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Las aves que más visitan
los árboles de Bogotá

Las aves que más visitan los árboles de Bogotá

 

Entre los árboles y arbustos de la capital se refugian un sinfín de ellas. Sin importar la hora o el lugar, el canto de alguna siempre te ha de acompañar. Otras se dejarán fotografiar, mientras varias se esconderán entre las ramas de algún lugar. Con suerte, lograrás ver cómo extienden sus alas  y planean su mejor vuelo; la caza de una apetitosa lombriz que depositarán en el pico de sus polluelos; o la mirada de ellas en el horizonte disfrutando de las coberturas vegetales que Bogotá les ofrece. Así son las aves de la ciudad.

A través de diferentes investigaciones se ha logrado establecer que ciudades como Bogotá son lugares importantes para la avifauna, precisamente, ya se han registrado 235 especies de aves en la capital, las cuales pertenecen a 41 familias. De ellas, 170 son residentes, 73 migratorias y 68 son exclusivas del área rural de la ciudad, mientras que 26 son únicas del área urbana.

De acuerdo con estudios realizados por el Jardín Botánico en algunos puntos de los Cerros Orientales, área de vegetación nativa propia del ecosistema andino, se observó la interacción de 58 especies de aves con las diferentes plantas allí presentes, siendo el Chilco (Baccharis latifolia) la que mayor interacción tuvo con las aves, principalmente como sitio de percha de la avifauna. De las aves que se han observado haciendo uso del chilco están la chisga (Spinus spinescens), el barbudito (Mecocerculus leucophrys) y aves migratorias como la reinita gorginaranja (Setophaga fusca) y la especie casi endémica picocono rufo (Conirostrum rufum), entre otras.

En los Cerros orientales también se ha observado la estrecha relación de las aves con especies vegetales como el sauco (Sambucus nigra), arboloco (Smallanthus pyramidalis), aliso (Alnus acuminata), salvio negro (Cordia cylindrostachya), raque (Vallea stipularis), cucharo blanco (Myrsine latifolia), tuno esmeraldo (Miconia squamulosa) y eucalipto común (Eucalyptus globulus), entre otras, esta última es utilizada, principalmente, por el colibrí chillón (colibrí coruscans) y el toche (Icterus chrysater) para percha y canto.

Asimismo, en la ciudad se ha observado el uso que brindan diferentes especies del arbolado urbano como recurso alimenticio para la avifauna. Es el caso del picogordo (Pheuticus aureoventris) y el cascabelito (Forpus conspicillatus), que se han reportado alimentándose de las flores del arboloco; el gorrión de monte (Atlapetes pallidinucha) alimentándose de los frutos del cucharo blanco; la pava de monte (Penelope montagnii) alimentándose de las flores del sauco y de las flores de la curuba de monte; y el clarinero (Anisognathus igniventris) alimentándose del laurel de cera y el turno esmeraldo.

Otro grupo de aves que comunes en Bogotá y que se alimentan del néctar de las flores que ofrecen algunas plantas de nuestra ciudad, tanto en los parques como en los jardines y otras áreas verdes urbanas, son los colibríes y las diglossas.

Estas aves, y muchas otras que han sido registradas, pueden sobrevivir en las ciudades con corredores de vegetación natural a lo largo de las quebradas, humedales o ríos, los cuales mantienen la conectividad de la ciudad con sus áreas rurales circundantes, en donde la vegetación nativa es más extensa y representativa. No obstante, dentro de la matriz urbana, los parques también juegan un elemento esencial como hábitat para las aves.

En los parques que han sido visitados en Bogotá se han registrado 32 especies de aves, de las cuales se destacan la mirla patinaranja (Turdus fuscater), considerada la especie más abundante y con mayor asociación con las diferentes especies arbóreas y arbustivas sembradas en Bogotá. Otras de las especies de aves comúnmente encontradas en los parques urbanos son la torcaza, el copetón, el colibrí chillón, sirirí, palmero, azulejo, cucarachero, gallinazo o chulo, chamón y carbonero.

Entre las especies vegetales que presentan mayores asociaciones con la avifauna en los parques urbanos se encuentran el Guayacán de Manizales, caucho sabanero, pino romerón, nogal, caucho Tequendama, cerezo y sangregado, que son usados como recurso alimenticio y para la percha.

Las coberturas vegetales urbanas en Bogotá son refugio de especies migratorias entre los meses de septiembre y abril, en donde gran diversidad de aves se observan en la ciudad, como el atrapamoscas, verderones y buchipecosas, entre otras. Estas especies usan las coberturas vegetales urbanas para descansar y alimentarse, reponiendo sus fuerzas para continuar su viaje a áreas más amplias, con mayores recursos en donde pasan su temporada invernal.

La apuesta de la Administración Distrital por convertir a Bogotá en lugar predilecto para aves residentes y migratorias es una realidad. Ya son 162.000 árboles plantados en espacio urbano y zonas de restauración, los cuales contribuyen a la consolidación de un acogedor hogar para todos.

 
 

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