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28 Junio

Los árboles del Parque Iberia crecen entre versos

Los árboles del Parque Iberia
crecen entre versos

Los árboles del Parque Iberia crecen entre versos


No hay  vacaciones en  las que,  Andrea Alvarado una pequeña de 13 años, junto con su padre, salgan a rodar por el Parque Iberia, ubicado  en  la localidad de Suba. Entre risas de  niños,  el  viento, los ladridos de perros  y  el aire  que respiran gracias  a los  nuevos árboles, este se convirtió en su lugar favorito.

 
40  árboles, de especies como nogal, falso  pimiento, pino  romerón y  carbonero rojo, fueron adoptados  y  plantados en una nueva jornada  de arborización organizada por la Alcaldía de Bogotá, por los habitantes del  sector  y  un  grupo  de funcionarios de  BibloRed, quienes entregaron  Haikús (un  poema de diecisiete  sílabas distribuidas en tres versos), los cuales fueron recitados por plantadoptantes a través de un susurrador, es decir, un  tubo adornado  con lana y campanillas que se usa para canalizar las palabras entre  un emisor y un receptor.
 
Cada uno de estos pequeños relatos  son  producto  de una tradición literaria oriental  que se desarrolla a través de la reflexión. Se dice  que los monjes  tibetanos  podrían demorar hasta  diez años para escribir uno. 
 
Por eso,  “Morygala”, nombre  que asemeja  al  de la especie  plantada (polygala), es el  nuevo árbol de William y Andrea, el  cual recibió  un  lindo  Haikú recitado  por los  dos, con el sueño  de que crezca sano  y fuerte. 

 

‘Top 5’ de las especies más
hermosas del criptogamio

Criptogamico

 

Como si se tratara de dinosaurios vegetales, los criptógamas se refieren a un variado grupo de organismos, entre ellos plantas, cuyos tejidos y órganos reproductores no son visibles a simple vista y, además, se reproducen por esporas, sin producción de flores ni de semillas.

El Jardín Botánico de Bogotá cuenta con una colección de helechos, entre las que encontrarás unas plantas vasculares muy antiguas, cuyo origen data desde el silúrico (425 millones de años atrás), es decir, mucho antes de los dinosaurios.

Tras su aparición, los helechos se transformaron en las plantas dominantes de la superficie de la tierra. Hay algunos de tamaño pequeño, que miden sólo unos pocos centímetros; mientras que hay otros y helechos arbóreos, que pueden alcanzar más de 20 metros de altura.

Son abundantes en lugares húmedos, en los bosques, o cerca de los ríos. Son las únicas plantas vasculares que no forman semillas y, por supuesto, tampoco tienen flores. Pasan por dos estados a lo largo de su vida: uno se reproduce sexualmente y recibe el nombre de gametofito; el otro se llama esporofito y se reproduce asexualmente mediante esporas.

La planta que comúnmente se denomina helecho, es el esporofito. La importancia de los helechos radica en que son plantas que presentan ciclos de vida rápidos, por lo cual contribuyen con los procesos de sucesión vegetal y, junto con las gramíneas, son pioneras al colonizar rápidamente suelos desnudos, protegiéndolos de la erosión y generando condiciones propicias para el establecimiento de otras plantas.

Asimismo, son indicadoras biológicas de lugares perturbados y, al estar asociadas a fuentes hídricas, contribuyen a su mantenimiento y purificación. A continuación te presentamos las más curiosas que puedes encontrar dentro del Jardín Botánico:

 

eupodium-pittieri

 

Eupodium pittieri (Maxon) Christenh.

Nombre común: helecho
Planta terrestre con rizoma carnoso. En Colombia se distribuye principalmente en la región Andina, entre los 1.400 y 3.000 m de altura. Crece en sitios muy húmedos de bosque o de matorrales, principalmente a la orilla de cuerpos de agua. En el sistemático de criptógamas del Jardín Botánico de Bogotá podrás observar a Eupodium pittieri en la jardinera de la Familia Marattiaceae, frente a la cascada.

 

dryopteris-wallichiana

Dryopteris wallichiana (Spreng.) Hyl

Nombre común: cabeza de chivo
Planta terrestre de distribución neotropical. En Colombia se encuentra entre los 350 a 3.600m. Este helecho es muy cultivado para la producción de frondas utilizadas en la confección de ramos de flores. En países como México es utilizada como tratamiento para los cálculos biliares, y por su porte y forma de crecimiento se ha vuelto una especie común en jardines.

En el Jardín Botánico puedes observar a Dryopteris wallichiana en la jardinera de la Familia Dryopteridaceae.

 

phlebodium-pseudoaureum

Phlebodium pseudoaureum (Cav.) Lellinger

Nombre común: helecho
Características: Planta epifita o terrestre de distribución neotropical. Es una especie de gran interés medicinal, ya que en países de Centro América el rizoma es utilizado en afecciones del hígado, artritis, asma, cáncer, diabetes, diarrea, dolor de cintura, dolor de huesos, dolor de vientre, eczema, gastritis, y para purificar la sangre. En Colombia se distribuye principalmente en la región Andina y en la Sierra Nevada de Santa Marta, en alturas menores de 2.300 m. Crece en sitios con bastante humedad.

Para conocer a Phlebodium pseudoaureum, ven a la jardinera de la Familia Polypodiaceae, en la entrada principal del criptogamio.

 

lophosoria-quadripinnata

Lophosoria quadripinnata (J.F. Gmel.) C. Chr.

Nombre común: helecho

Planta terrestre que se distribuye entre los 100 y 3.510 m. El tallo de esta especie es utilizado en la curación de llagas, heridas y hemorragias. Se emplea, especialmente, para tapar costales de carbón vegetal o de comestibles. En diversos mercados se ha utilizado como tapa de costales de papa, yuca, remolacha y otros comestibles, además se utiliza para envolver carnes.

Puedes encontrar a Lophosoria quadripinnata en la jardinera de la Familia Dicksoniaceae, en la entrada principal del criptogamio.

 

equisetum-giganteum

Equisetum giganteum L.

Nombre comunes: cola de caballo

Planta terrestre distribuida entre los 600 y 3.000 m.. Presenta rizoma largo y negruzco con tallos aéreos erectos, rugosos y cubiertos de células de sílice. Los tallos huecos pueden alcanzar hasta los 2 m de altura. Por lo general son plantas que requieren de alta humedad, ubicándose en los lugares más ricos en agua. Su parte aérea se usa como astringente, diurético y antihemorrágico.

Equisetum giganteum en una de las especies más hermosas del criptogamio del Jardín Botánico de Bogotá, la cual puedes observar en la jardinera de la Familia Equisetaceae, frente de la cascada.

La fruta de la pasión,
se cultiva en nuestro Jardín

La fruta de la pasión, se cultiva en nuestro Jardín


Redonda, morada y agridulce. Así es el fruto de la gulupa, una planta nativa que fue sembrada hace año y medio en el jardín agroecológico del Jardín Botánico de Bogotá y que desde hace 12 meses da cosecha sin parar.

Conocida científicamente como Passiflora edulis, la gulupa se caracteriza por estar en  forma de lianas o enredaderas, tener flor vistosa y atraer polinizadores. Precisamente, expertos consideran que la flor es una representación semejante a la corona de Cristo. Por eso, es conocida como la fruta de la pasión, al igual que el maracuyá.  

Aunque el fruto se puede consumir directamente, existen varias preparaciones como batidos, jugos, mermeladas y postres. Además de  tener un uso  comestible, esta especie también  aporta elementos paisajísticos, gracias a  su llamativa flor y la flexibilidad del tallo, con el que se pueden realizar diferentes estructuras decorativas.

La altura adecuada para su cultivo oscila entre los 1.800 y 2.400 metros sobre el  nivel del mar. Sin  embargo, en Bogotá se ha adaptado y florece exitosamente.

 

En el Parque La Gaitana todos
tenemos el poder de dar vida

 

Se trata de cuidar cada hoja, retirar lo seco y dejar lo nuevo y, en tiempos de sequía, dar un poco de agua, así es como Sandra Milena Quiroga, coordinadora de centro de la Secretaría de Integración Social, Centro Crecer, cuenta cómo sin importar la discapacidad cognitiva o física, las personas pueden poner su grano de arena para el arbolado de Bogotá.

En una nueva jornada de plantación de 43 árboles en el Parque La Gaitana ubicado en la localidad de Suba, se recibió el acompañamiento de la comunidad que se acercaba a la plantación de: palmas de cera, liquidámbares, guayacanes de Manizales, yarumos y carboneros, sin embargo, un grupo de niños con capacidades diversas del Centro Crecer se acercaron con gran interés y emoción para aprender a plantar, fue así como dos de los 43 árboles recibieron el nombre de Amor y Vida.

"Motivación es ver la felicidad de los niños cuando participan en estas actividades y lo que les deja a ellos estar cerca de la naturaleza. Son capaces de estar en estos procesos, a un ritmo más lento, pero más seguro, con dedicación" contó con emoción, Sandra Pachón.

Entre todos contribuimos a alcanzar la meta de los 500.000 árboles que se plantarán en esta Administración. Por eso, en cada jornada de arborización, el Jardín busca la participación de los bogotanos para que sean ellos mismos los que por medio de su interés y trabajo, se identifiquen como pieza fundamental para construir la ciudad del futuro.

19 Junio

Los secretos de la rosaleda del Jardín Botánico

Los secretos de la rosaleda
del Jardín Botánico

Los secretos de la rosaleda del Jardín Botánico


Al salir el sol, la nube perfumada comienza su función. Un dulce aroma, al que acompañan la Cecilita, shocking blue y la cinco pétalos, se desprende poco a poco, dejándole claro a quien pasa por el lugar, que está cerca a la rosaleda del Jardín Botánico de Bogotá.

Con aproximadamente 1.930 metros cuadrados de extensión y 55 variedades en su interior, la rosaleda fue construida en 1969 por la Secretaría de Obras Públicas y diseñada por el padre Enrique Pérez Arbeláez. Todo en honor a Lorencita Villegas de Santos.

Seguramente, si viene a visitarla, se encontrará con la perla negra, que aunque no expele mucho aroma y no es totalmente negra, tiene un rojo intenso que la hace sobresalir de las demás; la nube perfumada, que contiene muchos pétalos y un aroma sensacional; shocking blue, de color fucsia y un buen aroma; Cecilita, la enredadera de flor pequeña que se reconoce por su aroma tan dulce; y la cinco pétalos, una de las rosas con menor modificación. El agradable aroma de las rosas se evidencia, especialmente, en horas de la mañana, cuando el sol empieza a irradiar y, por evaporación, se comienzan a desprender los aromas que, incluso, se perciben a tan solo unos metros de la rosaleda.

Su punto de floración es en épocas de verano, entre los meses de junio y agosto y diciembre a febrero, pero el mantenimiento, tanto básico como fitosanitario, no deja de ser diario. Cada mañana, un grupo de profesionales las supervisa, las cuida, las riega, las deshierba, las poda y hasta las consiente con un par de halagos para que crezcan bien, pues al quedar a la intemperie, las rosas están expuestas a plagas y enfermedades y a daños constantes ocasionados por las lluvias. Para mantener una rosaleda igual a la de nuestro Jardín, te compartimos los siguientes ‘tips’:

  1. Aflojar el suelo que esté alrededor de la planta, para que las raíces puedan respirar y absorber los nutrientes. Se debe hacer cada dos meses, para hacerlo, es importante tomar una pala y remover el suelo hacia la parte externa del centro de la planta.
  2. Fertilizante químico: se puede aplicar cada tres meses, unos 50 gr. por planta. Es importante tener en cuenta que el fertilizante quede incorporado al suelo y no por encima, o si no, se debe cubrir con tierra.
  3. Regar las plantas con agua, preferiblemente en horas de la mañana, porque la planta transpira y absorbe la humedad más fácil.
  4. Para floración: después de que la planta emita flor y esta se seque, se debe podar el tallo donde ha brotado, para ello, se cuentan unas seis hojas hacia abajo para hacer el corte y así lograr que vuelva a brotar.
  5. Para el control de plagas: se debe preparar una solución jabonosa con jabón rey y agua, y se enjuagan las plantas con dicha mezcla, la cual ayudará a controlar ácaros y pulgones. Se recomienda aplicar la mezcla en la tarde.
  6. Para enfermedades: las rosas suelen padecer de mildeo polvoso, la cual se puede detectar porque genera unas manchas de color ceniza debajo de las hojas y, generalmente, se presentan en verano o cuando los días son muy calurosos. Para combatirla, simplemente se limpian las hojas con agua.

 
 
18 Junio

Con árboles recuperamos el espacio público

Con árboles recuperamos el espacio
público en el barrio Las Guacamayas

Con árboles  recuperamos el espacio  público en el barrio  Las Guacamayas


Tras una nueva jornada de plantación organizada por la Alcaldía de Bogotá, el barrio Las Guacamayas en la localidad de San Cristóbal recuperó una zona verde que era usada para el parqueo de vehículos y no para la recreación de la comunidad.

La plantación se desarrolló gracias a la participación de los vecinos del sector quienes adoptaron a los 11 árboles de diferentes especies como polygala, nogal y roble, cada de uno de ellos con nombre diferente: Junior, Danger, Daniela, y otros.

Antes de realizar la actividad, la comunidad contactó al Jardín Botánico de Bogotá con el objetivo de recuperar el espacio, puesto que algunos vecinos usaban la zona verde para parquear los automóviles. Por eso, tras un diseño formulado y proyectado por los ingenieros y arquitectos del Jardín, se escogieron estas especies que prometen dar una sensación más paisajística del lugar teniendo en cuenta las necesidades de la comunidad.

"Nosotros ya estábamos cansados de discutir con las personas que parqueaban los carros en frente y les quitaba espacio a las personas que querían sacar a pasear a sus mascotas o jugar con sus hijos. Yo por mi parte le puse Junior a este nogal, porque mi perro se llama así y lo quiero mucho. Sé que al plantar un árbol también me traerá suerte y por eso también me comprometo a cuidarlo", contó, Clara Inés Obando, vecina del sector.

Gracias a esta plantación no solo se trató la necesidad que agobiaba al sector sino que fortaleció el sentido de identidad entre la comunidad y el barrio, en una actividad en la que participó desde los niños hasta los adultos mayores.

 
18 Junio

El proyecto más grande de jardinería en Bogotá

El proyecto más grande de jardinería
en Bogotá, se hizo realidad

El  proyecto más grande  de  jardinería en Bogotá, se hizo  realidad


Son 3000 m2 de jardinería los que hoy acompañan a la histórica plazoleta de Los Mártires, en este lugar la historia de Bogotá y de Colombia se ha marcado. Tras la intervención a pocos metros a la oscura calle del Bronx en el 2016 por la Alcaldía de Bogotá, hoy el sector florece junto con las vidas de las personas que fueron rescatadas de ese lugar.

Para celebrar los tres años de la intervención, la Alcaldía de Bogotá desarrolló con el apoyo del Jardín Botánico, una jornada de plantación de 32.000 plantas en la plaza, en donde los funcionarios del Jardín participaron de forma activa durante la actividad. Remover escombros, cargar tierra fértil en carretilla, regarla en el espacio adecuado, aplanarla y luego plantar cada pequeña.

El desarrollo de esta jornada es parte de la consolidación del proyecto Bronx Distrito Creativo, la propuesta que trata de mostrar las nuevas alternativas dentro de los ámbitos culturales y económicos que permitan la revitalización y reactivación del centro de Bogotá, esto incluye la renovación urbana en la localidad de Los Mártires, Parque Tercer Milenio, San Bernardo y San Victorino, el pasaje comercial del Bronx y la futura línea y estación del metro.

Con esta actividad los equipos de comunicación, administración, investigación y otras dependencias, participaron en la jornada en el marco de la Semana Ambiental Distrital. hicieron un reconocimiento al arduo trabajo de los operarios de la ciudad quienes , con un overol verde y con mucha paciencia, delicadeza y fuerza, son los que logran plantar, cuidar y propagar el arbolado y jardín de Bogotá. Ya son 47.000 m2 de jardinería que se han plantado en Bogotá. Precisamente, una de las metas principales del alcalde Enrique Peñalosa es ampliar las coberturas vegetales en la ciudad.

 
13 Junio

Todo lo que debe saber sobre el Baobab

Todo lo que debe saber sobre el Baobab,
el mítico árbol que crece al interior del Jardín Botánico

Todo lo que debe saber sobre el Baobab, el titánico árbol que ya tenemos en el Jardín Botánico


Directamente de las zonas desérticas de tierras africanas, un baobab ya se hospeda en Bogotá. Con tan solo un año de edad y unos 20 centímetros de altura, el árbol emblemático de Senegal crece dentro de las instalaciones del Jardín Botánico, con la esperanza de que en unos años llegue a los 50 metros de altura que lo caracterizan en su país de origen.

El baobab, conocido científicamente como Adansonia digitata L., pertenece a la familia de las Bombacaceae. Alcanza una altura de entre 30 y 50 metros, pero su tronco, en forma de botella, puede llegar a superar los 13 metros de diámetro. Aunque es muy difícil calcular la edad de un individuo de esta especie, debido a que el tronco no genera anillos de crecimiento, hay registros de individuos que sobrepasan los 1.275 años, convirtiéndolo en uno de los árboles más antiguos dentro de las angiospermas (plantas con flores).

Se caracteriza por ser un imponente árbol que parece estar plantado al revés, gracias la forma de sus ramas y flores; tener corteza lisa, y por su valor sagrado para las culturas africanas, donde es denominado como “árbol mágico”, “árbol farmacia” o “árbol de la vida”. Además, se cree que es respetado por todos los pueblos africanos, al punto de que solo el más ‘sabio’ de la tribu puede subirse a sus ramas para recoger frutos y hojas.

Gracias a los cuidados de los profesionales del Jardín, hoy trabajamos para conservarlo y ayudarle a acoplarse a las condiciones de la ciudad, para garantizar un óptimo crecimiento y desarrollo. El baobab ya hace parte del patrimonio vegetal de la capital.

 

Cinemateca Distrital, más que un centro
cultural es un mundo natural

Cinemateca Distrital, más que un centro cultural es un mundo natural

El mundo de las artes audiovisuales abrió las puertas de un moderno centro en el que los capitalinos podrán disfrutar de cuatro salas de cine, un espacio para la primera infancia, biblioteca especializada en cine y artes audiovisuales, y 1.500 plantas que acompañarán los recorridos por los pasillos del lugar. Así es la nueva Cinemateca Distrital, que inauguró el alcalde Enrique Peñalosa.

Helechos, hiedras, orquídeas, anturios, lengua de suegra, calathea, filodendro y acanto, entre otras cinco especies son las plantas que se adecuaron a lo largo de la Cinemateca Distrital, con el objetivo de guiar a los visitantes por las instalaciones, con una amplia muestra de la diversidad de flora del país.

Para lograr el proyecto de jardinería en tiempo record, un equipo profesional, técnico y operativo del Jardín Botánico de Bogotá trabajó en el diseño y ejecución de la obra. Fueron alrededor de 20 personas las que se encargaron de embellecer uno de los lugares más emblemáticos y modernos de Bogotá.

Precisamente, una de las principales apuestas del alcalde Enrique Peñalosa es aumentar la cobertura vegetal en la ciudad, por eso, durante su Administración, hemos plantado 47.000 m2 de jardines.

 

En un cambio de roles, Contraloría de Bogotá
aprendió a plantar en el lugar correcto

 

En medio de carcajadas, que se escuchaban a lo lejos, no eran niños los que disfrutaban del Parque Metrópolis, sino que se trataba de un grupo de funcionarios de la Contraloría de Bogotá, quienes se apropiaron del espacio público, gracias a un juego que les ayudó a reconocer las especies del arbolado que son aptas para plantar en la ciudad.

Cada uno personificó una especie arbórea resaltando sus beneficios en el ecosistema; luego sostuvieron una lana que lanzaban al otro de sus compañeros, y de esta manera construyeron una red la cual demostraba que, ante la ausencia de algún individuo, esta se desestabiliza, al igual que el medioambiente cuando no hay diversidad de especies.

Tal como lo hacen todos los días, este equipo de veedores conoció el manejo de los recursos de la capital y, en esta ocasión, entendieron la forma correcta de plantar en el espacio urbano. La actividad, que también se desarrolló dentro de la Semana Ambiental Distrital, fue el escenario para que los funcionarios plantaran con sus propias manos 49 árboles de especies como palma de cera, pino romerón, guayacán de Manizales y polygala.

“No es lo mismo plantar solo que hacerlo en estas jornadas de arborización. Yo creo que no podemos plantar cualquier árbol, porque no sabemos qué daño estemos haciendo. Aquí uno aprende los beneficios de cada árbol y cómo se deben plantar adecuadamente”, dijo Laura Nossa, ingeniera civil de la Contraloría de Bogotá.

De esta manera, las actividades de oficina fueron reemplazadas por las de un campo abierto y con una tarea no menos importante: plantar árboles de la forma adecuada y en el lugar correcto.