarillas vistosas para todos los polinizadores.
Florece entre diciembre y enero, hasta marzo, y nuevamente brota floración nuevamente en junio, julio y agosto, justo en las épocas de verano. De acuerdo a la edad, sus flores van cambiando de color.
Su nombre Tibouchina hace referencia al nombre de la especie tipo dentro de los indígenas de la Guayana francesaa; lepis, idos, significa escama, y se refiere a que la planta que es muy escamosa.

 

Carbonero rojo

Carbonero rojo

Nombre Cientifico: Calliandra trinervia
Es un árbol muy ornamental, es decir, que a la vista del ser humano es bonito y atractivo. Se caracteriza por tener las hojas en forma de casco, las cuales asemejan la pata de un caballo. Lo que más llama la atención del Callianndra trinervia es la vistosidad de sus flores, las cuales brotan, en gran medida, en los meses de junio y julio, aunque mantiene flores todo el año. Es un árbol ideal para plantar en parques, cerros y zonas de rondas hídricas.
En cuanto a su nombre, Trinervia, traduce tres nervios; mientras que inequilátera, hace referencia a los foliolos desiguales.

 

Chicalá

Chicalá

Nombre Cientifico: Tecoma stans
De origen nativo, el Chicalá se destaca por ser uno de los árboles que más florece en Bogotá. Sus flores amarillas, en forma trompetas, son muy atractivas para aves y polinizadores. El Tecoma stans es un árbol de porte medio resistente a las condiciones antrópicas de la ciudad, permitiendo que florezca cada dos meses en la capital.
Produce frutos en forma de vainas, similares a las habichuelas, los cuales contienen semillas con los que puede propagarse. El significado de su nombre deriva del nombre azteca Tecomaxochitl.

Las siete especies más curiosas
que debes venir a conocer
 

Margarita pantano

Nombre común: Margarita de pantano.
Nombre Cientifico: Senecio carbonellii
Hierba endémica de los humedales de Bogotá, que puede llegar a tener hasta 1 metro de altura. Debido a la degradación de estos ecosistemas, en 1998 fue considerada en riesgo inmediato de extinción. Recientemente, investigadores del Jardín Botánico lograron propagar la especie y mantenerla en condiciones de vivero, con el fin de fortalecer su conservación. Esta especie fue dedicada al prócer de la independencia José María Carbonell, quien participó en la Real expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada.

 

Mazorca de agua

Nombre común: Mazorca de agua
Nombre Cientifico:Gunnera bogotana
Hierba única de Colombia, la cual se encuentra en Cundinamarca. Crece en la alta montaña, especialmente en lugares con constante y abundante flujo de agua. Se caracteriza por sus grandes hojas que asemejan sombrillas. Sus frutos se encuentran en una estructura similar a una mazorca y en algunas poblaciones de Colombia los hábitats son conocidos como “tierra de gigantes”.

 

Carne fiambre

Nombre común: Carne fiambre
Nombre Cientifico: Roupala monosperma
Este árbol es nativo de Colombia y se encuentra en los bosques altoandinos de las tres cordilleras. Tiene hojas muy gruesas que recuerdan la textura del cuero. Es una planta muy fácil de reconocer si uno huele un pedacito de su corteza, pues huele a carne enlatada. Son pocas las plantas que tienen olores de animales y esta es una de ellas. La Roupala monosperma la puedes ver fácilmente en la colección de páramo del JBB.

 

Palma de cera

Nombre común: Palma de cera
Nombre Cientifico: Ceroxylon quindiuense
Esta palma se encuentra en los bosques altoandinos, creando una escena poco común en el mundo cuando está en grandes densidades, como es el caso de las poblaciones del Toche, Tolima; o de Salento, Quindío. Las copas de las palmas forman un segundo piso por encima de las copas de los demás árboles. La palma de cera, además de ser el árbol nacional, ostenta el récord de ser la palma más alta del mundo, con hasta 60 metros de altura y, posiblemente, sea una de las más longevas. En el siglo XIX fue considerada como el árbol más alto del mundo, antes de que se descubrieran las secuoyas y los eucaliptos australianos. Esta es una de las especies que se adapta muy bien a la ciudad y, de hecho, es una de las joyas de la arborización urbana de Bogotá. Son muchísimas las palmas de cera que se han sembrado, por lo que, seguramente, en un par de décadas Bogotá será famosa por sus altísimas palmas que se podrán ver en parques y avenidas.

 

Roble negro

Nombre común: Roble negro
Nombre Cientifico: Colombobalanus colombianus
Los robles son árboles muy frecuentes y diversos en los bosques de Norte América y Europa, pero en Colombia sólo hay dos especies nativas: el roble blanco (Quercus humboldtii) y el roble negro (Colombobalanus excelsa). Se encuentran en las montañas colombianas, entre los 1400 y los 3300 msnm, y forman uno de los bosques más espectaculares donde domina la especie, formando grandes rodales con árboles de hasta 40 metros de altura. El roble negro encierra antiguos misterios, pues solo existen tres especies de estos, dos de ellas se encuentran en el sudeste asiático y la tercera es endémica de Colombia, es decir, que sólo existe aquí. En la capital, esta especie se puede observar en el jardín introductorio del Jardín Botánico de Bogotá, mientras que a nivel Colobmia, también se puede apreciar en su hábitat natural como lo es el Parque Nacional Natural Farallones de Cali; el PNN Cueva de los Guacharos y también en Virolín, Santander.

 

Hojarasco

Nombre común: Hojarasco
Nombre Cientifico: Magnolia caricaefragrans
Esta magnolia nativa y endémica de Colombia se encuentra naturalmente en la cordillera oriental, entre los 1800 y los 2400 msnm. Actualmente está en peligro de extinción. Sus hojas son muy duras y se tardan varios años en descomponerse, así que cuando uno se acerca a uno de estos magnolios se encuentra con una gruesa capa de hojas. Precisamente, de ahí surge su nombre común de hojarasco. Sus flores emiten una exquisita fragancia cuando se abren a las 5 de la tarde, las cuales impregnan el ambiente hasta 20 metros a la redonda. En el Jardín Botánico de Bogotá existen dos ejemplares adultos, el más antiguo tiene 40 años, aproximadamente. A pesar de florecer cada año, los ejemplares del Jardín nunca producían frutos, debido a que en Bogotá no se encuentra su polinizador que probablemente es un pequeño escarabajo. No obstante, fue así como en el 2014 nos propusimos emprender un plan para reproducirlo y como resultado, después de los primeros experimentos de polinización manual, se empezaron a ver por fin los primeros frutos sobre los árboles. Hoy por hoy, continuamos polizándolo y propagándolo cada año con la esperanza de que llegue a ser una especie común del arbolado urbano de Bogotá en un futuro próximo.

Masdevallia

Nombre común: Banderita
Nombre Cientifico: Masdevallia ignea
Orquídea endémica de la cordillera oriental de Colombia, la cual está en estado de amenaza por recolección desmedida y pérdida de hábitat. Es muy apreciada por su carácter ornamental, ya que forma macollas (conjunto de brotes originarios en la base de un mismo pie de algunas plantas) medianas con floraciones abundantes de color rojo a naranja, convirtiéndola en una de las especies más bellas del género. Esta especie está representada en las Colecciones Especializadas para la Conservación (CEPAC) del Jardín Botánico de Bogotá, y su importancia radica en que es, quizá, la colección más grande para la especie en el país y para la cual se han generado investigaciones relacionadas con su reproducción y propagación.
 

¡Llegamos a 14.726
bouganvileas en Bogotá!

 

Entre 300 y 500 kg de CO2 anuales son transformados en aire puro gracias a las 14.726 bouganvileas plantadas en Bogotá, las cuales hoy llenan de colores las moradas de 10 localidades beneficiadas con este proyecto, que para finales del 2019 tiene como meta llegar a las 27.000.

Como una iniciativa de llevar coberturas vegetales a las zonas donde el espacio para arborizar es casi nulo, la Administración Distrital le ha apostado al proyecto de las bouganvileas, el cual busca, entre otras cosas, crear identidad en los barrios beneficiados y embellecer los hogares capitalinos.

“Yo soy de las que cree que una flor despierta una alegría en el corazón, y si esa mata puede sobrevivir aquí en Bogotá ¿por qué yo no?”, indicó Alicia Balmaceda, habitante del barrio Acapulco, en la localidad de Ciudad Bolívar, donde se han plantado 4.598 ejemplares.

Al tratarse de una planta que no requiere de un espacio extenso para su crecimiento, pues su tallo es delgado y, por lo tanto, no daña la estructura de las casas capitalinas, quien la adopta podrá tener el control sobre el ejemplar para darle la forma que más se adapte a su hogar. Asimismo, entre algunos de los otros beneficios que proporcionan estas plantas están el atractivo para los polinizadores, no genera humedad y, tradicionalmente, puede ser utilizada para tratar problemas de salud.

Por cada bouganvilea plantada, los ciudadanos beneficiados reciben una capacitación sobre el cuidado y la importancia ambiental que tiene la especie para la ciudad. Los relatos de los habitantes en las localidades de Kennedy, Ciudad Bolívar, Mártires y Tunjuelo, entre otras, narran cómo a través de una bouganvilea, plantada en el andén de su casa, mejoran la forma en la que ven su barrio y fortalecen su vínculo con la capital.

“¡cuidemos nuestro jardín!, todo Bogotá se vería muy bonito con ese regalo que nos están dando”, concluyó Luz Ramírez Romero, habitante del barrio Potosí.

Si estás interesado en que tu barrio sea parte de este proyecto comunícate con nosotros al 4377 060, ext. 1031. 

Conexión Bio, la iniciativa que busca
fortalecer ecosistemas de Bogotá región

Nodo Guacheneque

Nodo Guacheneque

Conexión Bio (Nodos de Biodiversidad) es un proyecto del Jardín Botánico de Bogotá. Hace parte de una de las iniciativas de innovación que se presentó en el 2013 ante el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías (SGR).

El proyecto cuenta con una inversión del SGR de 14.650 millones de pesos, los cuales se han destinado al desarrollo de diversas estrategias que buscan fortalecer ocho ecosistemas estratégicos para la ciudad, denominados Nodos de Biodiversidad.
La iniciativa surge por la necesidad de tener unos espacios que representen los ecosistemas de la ciudad y región. Además, por la necesidad de contar con espacios verdes que fomenten acciones de adaptación al cambio climático, que a su vez, ayuden a reconocer los conocimientos ancestrales.
 

¿Qué son los Nodos de Biodiversidad?

Nodo Usme
Nodo Usme

Son espacios geográficos, que por sus características biofísicas, representan un alto valor en cuanto a diversidad biológica para los habitantes urbanos y rurales.

Estos espacios son ideales para adelantar procesos de investigación científica, intercambio de saberes y experiencias culturales, y procesos de educación ambiental.

¿Qué actividades realiza Conexión Bio?

Nodo Cerros Orientales

Plantación en Nodo Cerros orientales

El proyecto ha venido realizando diversas actividades con la ciudadanía, como: recorridos de interpretación ambiental, ecotalleres, jornadas de plantaciones, monitoreos de biodiversidad e intercambios culturales en donde se mezcla la ciencia con las prácticas ancestrales.

Adicionalmente, se está abordando la biodiversidad desde otros lenguajes relacionados con el arte y la gastronomía. Ejemplo de ello son las exposiciones artísticas y experiencias gastronómicas basadas en tradiciones y especies nativas de los ecosistemas altoandinos.

Ubicación de los Nodos de Biodiversidad

Estos nodos están ubicados en: Cantarrana (Parque Presa Seca Cantarrana, ubicado entre Usme y Ciudad Bolívar), Cerros Orientales (localidad de San Cristóbal), Guacheneque (páramo de Guacheneque, en el nacimiento del río Bogotá), Jardín Botánico de Bogotá, localidad de Suba, Sumapaz (Parque Temático Chaquén, Nazareth), Tibanica (humedal Tibanica en la localidad de Bosa) y Usme (vereda El Uval).

 

El proyecto Conexión Bio cuenta con cinco productos

  • Modelos de intervención para mejorar las coberturas vegetales
  • Infraestructuras innovadoras
  • Modelos de generación y apropiación del conocimiento
  • Estrategia interinstitucional y ciencia ciudadana
  • Plataforma educativa y tecnológica

¿Quieres saber más sobre el proyecto Conexión Bio? Ingresa a: Conexión Bio.

 

Tinguas azules arribaron
a la Sabana de Bogotá

 

Cansadas de un largo viaje desde los llanos orientales, las tinguas azules, pequeñas, medianas y grandes, extienden sus alas, se prepara para un último esfuerzo y, así, arriban a la capital del país. Cautivadas por los espejos de agua de la ciudad, se refugian entre la vegetación acuática de los humedales que Bogotá tiene para ellas.

Entre octubre y marzo, la capital del país se convierte en el hábitat temporal predilecto para varias especies de aves migratorias en busca de alimento. Tal es el caso de la tingua azul, quien después de su temporada de anidación y cría de polluelos emprende un largo viaje nocturno con sus crías, en época de sequía, hasta la Sabana de Bogotá, para posteriormente continuar su vuelo hacia las costas Atlántica y Pacífica.

Precisamente,  la Porphyrio martinica (nombre científico) por estos días ronda por los cuerpos de agua de la ciudad y las coberturas vegetales del Jardín Botánico, indicando una buena calidad de hábitat, pues el hecho de que puedan estar acá es porque encontraron un lugar ideal para pasar su época de migración.

“De las cerca de 235 especies con las que cuenta la sabana de Bogotá, 73 de ellas son migratorias como la tingua azul, la cual visita los humedales, pastizales adyacentes a cuerpos de agua, tierras agrícolas, parques y jardines de la capital, donde pueden alimentarse de semillas, hojas y frutas de plantas acuáticas, insectos y ranas, entre otros”, indicó Mónica Novoa, investigadora del Jardín Botánico.

Los juveniles son de color café y los adultos verde azuloso, con pico y patas largas de color amarillo, haciéndolas atractivas a los ojos de la ciudadanía, pero también vulnerables a ser captadas como mascotas. De hecho, la mayor preocupación radica durante su vuelo, en el cual estas aves caen cansadas y desorientadas en sitios como tejados, patios de casas y parques de la ciudad, quedando heridas y vulnerables.
Por lo anterior, hacemos un llamado para que los ciudadanos que encuentren alguna de estas aves se comuniquen a los teléfonos 3778917, 3778950 o 317 4276828, con el fin de que un grupo de fauna silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente se dirija al sitio para recogerla.

Asimismo, recordamos a la ciudadanía que también pueden contribuir al cuidado de los ecosistemas que esta ave habita como humedales, canales y cuerpos de agua en general, mediante el manejo de los residuos sólidos. Es importante que tengamos claro que si arrojamos un papel a la calle, este llegará a una alcantarilla, las cuales están conectadas a una fuente natural y, cuando llueve, el agua va a arrastrar estas basuras y las llevará a un canal, el cual está conectado a algún humedal.

La contaminación generada por  vertimientos domiciliarios e industriales en estos cuerpos de agua genera eutroficación, es decir, aumenta la cantidad de nutrientes en el agua y las plantas que están sobre el recurso hídrico van a  comenzar a invadir los espejos de agua, impidiendo la llegada de especies migratorias.

Así las cosas, recuerda que la tingua azul es un ave migratoria, no es una mascota. Ayudarla en su migración nos permitirá mantener la biodiversidad dentro de la ciudad, para que siga siendo un lugar de estudio y conservación de la avifauna.

¡Sorprendente! Luego de tres años de espera,
árbol de ébano volvió a brotar

árbol de ébano

 

Como si se tratara del bello durmiente, en un profundo estado de reposo en el que ni hojas, ni ramas, ni frutos brotaban de su estructura,  durante tres años permaneció en dormancia el Caesalpinia ébano, conocido comúnmente como árbol de ébano, el cual ya alcanza los siete metros de altura y se encuentra listo para el ambiente de bosque seco del nuevo tropicario.

Ya han pasado cerca de 50 años desde que Erique Pérez Arbeláez trajo  directamente de Cartagena al Jardín Botánico de Bogotá una plántula con el apetecido árbol nativo de ébano, un individuo muy fino caracterizado por la calidad y las propiedades de su madera negra, densa, maciza y firme.

Desde entonces, permaneció en constante crecimiento y al cuidado de profesionales, era prácticamente uno de los tantos consentidos del Jardín Botánico. Sin embargo, al ser un árbol exclusivo de la costa atlántica colombiana, en los departamentos de Antioquia, Guajira, y Magdalena (por debajo de los 1.000 m de altitud), en los últimos años comenzó a entrar en un estado de depresión que lo llevó a caer en dormancia, un proceso de reposo que utilizan los árboles o plantas como mecanismo de supervivencia cuando las condiciones climáticas no son las habituales, como por ejemplo el invierno o la sequía.



árbol de ébano
 

“Debido a las condiciones de humedad de la capital, es difícil adaptarse. Pero no hubo momento en el que no pensáramos en buscar una solución para volverlo a ver brotar. A pesar de su estado, lo consentíamos día tras día”, relató el profesor  Francisco Sánchez.

Aquella reliquia y legado de Enrique Pérez Arbeláez, considerado el padre de la ecología en Colombia, no podía morir, por lo que fue bloqueada y trasladada a un lugar de paso dentro de las nuevas instalaciones del Tropicario más grande de Colombia, en el Jardín Botánico de Bogotá. Luego de tres años de espera y como por arte de magia, desde hace un par de meses el ébano volvió a brotar.

Hoy ya frondoso, a espera de su lugar en el ambiente de bosque seco, cuando finalice la construcción del nuevo tropicario, el ébano es aquel árbol negro que se vislumbra a lo lejos y descresta con su altura en el centro del lugar. De él resaltan aquellas hojas verdes que a lo largo y ancho de su fuste brotan sin cesar.

 

árbol de ébano

 

 
 

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