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Administrador de contenidos

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En honor a la madre tierra,
vecinos de Bosa plantan 55 árboles

En honor a la madre tierra, vecinos de Bosa plantan 55 árboles

 

Es así como más de 301 miembros del comité trabajaron en equipo para plantar a los 55 árboles de la paz de cuatro especies como, roble australiano, falso pimiento, ligustro y roble, en el Parque Metropolitano Bosa Porvenir. Siendo esta una actividad complementaria con la iniciativa “Barrios Creativos” de la Alcaldía de Bogotá. En la que los participantes realizan talleres ecológicos vacacionales a niños de primaria y secundaria, con el objetivo de que cada uno de ellos amen el suelo que pisan.

“Para nosotros plantar estos árboles significa darle un respiro a nuestra ciudad, ya que tanto las plantas como los árboles, merecen el mismo cuidado y amor que le brindamos a nuestra familia y por esto debemos convertir a la naturaleza en parte fundamental de nuestras vidas”. Ronal Guerrero, vocero del comité.

Así como el Parque Metropolitano Bosa Porvenir, en la localidad de Bosa, la Alcaldía de Bogotá ha intervenido el 55% de parques y zonas verdes en los que se han plantado 41.190 árboles en espacio público. Ratificando la importancia de ¡No cualquier árbol y no en cualquier lugar!

Jardín Botánico de Bogotá,
entre las Maravillas de la capital

Jardín Botánico de Bogotá, entre las Maravillas de la capital

 

Con una extensión de 20 hectáreas, 55.500 plantas de 1.168 especies,  más de 30 colecciones vivas, unas 18 especies de abejas y cerca de 38 especies de aves registradas, el Jardín Botánico de Bogotá quedó seleccionado por los ciudadanos como una de las siete maravillas de la capital, entre 21 zonas o lugares propuestos.

Tras una convocatoria del Instituto Distrital de Patrimonio (IDPC), los ciudadanos decidieron. Con 10.724 votos, los Cerros tutelares de Monserrate y Guadalupe; el Parque Simón Bolívar y la Biblioteca Virgilio Barco; el Jardín Botánico y la Unidad Deportiva Salitre; el Conjunto Plaza de Bolívar; el Conjunto de Parque de la Independencia, Plaza de Toros y Torres del Parque; el Museo Nacional y el Parque Central Bavaria, y la Avenida Jiménez junto con el Eje Ambiental fueron catalogados como las 7 Maravillas de Bogotá.

Gracias a un equipo de expertos en historia, arquitectura y patrimonio cultural de las principales universidades de la capital, se realizó una selección objetiva de los 21 principales conjuntos paisajísticos de Bogotá, con los que se demostraría que esta es una ciudad maravillosa. Posteriormente, el 18 de noviembre, la Alcaldía de Bogotá, a través del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), lanzó la convocatoria online que les permitió a los ciudadanos elegir sus complejos favoritos.

El Jardín Botánico de Bogotá, seleccionado como una de las maravillas de la ciudad, es la representación de la ciudad, pues, además de funcionar como un centro de investigación donde se adelantan estudios para entender los ecosistemas, no solo en la ruralidad, sino a nivel urbano, trabaja arduamente para garantizar que las coberturas vegetales de Bogotá sean de calidad.

Actualmente, el Jardín cuenta con aproximadamente 30 colecciones vivas, 55.500 individuos y 1.168 especies, de las cuales, 84 están en alguna categoría de amenaza. Asimismo, trabaja en la finalización del Tropicario, una estructura tipo invernadero de 3.747 metros cuadrados, pionero en Latinoamérica y el más grande de Colombia, en el que albergaremos cerca de 400 especies, 253 géneros y 92 familias.

Así avanza la construcción del
Tropicario más grande de Colombia

Así avanza la construcción del Tropicario más grande de Colombia

 

Tras varios meses de espera y expectativa, y un sinfín de expediciones botánicas a los lugares más recónditos de Colombia en busca de las más importantes especies para conservar, este martes, el Jardín Botánico de Bogotá presentó los avances de una de las obras pioneras de esta Alcaldía: el Tropicario más grande del país.

Próximamente, viajar al Chocó para conocer los mangles, o tener que ir hasta el Amazonas para poder ver la bala de cañón, el yagé o la Victoria regia, ya no será necesario. Gracias al nuevo Tropicario, cerca de 400 especies, 253 géneros, 100 familias y alrededor de 1.000 individuos vegetales de diferentes zonas del país podrán ser apreciados desde Bogotá, gracias a un diseño tecnológico que incorporó principios de bioclimática y topografía para lograr las condiciones de humedad, luz y temperatura propias de cada ecosistema.

Serán 3.747 metros cuadrados, rodeados de la vegetación más representativa y a la vez más amenazada de Colombia, los que conformarán el Tropicario, un circuito de invernaderos con cinco salas de exhibición, en donde se representarán los principales ecosistemas del país en condiciones de riesgo, generalmente, por factores antrópicos. El objetivo es hacer de este espacio educativo un lugar  para generar proyectos de conservación ex-situ.

“Hoy somos nosotros, en manos de la Alcaldía de Bogotá, quienes trabajamos arduamente por abrir pronto las puertas del Tropicario, un espacio muy importante que ayudará a salvaguardar una parte de la inmensa diversidad del país y del mundo. Mañana serán ustedes quienes harán parte de la construcción de este nuevo futuro”, señaló Laura Mantilla, directora del Jardín Botánico de Bogotá.  

La estructura cuenta con sistemas de riego controlados por nebulización en los ambientes selváticos, apertura remota de ventanas para el control de la temperatura, sistema de riego automatizado para garantizar las condiciones de humedad de los ambientes, ventilación bioclimática y el  uso  de  luz  natural  combinada  con  sistemas  de  iluminación  de  alta  eficiencia, que permiten ahorrar hasta un 60% de energía.

De esta manera, podremos  contar con cinco ambientes: el primer Bosque Seco Tropical en la capital, superpáramo, bosque húmedo tropical  (Amazonía y Chocó biogeográfico), colección de Plantas útiles CEPAC (Colecciones especializadas para la Conservación) y el biodiversario.

El tropicario no contara con equipos de ventilación mecánica, excepto en el espacio de superpáramo, en el cual se requiere simular temperaturas muy bajas; los demás espacios tendrán ventilación natural por medio de las ventanas de apertura programada.

La Administración Distrital ha dispuesto este espacio para la investigación; educación ambiental, cultural y la formación de valores ciudadanos con responsabilidad hacia la conservación y la valoración del patrimonio vegetal colectivo. 
 

 

 

Con 27.000 plantas, Alcaldía se la

juega por recuperar el Centro

 

Rec Centro 01

 

Entre hiedra Miami y duranta, los caminantes de la calle 19 ahora acompañarán sus recorridos al centro de la capital, aquel espacio que desde tiempos memorables se ha destacado por la arquitectura sinigual y el sinfín de historias por contar. 

Son 2.000 metros cuadrados de jardinería que la Alcaldía ha dispuesto a lo largo y ancho del separador, para extender la cobertura vegetal a cada rincón de la ciudad.

 

Rec Centro 02

 

En el marco de las labores de ampliación de las zonas verdes de Bogotá, la Administración Distrital adelantó la Navidad en el corredor de la calle 19, gracias a una nueva jornada de jardinería urbana en la localidad de los Mártires, en la que participaron comerciantes de la Plaza de Paloquemao, miembros de la Cooperativa Floricop y la Alcaldía Local, con el objetivo de regalarle un nuevo valor estético al lugar. 

 

Rec Centro 03

 

Fueron 27.000 nuevos individuos plantados con los que, de acuerdo con la comunidad, adquirieron el compromiso de fortalecer la cultura ambiental y la preservación de lo que denominaron como sus “nuevas hijas”, a las que desde hoy deberán cuidar para mantenerlas grandes y longevas. 

 

 
 
 
 
 
 

 

“¡Ni una más!”: Alcaldía planta árboles

contra la violencia de género

 

01 Niunamas

 

Daniel Sierra es un joven de tan solo 18 años que, con una fiel convicción, esperó pacientemente el 25 de noviembre para cumplirle a las mujeres del mundo: plantar un árbol por cada dama que ha sido maltratada en su familia.

En el marco del Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, Sierra alistó su mejor pinta y salió a plantar un roble australiano para homenajear, especialmente, a la mujer que le roba el sueño y a quien hace algunos años el maltrato psicológico de su padre la hizo padecer por un largo periodo, su novia Natalia.

 

02 Niunamas

 

Al ver el entusiasmo de este joven, vecinos del sector se unieron a la plantación para dejarle una lección al mundo entero: “Es mejor depurar toda la energía negativa plantando un árbol que estar por ahí haciéndole daño a una mujer”, aseguró Daniel Sierra.

Para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Alcaldía de Bogotá plantó 43 árboles de tres de especies como roble australiano, chicalá y falso Pimiento, en el Parque Carimagua sector 1 (localidad de Kennedy).

Así como Daniel, ya son cientos los vecinos de Kennedy que hoy, gracias a los 13.000 árboles nuevos plantados por la Administración Distrital en esta localidad, reconocen que tanto a la mujer como a los árboles no se le da ‘ni golpes que duelan, ni palabras que hieran’.

 

03 Niunamas

 

 
 
 
 

Jardín Botánico de Bogotá se la jugó en el
Taller Regional de Jardines Botánicos de Suramérica

Jardín Botánico de Bogotá se la jugó en el Taller Regional de Jardines Botánicos de Suramérica

 

Con dos charlas magistrales, el Jardín Botánico de Bogotá fue uno de los representantes  de Colombia en el 1°. Taller Regional de Jardines Botánicos de América del Sur, un evento en el que  se compartieron experiencias sobre el manejo de colecciones, se resaltó el papel científico, técnico y educativo de los jardines en la región, y se conocieron los nuevos retos para atender las necesidades de la sociedad.

Con el propósito de crear un plan de acción para la formación de una red sostenible de los Jardines Botánicos Sudamericanos, Botanic Gardens Conservation International, junto con el Jardín Botánico Alexander Von Humboldt, realizaron el primer  taller regional que busca, entre otras cosas,  generar nuevas alianzas para apoyar y promover la conservación de la diversidad vegetal, y oportunidades  para contribuir a la implementación del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

Jardines botánicos de Chile, Colombia, Venezuela, Brasil, Paraguay, Argentina y Educador se congregaron en Universidad del Tolima (Colombia) desde el 3 hasta el 6 de diciembre, para, además, asumir nuevos roles y retos para atender las necesidades de la sociedad en América del Sur, como el cambio climático, arbolado urbano, la restauración ecológica y la inclusión social.

Por su parte, el Jardín Botánico de Bogotá contó con la participación del profesor Gustavo Morales, quien impartió un taller sobre el Manejo de colecciones de Heliconias y pasifloras; y Patricia Velásquez y David Camelo, quienes presentaron las perspectivas y experiencias de la Botánica en Colombia.

 

 
 
 
 

¡Inscríbete! Ya llegó la nueva temporada
de las Vacaciones Científicas

Ya llegó la nueva temporada de las Vacaciones Científicas

 

Recargada y con una amplia y divertida agenda académica vuelve la temporada de las Vacaciones Científicas, para los niños entre los 5 y 12 años que que quieran conocer más sobre la naturaleza. Serán dos semanas completas de actividades que incluyen juegos, fabricación de instrumentos navideños, Festival Brilla Colombia y gastronomía, entre otras.

A partir de hoy están abiertas las inscripciones a esta nueva temporada, que se llevará a cabo del 2 al 13 de diciembre, y que busca generar un espacio para promover el desarrollo de habilidades y actitudes orientadas al conocimiento, valoración y cuidado de los recursos naturales y la biodiversidad.

Los niños participantes podrán asistir a las sesiones que deseen, las cuales se realizarán de lunes a viernes, sin incluir fines de semana ni festivos, en dos  jornadas disponibles: la primera, de 8:30 a.m. a 12:00 p.m.; y la segunda, de 1:30 p.m. a 5:00 p.m.

Asimismo, cada día se desarrollarán diferentes temáticas relacionadas con las ciencias naturales y la conservación del medioambiente, algunas de que se destacan son el ‘Festival Brilla Colombia’ (6 de diciembre), ‘usos cosméticos de las plantas’ (10 de diciembre) y ‘descubre los polinizadores de tu jardín’ (11 de diciembre), entre otras.

Para quienes deseen participar, podrán realizar las inscripciones  en la taquilla del Jardín Botánico de Bogotá, previamente o el día que desee participar, siguiendo los siguientes pasos:

  1. Llevar copia del documento de identidad y certificado de la EPS del niño o niña.
  2. Dirigirse a la Oficina de Interpretación Ambiental, con el equipo de profesionales de Vacaciones Científicas, diligenciar el formulario de inscripción y entregar dichos documentos.
  3. Llevar una fotografía 3x4 del participante tamaño.
  4. El equipo de profesionales entregará la autorización para cancelar el valor en la taquilla del Jardín Botánico.
  5. Entregar el recibo de pago. 

Por otro lado, los costos a tener en cuenta son los siguientes:

  • Una jornada: Cualquiera de las fechas vigentes en temporada, $13.000.
  • Semana completa: Cinco días de las fechas vigentes en temporada, $61.000.
  • Temporada completa: Dos semanas, $117.000.

Les recordamos a los niños que para ser parte de este equipo de pequeños científicos, solo se necesita traer ropa cómoda, botas, capa para lluvia, refrigerio y todas las ganas de aprender. Asimismo, los padres deben tener en cuenta que el programa no incluye servicio de transporte ni alimentación.

Para conocer más sobre esta gran jornada de Vacaciones Científicas pueden hacerlo a través de nuestra línea disponible 4377060 Ext.1033 o escribiendo al correo electrónico ahiguera@jbb.gov.co. 

 
 
 
 
25 Noviembre

Así conservamos la palma de cera del Quindío

Así conservamos la
palma de cera del Quindío

Así conservamos la palma de cera del Quindío

 

Su único hogar es Colombia,  uno de los países con mayor biodiversidad de palmas, con 66 géneros y más de 289 especies. Su altura puede alcanzar hasta 60 metros; su estado de conservación es en peligro de extinción (EN), por lo cual gracias a una ardua labor del Jardín Botánico de Bogotá hoy trabajamos por su protección.

La imponente y longeva palma de cera, Ceroxylon quindiuense, además de ser el árbol nacional de Colombia desde 1985, es una especie importante para el Jardín Botánico de Bogotá por ser las primeras palmas de cera que se plantaron en la capital. Precisamente, su historia se remonta a una expedición botánica en el Alto de la Línea, Salento y el Quindío en general, realizada por nuestro fundador Enrique Pérez Arbeláez, donde se trajeron semillas y plántulas que estaban debajo de los bosques de palmas de cera y las cuales fueron plantas en la entidad.

Lamentablemente, la constante pérdida de ecosistemas naturales y su lento crecimiento han llevado a que la palma de cera actualmente se encuentre en peligro de extinción (EN), razón por la cual desde el Jardín Botánico se adelantan constantemente estudios encaminados a encontrar diferentes estrategias que permitan ayudar en la conservación de esta especie.

De acuerdo con varios estudios realizados por investigadores del Jardín Botánico, aunque una de las estrategias de conservación a largo plazo de las plantas es el almacenamiento de las semillas en bancos de germoplasma, la Palma de cera no cuenta con semillas que toleren las bajas temperaturas y contenidos de humedad donde son almacenadas, lo que dificulta el proceso.

Sin embargo, entre los hallazgos de las investigaciones se ha encontrado que es vital la implementación de procesos de propagación a través de  la recolección de los frutos maduros (de color anaranjado), los cuales son escogidos directamente de la planta y deben sembrarse lo más pronto posible, ya que las semillas son poco longevas y mueren rápido después de la colecta.

Además, se ha evidenciado que un lijado en la cubierta de las semillas es clave para acelerar la germinación, la cual se presenta entre 14 a 16 meses después de la siembra, ya que  se ha registrado que las semillas de la palma de cera presentan un crecimiento lento de 5 cm en 5 meses. 

Asimismo, se logró determinar que, en época de cosecha, la especie puede llegar a producir cientos de frutos, los cuales tienen diferentes potencialidades de uso, pues todas sus partes pueden ser utilizadas.

Con relación al peso, la cáscara representa un 20%; la pulpa, 31%; y la semilla, 49%. La pulpa es la parte comestible, es buena fuente de fibra, proteína y grasas, las cuales pueden encontrarse también en la semilla. Tiene un sabor dulce y con ella se pueden obtener mermeladas y bebidas fermentadas. Por otro lado, la cáscara puede ser usada como fuente de pigmentos naturales, gracias a la presencia de carotenos (responsables del tono naranja). 

Los esfuerzos por buscar las mejores estrategias para conservar el árbol nacional siguen siendo una apuesta del Jardín Botánico de Bogotá, por lo que continuarán desarrollándose estudios y avances que les permitan a las comunidades conocer, proteger y aprovechar nuestra biodiversidad.

 
 
 
 
 

Conoce los briófitos que crecen
en la madera en descomposición
 

Lophocolea Bidentata

 

Como si se tratara de la piel de la tierra, los briófitos son un grupo de plantas que se encuentran representados por los musgos, hepáticas y antocerotes, los cuales son de gran importancia en los ecosistemas, gracias a que son agentes mitigadores de erosión, refugio de algunos invertebrados y bioindicadores de contaminación atmosférica, además, de participar en los ciclos del agua y del carbono.  

En Colombia, el grupo de las hepáticas representa cerca del 60% de las especies registradas en toda América tropical y casi una sexta parte de las del mundo. En cuanto a musgos, el estimado puede estar alrededor de un 35% de las especies encontradas en el neotrópico y una décima parte de las especies encontradas a nivel mundial.

Estos organismos crecen en diferentes tipos de sustrato, como el suelo, las rocas, las cortezas de los árboles, la madera en descomposición y la hojarasca, entre otros. Dichos sustratos conforman un microhábitat perfecto para su crecimiento, como el caso de la madera en descomposición, la cual absorbe mucha más agua y ofrece características físicas y químicas especiales para este grupo vegetal.

Dada la importancia de estas especies en nuestros ecosistemas, el Jardín Botánico de Bogotá realizó una investigación en el Parque Natural Chicaque (Cundinamarca), con la finalidad de conocer las especies que crecen en la madera en descomposición e identificar las condiciones microambientales propicias para su establecimiento.

Dentro de la caracterización efectuada se evaluaron 45 troncos, donde se tomaron en cuenta variables físicas del tronco como el pH, hidrofobicidad y grado descomposición. De acuerdo con los resultados, se evidenció que el grupo más diverso corresponde a las hepáticas, con 37 especies, donde Lophocolea bidentataRadula pusilla y Riccardia poeppigiana fueron las más abundantes.

Por su parte, en el grupo de los musgos se encontraron 34 especies, donde Isopterygium tenerifoliumBrachythecium occidentale y Cyclodictyon albicans fueron las más diversas. Asimismo, se observó que las variables evaluadas (pH, hidrofobicidad y grado descomposición) no ejercieron una influencia significativa en la distribución de las especies registradas, lo cual puede atribuirse a la dominancia del macroclima regional, así como a la frecuencia de especies generalistas.

Gracias a este estudio se pudo observar el efecto de los patrones físicos de la madera sobre la distribución y diversidad de los briófitos en este sustrato para que, a futuro, puedan replicarse en el Jardín Botánico con el fin de enriquecer la colección viva de briófitos.

 
 
 
 

La historia detrás de los caballitos del diablo
y las libélulas de Bogotá
 

Debido a su posición geográfica, Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad del mundo. Sus selvas húmedas y secas, sabanas de bosque de clima templado, bosques de niebla, páramos, ríos, costas y bosques altoandinos, entre otros, hacen del país un territorio con alta riqueza de fauna y flora. Para el caso de Bogotá, los santuarios, reservas forestales y los parques ecológicos con los que cuenta, convierten a la capital en el hábitat de un sinfín de especies por describir y descubrir como los odonatos.

 

Conocidos comúnmente con el nombre de libélulas, matapiojos o caballitos del diablo, los odonatos son un grupo de insectos que dependen de los afluentes de agua para su desarrollo y, además, cumplen un papel ecológico importante dentro del ecosistema. Actualmente, en el mundo se tiene un registro de 6.000 especies, de las cuales 1.650 están en el neotrópico, 238 en Colombia y 15 en Bogotá.

 

Este carismático grupo de insectos está categorizado como uno de los más antiguos del planeta, debido a que aún poseen características muy primitivas. Al igual que otros insectos, como las mariposas y los escarabajos, los odonatos son animales que poseen una amplia gama de coloración, tanto en sus alas como en su cuerpo, aunque no son tan diversos como estos.

 

Se caracterizan por poseer una larva acuática, conocida como náyade, la cual espera dentro del agua las condiciones ambientales propicias para pasar a adulto. La náyade es un depredador innato, lo que los cataloga dentro de los insectos más depredadores de la cadena y los hace excelentes controladores de otros insectos que, en ocasiones, son considerados como plagas, como el caso de los mosquitos y zancudos.

 

Asimismo, los odonatos han sido estudiados como potenciales bioindicadores de calidad del agua, ya que dependen en su totalidad de este medio para su completo desarrollo de vida. Además, también son importantes en la red trófica de los ecosistemas, debido a que hacen parte de la dieta de aves, anfibios, artrópodos y peces.

 

Tanto libélulas como caballitos del diablo hacen parte de este grupo. La deferencia entre el uno y el otro radica en que las libélulas son las que tienen tamaño grande, de cuerpo robusto, de ojos casi unidos en medio de la frente y, al posarse, las alas no las pliegan. Por su parte, los caballitos del diablo son aquellos de tamaño pequeño, de cuerpo delgado, sus ojos se encuentran cada uno a los lados y, al posarse, despliegan sus alas hacia atrás.

Según recientes datos, se estima que en el mundo hay un total de 6.000 especies reconocidas, 1.650 en el neotrópico, 238 especies distribuidas en 17 familias en Colombia y, de estas, aproximadamente 15 están en Bogotá, distribuidas en tres familias, principalmente Coenagrionidae, Aeshnidae, y Libellulidae.

 

A continuación presentamos las ocho más comunes de la capital:

Mesamphiagrion laterale: Se caracteriza por ser una de las especies con mayor rango de distribución, al encontrarse en casi todos los humedales. Se reconocen fácilmente por su patrón de coloración azul.

 

mesamphiagrion-laterale

 

Enallagma civile: Se reconoce fácilmente por el patrón de coloración en su abdomen azul-negro-azul, con las dos bandas azules en los últimos segmentos abdominales. La hembra es de coloración café-marrón-café. Suelen poner sus huevos dentro de raíces y hojas de plantas acuáticas sumergidas.

 

enallagma-civile

 

Ischnura cruzí: Es una de las especies más pequeñas de caballito del diablo, dificultando su observación en el medio.

 

Ischnura cruzí

 

Ischnura chingaza: Al igual que I.cruzí presenta un pequeño tamaño, además de caracterizarse por su color verde oliva en todo el cuerpo, incluyendo los ojos.

 

ischnura-chingaza

 

Rhionaeschna marchali: Es una de las especies más grandes que se encuentran en Bogotá, se caracteriza por su cuerpo robusto con colores metalizados en gamas de verde-azul-amarillo, con dimorfismo sexual casi imperceptible. Gracias a su potente vuelo se pueden encontrar en zonas urbanas muy alejadas de cuerpos de agua.

 

rionaeschna-marchali

 

Sympetrum gilvum: Es una de las especies de libélulas más conocidas en Bogotá, se reconoce fácilmente por el color rojo intenso en los machos y amarillo-dorado en las hembras. Suelen verse fácilmente posados en pastizales o volando cerca al cuerpo de agua en defensa de territorio, en busca de alimento o para la reproducción.

sympetrum-gilvum

 

Erythrodiplax abjecta: Presenta una coloración abdominal café-azul en los machos y amarilla en las hembras. Son de tamaño mediano a pequeño y se encuentran principalmente en zonas donde hay gran diversidad de plantas acuáticas.

 

Erythrodiplax abjecta

 

Anax amazilí: Es una de las especies migratorias que se han registrado en Bogotá, al igual que R. marchali, es de gran tamaño y robusta, aunque sus patrones de coloración son un poco más oscuros y opacos.

La conservación de este grupo de insectos depende estrechamente de la protección de los hábitats que son importantes para su desarrollo. Las causas de la pérdida de biodiversidad se encuentran relacionadas, principalmente, por el deterioro progresivo de los humedales (y otros cuerpos de agua) que, en ecosistemas urbanos como Bogotá, son importantes y estratégicos, no solo para los Odonatos, sino también para una gran diversidad de fauna y flora.